lunes, 25 de julio de 2011

ACERCA DEL TREN Y OTRAS GOLOSINAS (díptico) (de Expropiación del árbol y otros textos)



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I




QUE VUELVA



Entre los mayores crímenes olvidados, en el tiempo de la dictadura:
el asesinato del tren por los ramales.

No que no haya habido aún mayores, más la delicia del tirano,
y más enormes y más vistos
por esos
que dijeron que no veían nada:

Fue soterrado: de hierro, de durmientes, de alcancías:

Ese que evaporan para hincharse los bolsillos.
Este que unía, y ausente,
separa.

Oh Padre Chile, te imploramos: danos el tren cotidiano,
el tren de cada día:
El que sube al volcán,      y encajona los valles que aprisiona.

El que jadea en la pampa,      y dilata los colores.
Junta las mochilas y en noches gélidas promueve los contactos.
El que asoma al Tutubén,       en medio de los juncos.

El que va a la playa,         donde el viento susurra silencios como
                                         que van o como que vienen
y ya puedes aprovisionar de arrumacos la Cecilia.

El paralelo al Maule,        Ay Clemente. Ay Conti.
Comiendo empanadas cada detención. Cada atraque.

El que ‘el 5 estrellas’,       nos robara, falsas,
de vidrio,                          bisuteras.

Ay vuelve, ay transporta las perdidas ilusiones,
ay, produce infancias que en noches estrelladas
se abisman y refuerzan, y sueñan recreando
los paseos.

ay, podamos perdonar:

los agobiadores de estaciones,        7 indulgencias,
los violadores de rieles,                  14 indulgencias,
los torturadores de durmientes,      50 indulgencias,

aisladores de pueblitos,                  el infinito ganado,
sofocadores de plegarias,                la convivencia.

Y a los que pronto y luego y en sordina,
como de cristianos mal habidos, hábitos camuflantes,
sonrisas de Tobi,
a la sombra protectora y radical de un índice estadístico
¿estadista?
robaron la manu-tracción,
la Espina Vertebral, al Chile flaco,
desmembrado en castas, y ni siquiera despiojado:

Dén-le Dios mal Galardón, al menos.
Y un destino insulso de Planeta, capitán de los secretos.

Opio, puro Opio.
Pero justo sueño.

Que fue peor que ballestero.
Toda una comparsa de ballestas.

Los avivados, más influyentes que los vivos,
cuando los vivos, en separatas lineales viven el oprobio que prolonga,
en lo posible de la medida,
el festín de cucarachas: gordas baratas
helicópteros y aviones personales.

Que vuelva el tren, piden los nietos.
         Que vuelva el tren, piden los nietos.
                   Que vuelva el tren, piden los nietos.

(¿O no es más que la nostalgia?)
         (¿O no es más que la nostalgia?)
                   (¿O no es más que la nostalgia?).

Si miramos sabiamente:
En los Estados Juntos, en la Bretaña Grande, en la Francia,
¡y hasta en la China, en el Sol Naciente, los Yunkers!

los mantienen,
los renuevan,
y los aman.

Desarrollan lo que aquí charreteras insaciables
desrielaron:

Y los idiotas, y las manos de asesores, y los excristianos, y las Lucías:
con sus caras bobas y centritos de refocilo con jóvenes capitanes
a promover de cama en mayoría:

ya, no repitas, basta!

Que vuelva el tren, piden los nietos.
         Que vuelva el tren, piden los nietos.
                   Que vuelva el tren, piden los nietos.




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II
EL TREN DE LA DISFANCIA



Siempre va lleno el tren en los recuerdos.
Nunca falta quien señas hace, haga, haría.

Alguien corre, alguien baja a la carrera.
Alguien mira los durmientes alejándose.
Alguien reserva los boletos. Sueña.

Alguien los álamos cuenta al paso de la infancia,

las ovejas, los caballos, y las vacas,
miran la boca desdentada,
el canasto movedizo de cogote rojo, o pelado,
los niños bajo el puente, los tractores,
la fila de camiones, autos detenidos, buses, chanchas,
los que compiten en paralelo si al tren ganan.

tra-ca-trán    tra-ca-tac
tra-ca-trán    tra-ca-tac

Los postes tan veloces.
Esos puentes enjaulados que dan qué sobresalto:

TRA TRA TRÁN  //  TRA TRA TRÁN

La Pilar de Rancagua en el recuerdo

tra-ca-trán    tra-ca-tac
tra-ca-trán    tra-ca-tac

de la infancia.

Agita las manos dando buenas, dando malas.
Ofrece cancioneros, y duraznos.

Solazan calugas, manzanas, curicanos,
Bostezan particulares y gangas, una sonrisa,
Saliban tortillas, sanguruches, alfajores,

Olfateas murtillas al cazo de aluminio.

Llega tarde. Lo pierde. Lo gana.

Corta los boletos, tira la cadena, cierra la ventana,
Bilz y Pap vocea en su canasto.
O malta y pílsener, y de jamón con queso;

una mugrecilla en el ojo y llorar por días venideros,

arrollado, humitas, queso de cabeza,
miradas, arrumacos, alfa y beta jores,
o re güenitas las de rescoldo chicharrones
y gallinas, (tortillitas) gatos y conejos,

y hasta la tímida-hermosa-sonrisa de la Sandra.


Alguien te mira, y tú  /  devuelves la mirada.
Alguien baja, estación al paso,
y sabes, y presientes, y dudas, y dueles
que la verás ya nunca,

ni en tus sueños.

Y se aleja tan rápido,
como en esa estación fantasma,

Sí,                                                  como la Sandra y su sonrisa.

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4 comentarios:

  1. Precioso tu poema,moderno,con ritmo.Da ganas de ponerle musica entre rap y rock.
    Tus versos tambien me trajieron los recuerdos de pequeña ,que fuimos en familia como 3 veces a Valdivia y 2 a Osorno.Largos viajes ,llenos de aventuras,sandwiches y huevos duros.
    Cuantas cascaras de naranjas y bananos sembramos entre los rieles,cuantas bolsitas de piñones compramos en Temuco? Lindos recuerdosgracias a tus bellos versos.Susy Andai

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    1. Han pasado años. Hola Susy, comadre muy querida. Gracias por el comentario.
      No estaba activada la facilidad de respuesta... o algo ocurría que no veía los
      comentarios. Me estoy poniendo al día: nunca es tarde cuando la dicha es buena:
      Un abrazo.

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  2. Fernando, cada vez que te leemos a miles de kilométros de Chile...vuelves a atar nuestros "eslabones perdidos", ya no quiero darte más elogios...como dice la poeta Rocio, maravillosa ella, uno los "engorda" con tanta emoción en nuestro elogio...pero...si, pero...
    resulta que cuando joven recorri todo en esos trenes a vapor, el ramal de Los Sauces...alguien sabe lo que fué el ramal de Los Sauces ? y el ramal a Capitán Pastene ? alguien sabe de Capitan Pastene y, habia que llevar un pañuelo mojado ya que cuando entraba en el tunel los dos carros "de trocha angosta" se llenaban de humo...asi recorriamos el Malleco...y tus poemas son crónicas, son pintura, dibujo, una parte de algo resucitas! los muertos y acriminados por esas manos atroces, vuelven a resucitar en tu clavijero mágico...esos que no volverán, esos que no subián nuevamente desde la oscura piedra donde yacen, te dan las gracias, y yo con ellos...

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  3. Saludos cálidos querido Francisco. Ocurre que no notaba de los comentarios por ese año de 2011. Gracias por el comentario. Me estoy poniendo al día con las respuestas. Razón tienes con la Ro, esa poeta maravillosa como dices... se puede engordar... pero no te preocupes que tengo vocación de flaco... aunque en este momento estoy a régimen.
    Así fue, y ahora es una nostalgia el tren por los ramales, y aún también el central... y una joya esos recuerdos tuyos y la manera de expresarlos... Gracias

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