sábado, 24 de mayo de 2014

CANCIÓN DE LA ANTI-METAFÍSICA (el 41° de Apuntes para un desarrollo subrepticio)

 
 







desde la parte: Y otra vez la cordura







de: Apuntes para un desarrollo subrepticio








41







CANCIÓN DE LA ANTI-METAFÍSICA

                                                                                 (todos contra el quequeo)
                                                                                                  En homenaje al Bhagavad-Gita
                                                                                                                               al cual amorosamente le han
                                                                                                                     torcido la nariz; llamando a muchas
                                                                                                                                             potencias en ayuda.






El tiempo, como torbellino / o/y / movimiento espacio
subyuga
todo / cual hambre o dolor de cabeza
/ hace pétalos secos de la rosa
roca del murmullo
y aventa, a los ecos más seguros, hacia lo escuálido:

Polvo con sed de nuevo en la humedad
ansiado, desintegración segura, lo que nace
como vestigio, re-comienza y perpetuamente
mutable como cenizas que mascullan y renuevan
no solo la fe en el universo, los universos mismos.

Así nada re-toma, salvo el re-torno esculpe
o desbasta, esos avances en que transforma
como mares verdes, sean bendecidos
y poblándose subrepticios en lo rápido tortuoso
está la entrada a la calma
para confusión de las hordas obsecuentes
y los ciclos y calendas eternas y simpáticas:

No hay comienzo, no hay final, para el avance
de la arena o su control donde los amigos
de lo ácido: eso que esculpe los inicios
la certera mente caótica.

Mueve en múltiples gotas de róbalos y catenarias
permanecen mientras sorban o desquicien
o espejos o queques controversiales
el movimiento de su propia ceniza
algo / y enérgicos / y en demora.

¡Ay! a veces aparece la conciencia.
A hierbas ramonear
verdes o secas:
¡Ay! cuando simboliza, auto: ¿quién soy?
: qué se habla
¿de dónde el ramoneo?
¿en qué orilla?:
se dice: ¿piensas?, ¿piensas en algo?
¿a veces astutas?
¿qué es la rosa en su tarde
o ese ruido aromático?
creer que su logos llega
y agita sobre las aguas quietas?
Tan terribles
tan como bellas que la tomatera no evitas?

Consuelan soñando y turbuleando y consumidos
y sueñan y burbujean y airadas

Voluntad que no puedan representar
enajenando el designio

organiza y violenta a las rosas razas
como trenzan raídas de lagos en la leyenda
ésa más verosímil / más soterrada
hasta el tiempo en que sus polvos-semillas
son recusados, ¡Ay!

Y su logos pequeñito vuelve a la nada
a la sombra del olvido
ese primordial:
y el polvo no tiene más trascendencia
que el torbellino de sus aguas.

Ni siquiera las letanías
y menos el delirio de la noche en huida:

En este pequeño tiempo que nos mueve
y nos curte vacíos
¿por qué no organizar pétalos y rocas
imprentas y energías
cuaternarias y sincrotones?
¿por qué no imaginar con hijos que silben
hijas abiertas y seguras?

¿cómo no pluri-hacer la costilla de nuestra metáfora?

A Madam Taro Cara en Delfos lo adivinan.
Ahora cuando en tiempos decadentes
una propiedad desbanda
ineficazmente decadente simbología enredosa
consume y achata.

Pero no adivinan, cambian
no el lego creyente, que no incinera
los pasos, la torsión
la apropiación del sudor en la arena.
Las elegantes barcas, los sórdidos encuentros
siguen el camino:

Y precisamente, porque contingencia libertina:
El carillón de la Catedral de Talca al vuelo
del pasado
no más que otro bailable TAN tan TaN
imaginativo como amapolas, o faldas arriadas
y seamos polvo que al mundo haga
estornudar, en el tiempo / sonrisas
de tu espera

que ni los gusanos, no la agitación
no el agua sobre tu cabeza
no más que cenizas pétreas y flojas
que se verbo, que se encarnan
con minúsculas
como debe ser el encuentro
como mal vaso de certeza
tutitos de engaño, salsa de estructura
a la miel: mmm que ricas
esas ratas callejeras y simpáticas.

Que iluminan el camino, Sí
alimentan la flojera: No
Nada, ni siquiera le hacen al sendero.

Que si los ques los descuartizas y aventas
y edificas
se viene abajo el título / y eso sería
una pena:
la culminación de líneas sueltas
las praderas herrumbrosas / sanción originaria
imaginativamente existente
como falso torbellino que resigna:

todo consuelo que cumpla su cometido
imaginario y creído como metáfora sin su auriga es
asunto de la sintaxis o el glaucoma.





  
  

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