lunes, 16 de diciembre de 2013

TERMÓMETROS, CICLOS, CALENDAS Y EL OJO DE LA PAPA (el 5 de Carteros Atrabiliarios, Dulces Enegúmenos)

 
 







desde la primera parte de Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos







TERMÓMETROS, CICLOS, CALENDAS Y EL OJO DE LA PAPA










5








Envidia nadie las tareas? Como meridianos de la fama:
¿Envidia alguien tu tarea? Paralelos que no perciben.
Idiota sería.

En el principio malcriaban - Tú y los Tuyos -
esa pareja solitaria bajo la higuera frondosa:
afanosamente empeñados en el mandato y su ajetreo:
alas y susurros, pero sobre todo: sombras y cadenas:

Incultos bárbaros en busca de un destino:
irresponsables         en el tiempo anterior a la duda
desnudos                 cuando solo pieles o plumas o escamas
inocentes                 desaparecidas sin intención de cambio
propensos a las dudas de frutales:
Como gatos de chalet ronroneaban por el huerto.

Esquivantes a decenas, urdidos pistilos rezagados
no asumieron la transformación del angélico estupefacto
in nomine desaforado tan propenso a la soberbia
ni previeron la explosión de potencia, o la duda de la culpa:

El fruto prejuiciado.
Las hojas secas del acanto.
Las vides sarmentosas de la ciencia.

Seis en el tercero:
El muerde su carne, invitante y gemela.
Algo dulce y veneno encuentra que lo turba y aprisiona.

Ahora van desplumados, ojerosos
dos meridianos en la penumbra
a penas con hora abacan el catastro de los nuevos:
Ya no cuidan, ni pudieran. Burócratas de óvulos y espermios.

Y bien que les iba.

Ya ni descuentan los términos voluntarios
concedidos por el rabo rojo:

la pradera empecinada                 tumultos
el destierro a destiempo               leyendas
el comienzo de la historia            mitos.

Y el cuerno negro y el flanco de lado codiciado
hacen de las suyas, como propietario de mudanzas.
Y ni se dan por aludidos.

Alguien aconseja que guarden para siempre
los tréboles de 4 hojas
las líricas promesas             al margen de aquelarres y consejos
la margarita deshojada         como premio a la sapiencia
el escapulario de ámbar?     La electricidad imprevista:
tal vez así pudieran hacer frente a sus cometidos
y salvaguardar las promesas, las vides y el retorno:

Tal vez así descanse quien la suerte no busca
en amuletos o simplezas de números
o cartones desprovistos, si no en el sudor de la obra,
otros pensaron.

Y ese que propaga descendencias grandes
no insista en campañas tan estériles, tan a contra-marcha
¡ritmos naturales! Qué torpeza.

Donde el explosivo oroginal y sintomático meneo
universal y gratuito
concibiente a imitación de la más sagrada
la más nostalgia
nueve arriba:
Ella golosa con una carne dura y vibrante
hasta su garganta pronunciando deum de deo.

Nunca podrán contener gustos desaforados
que aún niños a penas púberes
ancestros de pueblos
comparten quejidos y horizontes:
Seis en el segundo:

Él abre con su lengua las carnes blandas
hasta desaparecer su anhelante nariz y visiones
los nauseabundos aromáticos
que después serán materia de exterminio o sabiduría sacrosanta
en la duda de la queja, aunque los nubarrones presagian
nada extraordinario:

Cuando en colipiernas reconocen
recursar a la cometa despiadados
o la ola incalculable
o la tormenta de polvo iridizada
o los volcanes desatantes en falta de méritos
entonces, cómo no celebrar quel gravitante reciprocador
de órbitas les tenga entre ceja y ceja?

Rabos de cartuchos y cargadas plumas en oropeles
Comercios de jerga infecunda
No decidan echarles nuevamente
una manito, salvo como sermón de novena?
Hurra! Osana! Guácala!

Credos de la guarda ausente compañía
no nos cuiden tanto ni de noches ni de días
ni en las horas de la prueba.

El mérito sea nuestro y no de fantasmas
nueve al comienzo:
La carne se une a la carne:

Y ES EL ÉXTASIS / y es el pecado sacro-sabio y tierno
en el momento de la huida.





  
  


  
   

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