domingo, 27 de octubre de 2013

VÍSPERAS (en nueve muestras), (de: Algo como Eso)

 
 








Desde: Algo como Eso
(texto en nueve barnices)



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VÍSPERAS





                        I


De qué. De nada.
Esa certeza que nos mueve a ritos
a murmuraciones para alejar lo terrible:
engañarnos con otra vida:
Y Aquí estamos tú y yo.

Ni siquiera uno enfrente al otro.

Un no patriarca reventado en su máscara de ausente.
Listos y dispuestos.
Tú, María la Sulamita Magdalena. Sedienta.
Dispuesta a la consumación
a las aspersiones de la belleza:

A continuar el intercambio.
Global. A calentar huesos, médulas
podridas, y aromáticas, y cenicientas.

Cuando te abriste Magdalena y no te fuiste.
Que para eso estamos.
En este agitarse despavoridos: en la cercanía
de la hora y en todo lugar y a la derecha de la visión
y su encanto.

Para reventar la suerte.
Para abrirnos de eficiencia.
Como todo patriarca revenido de eficacia
debe
como toda Sulamita escogida entre / y ellas:
como estrella a la deriva
pero cierta.

Visitadas por la gracia.

Para eso fuimos, para eso creados, María Magdalena.
Que no nos despierten hasta que tú quieras.






                        II


Te doy, para esto y para aquello.
A cambio. Te elijo entre tantas.
Hijas de Jerusalén celestio-terrenal en la consigna.
Que esperan. Las miradas como dardos.
De púrpura o codicia: columnas de plata.

Que se presenten: para eso fuimos.

Lo que tú das: esas sonrisas que imitas inocentes
A cambio.
Te das, y no te corres y eres tú y dada:
nardos aromáticos tus trenzas.






                        III


Que me voy trozando
como contra hilo ganador en la derrota
como cedros del Líbano, arrasados
como billeteras poderosas.

Después te ocultas.
Te irás a prender velitas a la Imagen
para eso estamos, al házmelo altirito
así de espaldas.

Oh Artemisa. Oh Diana.
Oh María no más.

Versemudear
textos sobre orgasmos, aire y parabienes
patriarcas relamidos / hielespantan sobre
el día que fuiste Magdalena

a tu espera
a tu huida
a tu campo

sabido
en posible
en re mayor la salvaje
cuando te fuiste
juegues a la gallinita ciega
a la caperucita, a los si bemoles
a todo aquello prefigura lo eterno y su dicha

obturada dicha sorda, dicha que ve nada
sabia
o bailas en su poso
intercambias de vestido

peores cosas se han visto
y para no verlas estamos
para secula seculorum: todos tan muertos
estamos de puro vivos.






                        IV


Inter trocas las palabras
murmuradas y ciertas
tus ojos como palomas
tus labios como corzas ciegas
tus bodies como relámpagos ya pestañean.

La palabra vale todo cuando precia nada,
nada vale: aunque hayan los que crean:

Salvo vendas como a libro
y huidiza abierta menos aroma nada casta
ah esas promesas de la muestra y los espejos
vendida como sueño incierto
como Magdalena venturosa
tampoco?
o algo? o casi? o escrita?

Eso es otra cosa.
Eso es otra cosa.
Para eso estamos.

Los colaless como ramos de azucenas.






                        V


Tus labios como algo humedecido
sobre la esquila dura.
Ni dicha. Ni esperanza.
Ni para el amor estamos.
Para decirla.
Te eligieron.

y Hurra. y Clap. y Clap
y prendas que caerán
y utensilios como incienso
y minutos como maestras:

Atiende: la marcha nibelunga:
Intercambia el sonido de la espera.






                        VI


Unas cuantas monedas relucientes.
Las gradas donde todo posible.
Lo sagrado del amor y la distancia.






                        VII


Barba de profeta. ¿30?
Ramos el sudor.
Hojas de patriarca / ya castrado / de penas
decrépito cansancio, tristes gotas.

Tu cálida concha
depila estricta flamea vela apaga
Luca de crines, hora enrojecido
navaja tenaz, experta en silencios parpadea
más fácil
más rugosa la lengua
Más esterilizado el despliegue del sonido.
Sin temores de izquierda.
Medran utopías. Renovados.
Oh las columnas de plata.







                                VIII


No torcidos o derechos de centro vergonzante.
La palabra cálida.
Oh pastando entre los lirios.
Ni bivalva.

Ya las monedas se alejan.
Ya el pan de los hijos.
Ya los depósitos del dueño
Ya de la logia.

La ganancia. Para eso estamos.
Una biblia. Para eso estamos.

Otra almeja. Tal vez no peluda.
¿O peluda?
¿A quién importa?
Para eso estamos.
El vino de tu cáliz.






                        IX


Los avisos del Mercurio.

Publicitan Objetivos. Ídolos no inducen.
Tan libres. Tan les ruego.
Tan esa pasión denodada
/lo intersubjetivo denotado.
Y no mienten.

La eficiencia. Para eso.
La eficacia. Para eso.
Y lo global. Yo les ruego.

Tanto llanto Tanto. Risa.
¿A quién importa?
Para eso estamos.

Les ruego que no la despierten
acallen los centinelas
hasta que ella quiera.

La oración de la espera o su granada.
Otra cruz.
El intercambio:

Tú redimes.
Yo gozo.
Una cruz.

De mercado. ¿De mercado? Barras.
¿Quién las compra / esas astillitas en pena?
Magdalena: Estas astillitas. Caños.

Con la cancha rayada
dando signo potente
que le dicen
y no huyas por las montañas del aroma.

¿Quién me vende un loto esperanzado?
¿Quién lo compra?
El servicio.

Para eso estamos.

Para eso.






 
 


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