sábado, 6 de agosto de 2011

MENSAJES DEL PASADO (de Expropiación del árbol y otros textos)





Reprograma: MENSAJES DEL PASADO



Hay que identificar al soldado: regresarlo con todos los honores,
y más.
 
Más si financia programa en la TV abierta.
  
Fácil no será fácil la tarea. El deber llama la prudencia.
Ni tan difícil a profesionales de la patria. (En sordina
cuando necesario, a todo trapo en los banquetes).
Cometidos agradecen y honorables.
Apenas si dañado por las gafas:
 
La sequedad, la sal, el sol a pico,
el polvo y los cascotes.
Perturban la convivencia, estragan la superficie,
profundas laceraciones en la carne donde el barro
forma lágrimas o maldicen el avance:
re-puesta en escena la vida exige cuando repetir
es el decoro.
 
¿Quién puede anticipar del retorno su final?
Recuperar el pasado exige sacrificios.
 
El clima en el desierto momifica cuerpos destruye
los colores, sedienta camarógrafos.
Convierte recuerdos en estatuas de sal,
los desacatos. Algo del rojo inocuo, algo azul del murciélago velado
delatan a qué parte en la divisoria del pasado los deberes.
 
Recuperar lo ido promete con futuro: los designios.
Consolidar lo heroico en celuloides y medallas
contrarresta aspaventos que alimentan
de nadas: lo más rimbombante de lo terco:
 
Solemne final para episodio tan fortuito,
tan corriente, tan repetitivo de sangriento como en todo campo
de batalla, un cadáver no encontrado cuando la remoción
de los escombros, si la hubo.
 
   
O alguien que arrancó para el lado equivocado.

 
Las naciones sin recuerdos van a la deriva.
Por eso: A qué remover / y el pasado claman
deseosos de uniformes y bravuras.
 
Duplicar habría los datos del encuentro
y epónima buena levadura sus imágenes.
 
La multiplicación pública a toda anuencia.
Alguien podría ser tátara nieto de esa carta.
Tener cuidado en el encuadre, aseguran
los ojos que iluminan, y capturan y la verdad mueven
y la conciencia, y preservan rastros honorables.
No confiscan las ilusiones del presente.
 
Alguien de amuleto la otra mitad de esa moneda.
Aún más en el tiempo de editar:
el corte de la esencia, el pliegue existencial.
Que el presente no imponga su delirio.
 
Porta una libreta de apuntes.
Tal vez recados para despistar al enemigo la tarea.
Seguro! dice un hermano.
 
Si prueban que correo, piensa,
para sus adentros, y callar es patriotismo.
 
Bueno conservar la paz en las familias.
Mensajes a la madre, la amada, a la hija,
como sea la ilusión o sido haya
al amado en su ansiosa espera,
 
y en lo más oculto del pasado menos atractivo, y menos sangriento
en la ceniza; y en la mesura de lo ido:
tal vez choznos o
nadie.


A los calígrafos puede interesar
la maravilla del encuadre.
 
Para él no hubo esa inscripción:
intrépido, prudente, fiel, y mi amante camarada.
 
Mala muerte. Los bosques de coníferas
de mucho, mucho más al sur, y ya en aquella época,
los surcos fueron destruidos.
Para nada heroica. (Interviene la comadre pensativa).
 
Solo y la nada. La nada misma.
La tremenda soledad del momento y su futuro:
La agonía. La lenta en el desierto. La rápida en encuadre.
 
El futuro: el esplendor del presente.
Que no pierdan la ocasión,
 
por sobre todo: algo más que imágenes:
 
Debe ser recibido con todos los honores de la duda.
 
 
 



  
  

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