martes, 27 de mayo de 2014

EL SUEÑO DE LA PIBA (el 35° de Apuntes para un desarrollo subrepticio)

 
 








desde la parte: Y / de la necesario extirpar y abolir









de: Apuntes para un desarrollo subrepticio





35








EL SUEÑO DE LA PIBA

                                                                                       (Collage de Siempre)
                                                                                                                                                                                     Tandeo en serio






Si cae la espada /
de allá o de aquí:

sí / improbable simbólico, tan perdido en réplicas
/ desde la impaciencia realista a la emblemática tontería
donde festinan los cuervos culpables
y croan los organillos,
/ esos pasillos largos y cansados, y entonces,
las escalinatas, y arcos y ballestas
mustios y desnudos,
si a pesar de la atracción de ése ya casi vacío soberano:
(cuando la Luna pareciera favorable a los intentos)

si a él no le coge:
¿Qué será de él?

Averiguación a la retórica en modo badulaque
(de pura y lozana ternura):
separar la paja del comidillo, el objeto de la danza
aunque no merezca ser dirigida
sugiere la ceniza a sus ecos; detendría
en seco los rumores.

Pero si la canción nueva que modula es
a riesgo es de espejos, trizadora imaginaria sea
nefastos copihues en la zarzamora
wiskis a quince sarcasmos el muro protector
su cara de diosa sobre la ciudad fue dormida

muslos de damasco / la vertiente, espejismos
oculta en el arco del puente / cansada y rumorosa
como ciruelo rutinario en espera de su alma
su trama por el revés en hilachas
rodillas de pantera al atrape / acaecen ecos /
desnuda sobre el mantel, el parque, la escaramuza
magnifica y simplea
miradas y besos largamente divergidos ausentan
las cartas o perturban las marcadas interfiriendo
la esperanza en cada uno de los recreos disponibles

toda diosa molesta mucha gente

la linealidad más estricta
como esa moral originaria, esos cuentos milenarios
labios de luna
más si curvas que parábolas
cristianas o edificantes temores los artilugios
sus ojos de ternera, circulares eternos
y deslavados, rebosando el cáliz
como el fuego ardoroso del averno
sus cabellos de luchadora y tiesa y álgida y corriendo
sugestiva debajo el delantal
o Minerva aturdida y sabia, provocadora de sueños,
los espejuelo predecible y verbales
la sonrisa de aspavientos, como huevo reventado
su cuello de espuma sobre las aguas agitadas
velada la cintura anunciando la neblina

(una cláusula subordinada como un aerolito
es mostrando sus vergüenzas y oprobios y muslitos)

y un Aquileo bufando

y la sangre en los mesiánicos ojos y lancetas
desesperando al nitrato reflejando
los tobillos de gacela como huracán ya sin la falda
las piernas sarcófagos como profecías
palomos del averno orando toda la noche
filete / puro de primera / en los códices
y al cielo otra vez esos pergaminos
esa boina de sonsita: que dirige y afirma la disculpa:

(aún cuando ya pareciera oportunidad perdida)

Oh, diosas lunículas, odiosas como estatuas frías
morenas en sus blusas de pureza cafesosa
ni arrancan ni gimen sabias soliviantando meneos
ni saben infortunios dogmáticos ni litúrgicos
ni quejan delirios tutelares, ni sonrisan olvidos:

/ como a él no se avenga: ¿qué pasaría?
No sé de vivir: profiere, como dicha poca alberga
y renuente a reconocer el agravio que enclaustra
y apachucha:

(una cláusula relativa condujo a la Alejandra
a diluirse en la noche del silencio)

El espejo hiperbólico
más cierto-falso
más cuántico, así que pasen 100 años
menos paraíso: realista en su alcance
como la plata refleja oxidada: el cristal de la delicia.

Y si no muere o pasma, en la sinkupiscencia aquejado
ya podrás saber: Oh bella de los rayos
oh hiperbólica magot con todos los tutifrutis expuestos
alcanzó a correr pavorido/ en la espera
las sentencias y aquelarres antes
del esparcimiento de la bomba.

Y el coche coco cacao
y el boga boga
Justo al lado la piragua:
donde la quebrazón en la sombra
más densa o zamarreada
más larga vista o balcón abierto
o laúd de cuerdas sensitivas
acunando la mortaja sostiene huesos petrificados
el espanto.

Menos: (como bemol de la sutileza)

El Dominus Bobiscum:
Salteóme la velada / tan inocente
Gracias, Señor!
al pie de la semana tan culpable
Y qué semana:
Como para varios orapronobis
sin spiritutúos
¿cuántos en cada sacrificio? Varios verdes
(esos necesarios de agregar para una oración completa)

Jugadora / blusa y olvido.
Firme                          (como el verbo)
tendida y brasa
de frente                    (como sobre las aguas)
de velo erguido
y mar                          (como la adrenalina)
con dos botones
y la atención               (como el colaless)
que sí le olvida.
Alt                               (como la parva)
Y qué latidos
No, no, no, no me digas nada.

Despojóle en escondido, pero no a la mala
esos existenciales, los azulejos terciarios
/ desde / situando lo relativo
aquella ventana, aquella manera de decir
inspira los surcos y temores/ los azufrados tenues
las acciones verbales bajo la parra
antes del cierto final
sus barrocos dormidos / trabajados /
como husos de la Jenny desbocando
relaciones, apachuchando alcurnias
deglutiendo miriñaques y abolengos
como si la consciencia supiera distinguir
las gradaciones de lo azaroso, lo destinado
lo triste, y carcajadas o tugurios donde una lámpara
encendida y otra apagada, en medio lo necesario
y fomeque:

(la proliferación de conjunciones llama los esotéricos
apaga los atractivos lineales, ciertamente no merece
chocolates ni vibraciones, ni colalesses desatados)

Despojóle en escondido.

Así el jurado note la hermosura
el desapego, la aceptación y pesadumbre
el destino desde Homero que prohibido besa
conocido, a la espalda esos ojos y silencios
antes que el mercado todo lo englobara:

Y qué muslos, / no para el olvido / por ningún intento /
en noches de insomnio y lejanía y sudor y terror tiesos
donde el abandono cuando la cuenta llega a la altura
y el desamparo rige para siempre sobre el pavor
y la armonía.

Porque la Luna sigue allí como si no le importaran
los afanes de la arquitectura o los juegos en el bosque.

Explotadora, lienzo y respiro
mordisco, y penas / como auto desbocado
como oración transitiva
manos expertas / como avión con duelo
excusa y notas de toque altivo abajan y
exigen la composición, la sentencia, el desconcierto
esos arrebatos en la alameda siempre
esos verbos calificativos
dispuestos a ir más allá del frío / del río y la concordia
o hacia las nortes de misterio y futuro donde las
lanchas pierden siluetas y agonizan los sonidos.

Y qué suspiros,
a lo guitarra en el cuadro
la hermosa en la lección de sus entrepiernas
recreadas por dudas y leves aquellos desconciertos
fijados en el pasado medio-evo tan amante
en lo prohibido del atrape / en el olvido del misterio
en la culpa de los que a la Susana acosaban las ingles.

(una muela mal sacada es como un intento mal corregido:
cuaja solo en molestias y rubores y cajas de anti-cuáticos
rumores)

En recreo movido, saturado, corridos los puntos
atracóle la fiera aguda
lejos del río, lejos del sueño, lejos
del ViceRector boquiabierto en su delirio de pillarlos
en recreos que ya no olvida porque todos los botes
cuidan los acerques cual maquia-belungos
bañando sus tinas, monedas y calenturas.

No lo permita Luzbel.

Y qué recreo que no lo cree ya nadie
spite la vida eterna, el fresco infierno
el dulce gélido purgatorio, el futuro
y la esperanza como sí aseguraba Seba San
y su cohorte de ineptos llegados al asalto
poruñas sobre las ingenuas arcas de lo viejo en el cambio
a lo antiguo bajo el signo de lo re-nuevo y repetido
a donde hasta la abulia y tontería parecen azucenas
en el autobombo de sus purezas y diabluras.

(el Castellano, un desarrollo compensador, reúsa
el agravio: provincialarlo como lo español
de lo ibérico, y lo beatito de lo simplón
donde las cuartetas rezuman no más que florcitas
y abejitas y repollitos soñando ir al lago)

Bueno, en fin, la ayudó su poco
dijo acongojado pues consultar siquiatras
crípticos o deslenguados molestan los amigos
afanan las bellas, dan de alta a medio mundo:
ajan los sueños y temores al interior de las carpas
y corredores.

El asunto es nunca dejar de luchar: cada semana
comprar un loto, salir de parranda, comer queltehues.

Una vida mejor, más plena, más feliz
tri-cúspide o enamorando nenúfares
liberadora, cual merecieran
como castigados auto-referentes
a la buena, a la veintiuna
en esta dilatada intimidad
y esperanza, lanzados al futuro
escarabajos muertos
más justos, más fraternos, ¿odiosos?
saltando filibustea-mente sus yerbas
patitas al hombro en su reality the boy scouts
las cow girls aventajadas:
Patrulla Roja, Caperucita. El Sapo
el hierro perdido en el derrame, las braguitas.

Los rituales del inicio.

Marcada para siempre la infancia
las ingles, sus loterías y desajustes
sabores y aromas inolvidables ya todos idos
y llegados y moridos.

Bucaneras y banderolas sueños, boinas y peinados
regidos por carburador pre-potente
profundo silencio en medio del ruido
(como pianísimo del estruendo)
ojos de ojos
dadora de felicidad y abandono
(la metamorfosis del ronroneo)
en el secreto más conocido
manos de manos
(esas golondrinas y peces)
tierna mariposa pre-apocalíptica como si toda
hija del rey jamás sugiriera re-considerar
allá en las lomas los encuentros idos
el desate / los compromisos
lengua de lengua: Nausicaa que nadie rocha
pero a todos amilana y dispersa

como susto de insomnio
pechos despiertos enterrados junto al cocotero:
Y qué de manos apuntando siempre a la carta
al puñal mentiroso / al de cífralo que no te rochan
adecuado en el bacarat y la veintiuna o entre las matas
y líneas ajustadas y subterfugios.

(las preposiciones al azar conducen a la lucidez de los encantos)

Manos pusilánimes cobardes
retraídas, en lo tímido del yo
manos empíricas que ansían relaciones
como la orquídea su avispa merodea los alcances.
Aquellas consagradas que desangran.
Aquellas naturales que despiertan.
Aquellas Josefinas que atrapan y condenan.

Asaltóle con brío

ah si hubiera sabido de tus ardoros juegos y ocios
y jamás hubiérale en sueños soldado ni hundiérate
la inmortalidad azulinzada en pétalos sagrados y de oro

de duros fuegos batidos como omelete lunado
al regresar la sala química
al final del pasillo, donde tus cuadros y siluetas
pantaletas y busos
emergen al aroma ácido las mentiras y caprichos
como ansioso enlace y hada las profundidades
los enlaces el carbono lunar
hacia la física del caballete meridiano
la colchoneta del realismo en contubernio
con fuego y brío en esa camilla de espanto
donde las sombras se unen y estremecen
y soberbian y hacen humo:

Si un témpano hubiera estado en el día de la separación
las aguas, en el momento de la estampida los fotones
y quejidos
el calentamiento global sería olvido y ciencia
pero tú, que todo los puedes, babeaste también
sus pantorrillas, sus cojinetes y amerindios.

Y hay qué juegos.
Qué Prohibidos.

Permanganatan, lengua hambrienta
blusa al vuelo en primavera
y en verano lengua traposa
tanta su hambre               como que dos y dos ejemplifican
tanta la pena                    fortificados en el balanceo de la araña
en ese viaje pasando por lo oscuro
el eterno resfrío donde hasta las cuerdas vocales
saltan y saltan al compás de nalgas y barricas.

En descampado
la rubicunda de bolso armado en ristre
en despoblado

la extrema uña                 ni el amor puede con la salud
sobreseguro                    noche tras alambradas o semántica
la ingente argucia            van los sapos y las ranas / lúdicos
luna con luna                  sus cantos imaginarios a todo trapo
meditan y vienen:            encantos corroídos en la tiniebla

sobre un barquito de abril
que la condenen a repetir con desenfado
la liebre altiva los dientes bravos:

si supieras el significado de una tina compartida
jamás hubieras llegado al imaginario de la piedra alumbre
y el ensueño de las pomes sería contigo y tus descendientes
por las lunas de las lunas y los hombros de la ajorca

todo su veneno en ristre fuera del mosquitero
y su clientela alegre: billetes rápidos, ardientes
y sin centro, ni temores, ni memorias ni moralejas.

Y así le agravan en des compensa
y significando sin retracciones ni crisantemos
con el deber de la vertiente
la puerta adentro de los destierros el claro oscuro
y en la terrina los sahumerios
la aromática cocina extraña
las relaciones, que ya les marcan
o asesinan / quedan tendidas huiros exhaustos
expuestos a la intemperie de los caprichos y los deseos
huidos en la conquista de los sonidos.

(una sintaxis sabiamente averiada preferible es
a un extremo de metáforas en calzones y corpiños)

Gran su contento / esas luciérnagas / ese en el lago
la lisoforma / la enteriza más verdadera / la tremebunda
de ojazos quietos, de garabatos.
Ya no se calla.

La casquivana y pronto:

¿Cómo me enamorarás?
cuando le asalta dentro la torre
guáu guáu, hic hic, zas zas
¿quién ya lo olvida?
cuando esa esfera se viene al suelo
y no le coge / ni cual arz obispo benemérito
al monaguillo trémulo y expectante y bonitillo.

Vete que me asustas
y me espantas.

Y continúa:

Si no cae la enhiesta
de aquí o de allá,
como no le cojan:
ya verán, ya verán.

(una señal que nunca vaya
al suelo se la debe primero preparar
o los adjetivos pudrirán los contenidos
formales y las bragas dejarán de lucir sus encantos)

Donde él nacía.
Donde Dos Liceanas, molestan mucho más.
Que no hay mejor sueño que ella te sueñe.




Grita un palomo atragantando
su olivo en la garganta
y una espada con la pata de bronce
individuadamente convulsionando
la tierra del nunca
desmorona los sueños, las tormentas, los misterios

Realismo monzónico
invertido
como de la rosa
y el cardo, y la montaña vacilante:

La corona y el cordero.

Entonces llegó una orquídea con su corte
de avispas alborotadas
y la estructura se viene al suelo
en un estruendo de

símbolos y réplicas
emblemáticas y tonterías
cuervos y organillos

pasillos cansados
escalinatas desnudas
arcos profundos

ballestas excitadas
espadas mustias:

lo único que deja en pie fueron los adjetivos.





   
   

No hay comentarios:

Publicar un comentario