martes, 25 de junio de 2013

LAS COMPUERTAS DEL CIELO SE ABREN (de: Carteros Atrabiliarios, Dulces energúmenos)


 









de: Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos



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LAS COMPUERTAS DEL CIELO SE ABREN




Después del tiempo de prueba y desazones
y habiendo constatado de modo irreductible
que ya nadie le espera
ha recogido alas /emplumado ansias
y los ojos son cámaras oscuras
a las
que han asomado
nubes / asustadas por la ausencia del viento y su sombra
el sembrado de construcciones la vigencia de plumas
esos chismes en lontananza las carreras

Los queltehues ya no gritan
Quietos permanecen mezquinos
Hongos de cielo atrapado en una tierra removida
del color de la ausencia y las sartenes hurañas

Los tiuques firman la tregua general
Permanecen mudos-grises-solemnes
en los bordes inmanentes de sus fronteras secretas
como asustados de tanta soledad y alpargatas huérfanas

Los caballos chilotes
mantienen sus jerárquicas precedencias
cafés-blancas-negras en procesión congelada
con ánimo estatuario y monturas colapsadas

Meditabundos rumores           bajo la certidumbre de la lluvia
no ramonean los dejos            como postal del silencio chapoteado
ni conspiran quejas                 en la jerarquía del tiempo
estampados en el perfil del cerro a contraluz del gris monótono
por estroboscopio detenido y catatónico

Una lechuza desorientada blanquiamarillanegra
mira los copos de queltehues desde su mirador a ras de suelo
y frunce los ojos
mientras gira su pescuezo y suda
participa del desánimo general de la isla
su certidumbre de expectante insosiego

El agua empoza grisácea con un color
de rumores húmedos y ausencias de calambres
Sus tentáculos alargan y abrazan el estero y el olvido
y los mustios ventanales

Dos chilensis quiltrejos dudan si ladran o saludan
desorientados en el vacío de la espera
Un gato los mira de reojo desde bajo la camioneta
de su hermana       La del reino fuera del tiempo
su cola muestra que goza la superioridad de su refugio
su manera dudosa de ausentarse

Sobre el Ángel de Valdivia a cántaros
como si fueran los 40
la Isla Teja suda
quieta-muda      /juega a esponja superada
sorprendida de la ineficacia protectora
de las alas desplegadas de su guardián avergonzado
o cataléptico

Él también estila apurando el paso porque a diferencia
no tiene pelos ni plumas
y va cortando un túnel de agua
mientras sus ojos son cámaras oscuras
a las que asoma el ruido del diluvio sobre las dudas
que le aquejan y traspasan como alfileres de insectario

Ah qué lejos permaneces mientras inunda la soledad
y anega la memoria



   
  

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