martes, 17 de diciembre de 2013

EL GLOBO ALDEAL (el 11 de Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos)

 
 
 




también desde la primera parte de Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos
(incluye algunas construcciones sintácticas que todos saben de donde vienen:
a modo de homenaje. Y si no lo saben: lean más a los maestros)






EL GLOBO ALDEAL






11





En la urgencia de mundos soñados
(aquellos que generan magníficas separaciones
oníricas en el hueco de los muslos)
a la vera de remansos de antigua fortaleza
o pastizales de asaltos iniciáticos siempre verdes (algo mustios)
su teatro inocente-incauto le tiene hipnotizado:
con dolor de memoria.

Cada vez que reposa asoman universos
galaxias           miserables entre las trenzas y sus embrujos
torturas            hiperbólicas en los negligés y cansados
mentiras           globalizadas bajo los cobertores y aromáticas
cometas           de nunca jamás.

Hoy le tienen desarratonado, seco de hojarasca
perdido de potencias Hoy es un decir
Hoy está fijado en martes / y ni un paqueret justifica
la demora.

Hoy no se atreve a echar salvas como si el milenio ahí mismito
volar en otro sueño: mover la pelambre:
Ningún horizonte que contenga Ningún hoy que mueva
aunque vuele y devenga / y comercie como serafines brutos
o cacofónicos, y clarines secos o de mentira nostálgica.

Sus tronados planetas salvadores acometen de lleno:
(justo cuando los cardos enervan el asalto)
negrura aparrillada en el tiempo de la duda
o las ilusiones a media falda
o los conjuros de sobre piernas y cepillos de diente
y trajes sastres.

¡Atrapado!

Allí va un mundo:
y rasga las orejas             métense los ojos allá debajo
y persisten materiales      lunas voladas entre las manos
y destruyen la chaveta     ordenan vivencias de rumores
y sábanas que no justifican el intento.

De codificados diestra porque la meta se aleja.
Salvador de mudosos fósforos en el ruedo del blue.
Contenedor de agónicos agravios en la casa de muñecas.
Ayer también estaba detenido.

Han raptádole a un tiempo sin tiempo ni medias ni azafates
destino sin drama ni coronas ni boyeristas
ya le tienen juzgado, y pretendido inmortal lo destinan
al roce de la piernas a la cosecha de los cardos
a lo más juicioso en reservas de aparatos y rumores:
Estancado en martes que ya viene.

Y en cometas va volando con tus alas
mirando con los ojos de previsto ciego y desatado
asomando trayectorias prohibidas y ciertas
sopesando curvas peligrosas y tenues
soslayando angélicas sorpresas repetidas
redondeces que se abruptan o se esfuman o encanecen
puntiagudos satélites en luces de ramicas pobres
y húmedos umbrales o cavernas magnéticas
o lava de meteoros / procesiones en trayectos
angelosas y solariegas y tortícolis salvadoras
o secretas casas a medias lunas
donde selvas continentes y laguitos escuálidos
o redondeces en auroras
y seráficas diablillas donde frenéticas lluvias, aerolitado
o divertido y virtual, han tejido coronas para la consumación
de la carne detenida o su remate en varas y carneros:

Red de cárcel infernal           en apenas cuadros que no cuadran
Hologramas demoníacos      en medio de la barra pavorida
Esperanzas tiernas                en cada reservado oscuro oscuro oscuro
Mercados ojerosos                prontos a la consumación de la esperanza
Semana Eterna                     en movimiento hacia la nada:

Tiempo Salvador: ahí va otro.
Y otro.

Otro mundo.
Y otro.

Otra galaxia.
Otro Martes.

Otro universo.         Sin ninguna creencia, ni tachuelas
                                ni neoprén o zandalias
Otra curva.              Conducente a ningún lado
Otro monte.             De Venus (de esos cachiporras)
Valle o cornisa.       En la ciudad del olvido.

Picana                 Aparecen en el fondo del trasiego
Hueco                 y pasan volátiles y en cuidado
o Alarido             otros futuros proyectos o constataciones
en Ruego             donde no persista la memoria.

Acaencia que ocupe la tortura, que suelte lanzas
Mirada donde abarcar los campos, las ramadas y semolinas
Perro como cuidado de la mieses y las radios a galena
Ojos atisbando depositar la confianza: la nube radioactiva:

O inquietar la mentira del                Destino.
Como una faz desprovista y            Mudada.
En la certidumbre de las pieles y     Lamentos.
Como                                              Laberinto.

o Silencio.
y Otro.         Pixelado.

Y otra.         Trayectoria.
Y otros.       Lumínicos.

Pero siempre martes. Siempre en 13.
Y seguirán hasta muchísimo después.
Para que así les envidien persistencias y desastres.



  

  

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