sábado, 3 de marzo de 2012

ATEOS AL COMPÁS DE UNA RANCHERA (de Expropiación del árbol y otros textos)

  
  








(de Expropiación del árbol y otros textos)




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ATEOS AL COMPÁS DE UNA RANCHERA




No creo en él.

Declaración de añoranza: las fresias del jardín del inicio.
Cuando la absoluta certidumbre.
Blanco del aroma de la madre. Entonces, cómo mirarlo?

Claro que creo.

Pero si las fresias dormidas o el jazmín
de siberia al ataque,
sé que existe, o es como
perfume de rosa 16 siglos mentada hace:
aún permanece su delirio.

Aún interesante en lo descomedido
huyendo del aroma de amados colores
a pesar la ironía del réprobo timorato,
y cambiante en pareceres.

Y tú, ¿por qué no estás de acuerdo?
y si lo estás, ¿para qué corres

si el catecismo de la infancia timorata
no distingue lo que ve, de lo que oye,
a más tiritante cuanto más tres personas distintas
y así gusanillos en el aire,
y cree a pie juntillas uterancias que lo engañan?

Aún interpretado con plena simpatía, esta pipa,
no es una pipa
como hasta los pintores lo saben.

Te serviría más, una manzana en el pupitre?,
o preservativo exhaustamente apachurrado,
para evitar el atrape del tabaco y su ceniza?

Cuando en teatro rebosante de almas ansiosas
alguien grita fuego
aunque no haya fuego,
habrá muchos muertos o salvados.

Creo. Creo. Creo.
¿Dónde está mi escapulario?

Y así misas.
Y así ritos. Y así lumen de lumine.

Cadenas cortadas, aurigas perplejos,
matorrales en llama, iluminaciones
a la sombra de árbol metafísico,
mares que se parten.

Para las costumbres, por de polvo y de tiempo,
y de cifras y siempre lo mismo es
que algo se desee:

los, saben las mantis, estáticas, en su rezo,
los, saben las rameras agitando
su existencia olorosa y colorida,
lo saben: sea cierto en su insistencia:
y basta.

Por eso, Virginia,
tabaquera,
cúidate. Su ofrecimiento. Esa certidumbre imaginada de promesas.

No hiciste caso a pesar de lo sereno.

Y no te corras pensando que metáfora es
mentar vistas de oro por ojos extasiados.

Porque no lo es,

ni siquiera las lilas del recuerdo o
nardos puritanos: apenas un decir como agua,
como cenizas,
como rentados la serenidad de la laguna:
aquietada, espera por su dicha.

Resultados útiles para mejor vida.

Aunque no creas en él, o varios,
esa, catas bulliciosamente argentinas,
existirá mientras parloteen los que viven para el sueño.

Como esa antigua rosa aún lozana
y saudaceen lo invisto y lo terrible
o mueran como forma de cumplido,
porque todos vivimos por el sueño.

Misión, algo que hacer, algo ya en desuso.
Algunos bizontes, algunas águilas.
Como retumbante y de olor nauseabundo.
Como voladura, / y de voladura en voladura.

Ha mucho perdieron el uso de la espada,
o, como en el tarot,
lagarto, lagarto, lagarto.

Escarabajo bien documentado.

Hasta puedes rastrearle en copto,
secado en la arena y la basura,
suagili, en el suave tam tam su ruda sapiencia y vuelo,
mandarín, como si palotes animados
la burocracia de aquel sueño milenario,
sánscrito, como proyectil cargado de reflejos
del mundo y su miseria
y/o hasta en esperanto que ya nada espera
salvo el exterminio / o los museos.

Pero no te das trabajo,
no te das trabajo, que si lo dieras
serías otro y tan distinto,
como esa iluminación certera de lo antiguo.

Uno como uno parecerá siempre un bicho raro
un sapo utilitario, una salamandra en escabeche
pudriéndose en la ruca millonaria,
mientras el tiempo aún no es pronto
y se alarga la espera de la dicha
tantas lagartijas, impertérritas, arrasadas,
sus colas agitándo como si atrayendo
sobre sí el castigo del pecado.

Uno que olfatea la ceniza y huele
el misterio de la duda y lo cierto,
esas nubes que tan lentamente aproximan,
o perverso como gusano
o malvado de huesos cruzados y negros,
impío que le dicen,
en la parrilla, sin ni gota de misterio
o aplacar el fuego delicioso, / el San Antonio, /
a un demonio gordo, espeluznado de
impureza, espeluznante / de atractiva lujuria
y sutilezas de manzano.

De ellos él piensa mis hermanos crédulos
y trata en no contradecirlos
pero no lame sus culos timoratos.

Porque las rosas alcanzan para todos.

No siempre. Y la luz produce sombras
se mueven cuando plumas chamuscan,
y todo, todo, son plumas chamuscadas.

Pinturas en la caverna: plumas chamuscadas.

Ojos extasiados, y biscos de tan místicos:
plumas chamuscadas.

Claves, señales, mensajes para nada de casuales.
Plumas chamuscadas.

Te aburre cuestionar lo cierto, o,
el hermafroditismo caracólico,
o no lo sabes, no conoces somnolencias,
no apropias líneas secundarias,

y evitas a rajatabla el olor de esas plumas.

Rescoldos de infancia de provincia
anegada de respuestas antes siquiera
dudaras la pregunta, los verbos, la sintaxis,
las plumas.

Porque desunidos del tronco, permanecen
en contacto,
aunque verdaderos,

sutiles.

Plumas, puras plumas. (Y todas chamuscadas).






  
  
 

1 comentario:

  1. el codiciado descifre vendrá con la pedancia de autista alucinando la pirita falso brillo aurífero y ésta, su poesía, es excelente para museografía de lenguaje exhibido cual mariposas alfilereteadas por eruditado en el fracaso de su perpetuación como especie... Excelencia en el uso del lenguaje y su cifrar

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