lunes, 6 de mayo de 2013

¿EUFEMISMOS O METÁFORAS? (de: Algo Como Eso) Un tríptico desde el Yo

 
 







desde: ALGO COMO ESO


Un tríptico desde el Yo





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¿EUFEMISMOS O METÁFORAS?



No niego que una de tus sonrisas, conmigo
en la cumbre permanecería de un recuerdo rencoroso:
Un cactus florecido en la penumbra.
Íntima y abierta.

Entre aquellas que acostumbras propinar
ésa que para mí desarmas:
no porque sea distinta de las precarias otras:
porque la añoro así y única, nada en el mundo
ya que el cielo no existe
como cuando me miras y sonríes, a cambio de nada.

Y nadie, nadie como yo la absorbo, puede recibirla
como a gracia de tormentos.

Algo más que mueca fuera?
Vaya.
Había ya, quien no supiera qué daría
por uno de los tuyos.

Y lo estableces para consumar el instante
en la adolescencia del reposo.
No fueran catedráticos y pusieran el grito en la llaga.
Pobretonas o añoranzas tan de mercado
frustra-lantes. Frustra-ladas. Y globales.
Siúticas desazones en plena emoción, controlada y magra:

Pero a la verdad te prefiero tendida, ceñida y derramante
o curiosa
profesional y cara, ya seas
al sol de invierno, con que abrasas
o a la luna de amanecida, como hielas
o en la insólita más incierta
envuelta de metáforas pudientes que te ponen
como gata en celo: desvelada, / pero no bajan tu pedida:

Entonces dejas las etapas entreabiertas.
Y una sonrisa se dibuja, a pesar
que los ojos has perdido
y los teñidos secos
y los rugosos húmedos
y yo desterrado de la cordura
y tú consciente del pago del arriendo.
Al pretérito encelo muerta.
(Y no tan sólo palabras).

Es tu exhaleo lírrico que denotas.
Y uno o dos cardenales, que a veces, alojas
mientras controlas la hora / la inminencia:

Entonces recuerdo a Beatriz / ida, nada
no vayas a pasarte
ni a la Julieta en su presente de tumba plácida
ahíta
para eterna perdición de núbiles
tramposas:

Nadie diría que no has sabido de los ardores
ciertos, de experta conocida, aunque ni balcones
ni sonetos
ni menos retirada de la vida
si en ella, y no aquí, tan no inmersa, tan nueva
tan vieja como el mundo
tan dispuesta a todo por sencillo
lo complejo no te agrada.

Es más bien a Lesbia    la guapa y pulcra
la experimentada no fugazmente, perviven
eternos epigramas al salto y la carrera
a descansar, del azaroso ajetreo, nunca
a pesar de todas tus sonrisas:

ante los afanes que en mí provocan
los señuelos, y verónicas y saques
que tú misma, sabia, induces,
y los arañazos que aparecen en mis hombros
te has ido, y te vas, por ahí, y no lo niegas
que es lo más, y de ti, me atrapa, y arrincona
a tus privados consabidos, como tormenta en busca:

Y yo me quedo con sangre de narices.









ACLARATORIA



Atrapados miramos lo ajeno.

Como auto perdido en el valle
dirige solo, y siempre, a ninguna parte
pero gira, desanda, y titubea como
si algo buscara, antes de la tos y del ruido.

Algo que justifique el movimiento
sin sentido de la vida.







El dedo en la llaga


CANCIÓN PARA DESAGRAVIAR ESE BESO
QUE AYER TE DIERON



Todos saben que un beso es como todo el universo.
Y más cuando fijo y espante
al experto de oscuros ritmos, ritos y delirios:
Es oblicuo y paralelo, llagado
oscuro, terreno, / y diurno.

Horizontal o sumergido
arrugado
y profundo o tierno en la noche de los cálidos
en la noche de las líneas y saques
perpetran a lo blanco.

Si hasta se hacen vidrio
pulcro o azulino, / transpirado o necio
querúbico, seráfico, luzbélico:

Un beso; un espejo vivo:
Filial, traidor, materno.

Y los tuyos: infernales, fieros
profesionales y caros / terremotos y chuecos.

¡Ay, qué no diera por uno de los tuyos!




   
   

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