martes, 6 de agosto de 2013

BALANCE (de: Londres y Cercanías)

 
 










(desde: LONDRES Y CERCANÍAS)


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BALANCE




Londres, pastel irregularmente redondo, esas relaciones virtuales
esa la vida que se expande ya cortada
listo a ser servido:
Líneas de ferrocarril a futuro lo penetran
hasta su mismo centro:
muestra que lo militar no es lo
idiota en todo el mundo: no al menos allá donde lo rojo.

Y tú no sabes cómo participar flotando
sobre el pasado caído
su laguna de ondas concéntricas
donde giran y se agitan trozos
si cruzas de un pedazo de queque a otro tramo justo
de amoríos o de vida extraña o te integras.

A menos que prefieras el metro:
une ciego, la vida, los carriles
cada extraña forma de materia subterránea
en ese diseño maestro.

Entonces Londres son túneles de avisos
y aun podrías sonreír chistes
o perpetrar pechugas a la intemperie, mirar piernas,
calzones suculentos
parques incontables / barrios tan iguales:
tan iguales el uno colorless del otro lesser colors,
salvo el de ladrillo,
que sin la destreza en contar con de la A a la Z
no sabrías nunca dónde va tu soledad
o quedó enredada la nostalgia:
pues, donde vagas: permaneces en la ausencia.

Si no fuera por el Thames que desenglisa
y sus puentes separan lo extranjero:

la noche               coloridamente íntima de extraña
el rojo                  ese matiz de futuro marcado por penachos
las luces               tantas verduras voceadas desocultas
el desarraigo        sí, ciertamente, como el ulular del lamento
la vida atorada en Spanglish
salvo si trabajas o agencias una sucu:
Entonces la realidad se te cuela por los pelos:

Londres pasa a plano segundo.
E igual te entusiasmas.
Donde el norte y el sur son una línea sinuosa
de oeste a este
mientras la vida se escabulle como si ninguna otra cosa pasara.




  
  

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