lunes, 12 de marzo de 2012

RESCATE PLAGIOSO o la importancia de Kurt Gödel (el 41 de Expropiación del árbol y otros textos)

 





(desde: Expropiación del árbol y otros textos)


41
RESCATE PLAGIOSO

o la importancia de Kurt Gödel
con agradecimientos y homenajes
segundas partes son intento


Cuando honrados que Roma era el mismo centro
                           del uni-verso,
  
murmura el señor Galileo, tras su enrejado
domiciliario,
y nos lee-escribe quien
nuestro corazón gira suelto-amarrado
encabalgado en torno al Sol.
Roma tirita enardecida.
  
Algo tímidamente alucina Copérnico,
el razonador profundo, el sabio comerciante;
pero en Samos, dos siglos grados previos
al punto focal, ya le habían probado
el gusto a desatar la imaginación y el desaforo.
 
Lo nuevo fueron los corajes contenidos:
Publicar con pruebas y en gran disonancia
a pesar del terror de lo granate.
 
Entonces los mitos se hicieron poesía.
 
Cuando asonantábamos herederos putativos
de los dioses,
o al menos de dios único;
que nos uniera en su calma, su admisión de vida
su rechazo a la rabia, la potencia de luz
la esencia florida, la razón triunfante:
 
Darwin, el colector de datos,
deletrea nuestra metáfora
y cenestesia

            directamente
                              de
                            animales.
 
Entonces ya sólo podíamos a-rimarnos
nuestra simbólica fiereza,
Freud,
          por sueño, entre saques,
nos versa
que no todo es fuego en la imaginación consciente:
profundas atracciones de cuna alumbran quejosas verdades.
 
Y las palabras se hicieron oscuras
las frases delíricas
trunca las rimas
húmeda la pólvora, y en reguero lineal,
por donde la llama
cualquiera adelanta, o delirios, de bosques arrasados.
 
Y ahora, Gödel, en el destructivo siglo XX,
entona que ruidamos incapaces
de construir algo completo y consistente:
no más que papas y dentro de sacos,
y sacos envolventes.
 
La quebrazón de la armonía y confusos.
 
¡Nunca tan lejos
la libertad adquirida, casi adquirida!
 
Con razón tanto poeta por ahí, y a lo largo,
de esta oda flaca que un marco azota:
 
Allí reina la anarquía,
la libertad absoluta,
creen.
 
Por eso: apurarse, apurarse,
no hay tiempo que perder,
el halcón derribado refulge
tanta tarea, aún si veloces
la lenta tortuga nos caza.
 
Valéry, cruel Valéry, Oh Valéry.
En la tradición inmersos
para del plagio hacer lo excelso o tragable
al menos
sin constipar la esperanza,
el delirio
la repitencia.
 


Gödel, probablemente el más grande de los lógicos matemáticos
de la humanidad


 

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