domingo, 18 de agosto de 2013

LA COLÉRICA Y OTROS PINGOS V (de Londres y Cercanías)

 
 






de: Londres y Cercanías

(la parte V y final  del 43)


43
LA COLÉRICA Y OTROS PINGOS




o Las Armas de un Quintríptico
V



Cuando se supo de aquel hado tan improbable                             Oda a ellos
los despistados conocidos de siempre asuncionaron a la gloria
¿cómo olvidar esa exaltación en Camden Town
ese explosivo ardor en alegría?: todos los gatos
sus pelos de punta extática y masculladora letanía
desde sus VDUs PDPs ensordecieron los pasillos.

Ya no sería el rescate de esos antiguos movimientos
al ritmo de la nostalgia:
Los héroes transandinos y exuberantes
el destino torcido porque a la oportunidad la pintan calva
esos tan solo el día anterior vistos en lo negro
las huellas aclaradas marcan la dirección
de la historia casi con mayúscula
y crece un rumor desaforado: y apabulla
elige tu enemigo principal, y enferbece
ya limpias sus hojas de vida, uniformes en sus méritos
cual epónimos al otro lado los Andes
estalla un cuchicheo, los titanes recuperan los vítores
se abre un nueva avenida al derrotero de los cambios
ya es posible la unidad de propósitos futuros
y el mundo puede vivir en paz:
los gatos en sus mansardas salen, se reúnen, alzan
sus colita y menean
la dignidad, donde valientes
o tal vez secretamente exhaustos
esas madres anónimas tanto como posible
o estupefactos de interrogar vírgenes en la tertulia
pero siniestras
los jélicos asumen el día de sus avances al cielo de la genealogía
tal vez estériles de indagar jóvenes
pero armadas
dirigen la puntería al imperio
electrizados: los gatos en su cuadra maúllan a la luna
con propósitos fácilmente discernibles
como cuando un jardinero apercibe su podadora
en el jardín del otoño a las 4 de la tarde,
sus armas como insignias,
pero más inmensos que Bolívar más puros
que Martí, más jelicos que cualquier gato alzado
ciertamente menos que San Martín diestros
que no tanto
surgen del pudridero de la espera: de la noche lerda
y es un rumor de vivas a la tierra, a la cuadra
gatos en su máxima felina felicidad
loas a la valentía: ya limpios, sanos,
perdonados maullidos y partos
la orden oliva de la isla tropical:
todos los gatos a sumarse a los héroes
y los gatos son dóciles y bien entrenados y en el avatar
de los ajustes son simplemente dialécticos.

Punta de Lanza
Bastión Enorme
Fuerza que a Todos Subyuga.

Simplemente los entusiastas invadieron
las esperanzas en disputa. Última chance de pasar colados.
En el callejón los gatos deliran y suben a la luna.
Ayer botas, sangre derramada.
Según la simplificación de los lenguajes.
Hoy armas contra el imperio y su sombra.
Luz en las tinieblas del Exilio.
La razón oliva de la isla tropical.
El basurero bruñido, reconstituído, sus gatos gentiles.

Qué lógica extraña nos lleva del silencio a la acción,
del baile a la cama,
del subterfugio a la máscara?

No ese momento del silencio y el rito del volver a la soledad
cada noche cuando la flaca inesperada en los comienzos
rutinaria como el pan marraqueta del pasado
ingresaba a su armado sueño después del intercambio
de ritmos y exploraciones nocturnas

Desde la sorpresa: Mansila montó en armada lógica y propaganda
sus pasos favoritos de jazz al tango
cuando recordaron los nucleares
como se supone que el orgasmo es de todos conocido
al cabo de cierto tiempo y edad y se percibe
que es novedoso, como para un ser extra terreno:
Esos átomos en desintegración lenteja al resguardo de miradas
avanzar silenciosos bajo las olas los torpedos rutinarios
postergando la emociones de cualquier jélico.

La Historia no la tuercen artefactos tecnocráticos, dice.
Las atómicas no las pueden usar, es propaganda.
Aún así: los pubs no dejaron de ser visitados
sólo adquirieron un nuevo intercambio de propagandas.
(Confundir el reactor con las que explotan no es de gato práctico,
piensa una gatita coqueta, mientras ingiere su pint of bitter)
Hasta estrictos gatos Montoneros hicieron de patriotas.
Buscar viejos uniformes en Camden Town.
Esa otra Isla aviva la discordante de los equívocos.
Isla de insalvables contradicciones, amores de miedo
y serenos intereses nacionales: el punto de vista oliva
de la tropical.
Oh las alianzas que promueven “enemigos principales” en acecho.

Nadie entiende nada. O si entienden: ven jélicos felinos
muy confundidos en su baldíos del exilio:
Como avispos quejosos de la orquídea.

Los Epánimos rechazan la ayuda ofrecida por la calurosa.
No se trata de carnaval ni de cambio de sistema
sólo un pequeño pleito entre familiares adictos al cielo
que no aprovechen los de la afuera siniestra:
Prefieran el cuido del bolsillo, y el amor del centro
y olvidar desgarros entre la isla real y esos gatos alzados
del sur del mundo.
Honrar amigos conocidos:
Aconseja la norma si en familia es el rosario.

La cordura en la orden de la Dama llega
no contaban los gatos con su astucia
a su más justa prudencia, a su más hierro:
como un inusable hundimiento del orgullo
a toda costa atómico y a razonable distancia de la suerte,
y la suerte queda echada.

Los gloriosos arietes al pique de la historia se van
con sus ojos entre las piernas
sus soliviantamientos disueltos en fracaso por un
coraje mayor que no desaprovecha la rara oportunidad
de lucir como los escogidos de los dioses.

Las rutinas regresan a Camden Town
los pubs pierden una de sus atractivas conversaciones:
Cómo no alegrar las manos por las madres anónimas?
También tocaría su turno a la de hierro.
Y a la armada propaganda vocinglera no sin antes las confusiones
de un descalabro por destino.

Tal vez ya ni te acuerdes, Mancila, tal vez ya no sueñes:
¿Cómo podías saber de algo más que su propaganda
si no está sujeto al ritmo de los ciclos auténticos?

Regresa el normal ajetreo en el baldío de los jélicos
retornados a sus lares en las ranchas, en los callejones
sus nuevos oficios:
en la tercera edad han de ver el regreso a la cordura
y los gatos son cosa del pasado:
alejándose como un vendaval de silencio.




   

  


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