lunes, 24 de diciembre de 2012

SALISBURY (De Londres y Cercanías)

 
 
 




(de: Londres y Cercanías)



SALISBURY


En tu vientre de musgo vivo los rayos
de dudas raudales
moldean la nave de turquesa.
Anclas en la luz de esperanza
conoció tus tres órdenes del verde:
El longitudinal inmaculado.
La altura de tus sueños.
Tu tiempo detenido.
La copia de tu carta.
Al fin piedras abarcables al humano deseo.

Recorrer las entrañas
fue adentrarse en bosque de misterios:
un árbol desplegado
donde la ciencia del bien y del mal
se pule para dar cabida y aconsejar al consejo.

Aquí tal vez como dicen bajas del cerro
amurallado
a la planicie guerrera;
pero fue en verde luz que los martillos la esculpieron.

Desde la más abrupta distancia,
desde las infancias tortuosas, por ejemplo,
una aguja la señala inconfundible
o la fachada del oeste delata tu prestancia.

Pero es en el verde de tu vientre donde quisieras
reposar la jornada.
Dolía el cuello de tanto vértigo a lo alto.

Ah, piedras de esperanza,
piedras sostenidas por la verde luz,
piedras túnicas, nave de la planicie.

Para mí, de tan lejos, como si me hubieran agarrado
a peñascazos verdes o tentaciones.
Gruta.
Útero.

Allá van tornadas de regia inglesa,
verde su trasero de nostalgias,
sueco su pelo de gemelos, baluarte de chileno, su cobre,
o jamás recordarás, salvo, en la verdura,
y a la hora de los postres.

Caverna.
Madre.





  
  

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