domingo, 16 de diciembre de 2012

EL BALCÓN DEL COÑO (de Londres y Cercanías)

 
 






(desde: tercera parte de LONDRES Y CERCANÍAS)




EL BALCÓN DEL COÑO



Soñaste con el calor, la luz, la blancura, tal vez donde Rilke
hubo caminado, las sombras.
Rilke, ¿a quién le interesas si ya hasta la Lou reticente, ida,
para siempre inalcanzable su cuerpo-alma, casi en el mito perdida?
¿Tus palabras, tu manera de atraparnos?

Salí de la sombra hermosa, señalada de trinos,
de esa sombra de gris y de agua duda,
de luces ocres y de quieros recién idos
de sol y de duda extenuante en su persistencia,
en la madre sombra verde cruzando el sudor amarillo
del agobio, de los oscuros cantos / de ese violín y sus cuerdas.

Calcinante.
Asomaste al atractor abismo geométrico
donde allá lejos la cuadrícula vegetal marca,
esos signos de vida y de misterio adentrados
en su pasado.
La vida contenida por el hierro forjado del abismo.

Allí parpadeas un instante quieto
suspendido
agarrado a una vida-fierro con el abismo abierto,
¡coñó! como si en potencia el líquido vertido
invitante deslumbrante a una sombra para siempre
/y tu plazuela de carbones fríos
acogedora a las espaldas.

¡Coño!
La explanada reverbera y bulle bocanadas del agobio:
y volviste al vientre, al acogimiento,
al descanso en deseos reprimidos.

Agua esmeralda, frío claro,
persistencia de lejanía y de esperanza.
Ronda de sol y de tiempo sobre el abismo marrón
y turquesa geométrico donde has de quedar invisible
a un pasado de tinieblas.

Transforma en duda dentro ese vientre
recuerdos aplacados como para no haber sido
ni agobio ni pasajero.
Angustia que sabe su congoja:

Palabras que no cejan la presencia, el acoso,
el abismo /o el conocimiento de Rilke y su paso.






  
  

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