miércoles, 1 de enero de 2014

UN 25 DE DICIEMBRE (de lo mítico a lo personal); (el 24 de (in) Precisiones e Incertidumbres

 
 




Desde: (in) Precisiones e Incertidumbres
(de esas Certeras y Subjetivas)


desde la parte: La Vida Renovada









24



Del lado acá, imposible unir lo cierto con lo mentado: Ay bribona, ya no me llevas, por eso, en venganza de la mala suerte, no te canto, a ti no te toco ni con la palabra de un pétalo. Un rosazo sí te diera, la espina en medio del glóbulo, y ciego y desquiciado emprenderías con los avatares olvidados de la historia: nos traguemos el anzuelo pretenden, y seguir tan horondos como si Galileo jamás hubiera existido.







UN 25 DE DICIEMBRE (de lo mítico a lo personal)






Cuando Jesús nació: Marcos nada sabía.

(Para su objetivo de darle como huasca a Pedro y sus secuaces, seguidores de Juan, el truhán mayor, jefe esclarecido de la familia, hermano de padre y de madre, fiel seguidor del Templo, no saber de la infancia no presentaba escarnio, que vamos juntos a celebrar con azucenas y jacintos).

Mateo tejió /y teje y teje/ (y desteje también):
y dele que dele: davídicas leyendas:
tres brujos caldeos
con cargados a la mirra, y al oro, y al incienso
y con la brújula torcida:

vía Egipto lo embarcan con destino a Galilea,
y con tu haberte ido con otro en vacaciones
como que confirmas que esos tres brujos magos de Mitra
la rendición ante el nuevo bebe y la reencarnación
vieja en un último misterio.

(Después de cargarle a Herodes inocentes, de los que tuvo ni idea: Pero quién no se traga alevosías de grande cortar la cabeza a hijos por complotar con la madre? Respetuoso de Augusto: pide y consigue el imperial permiso: con Roma no se juega; pero tú nos das guaraca y ni te inmutas).

Lucas, incierto, el componedor de entuertos, procaces inventos
y tan sectarios de pasada
enmienda la plana como brujo de aciertos menos dudosos
en lo aventurero lo alaban a rajatabla:
(y en eso estamos casi de acuerdo, no te hagas
la pilla: a rajatabla no quieres saber nada,
y me abandonas: mira como lloro)

De Galilea lo censan rumbo a Belén
buen súbdito del Augusto César, el invencible
parecía por aquel tiempo de caminos
regalo bajo oculto interesado en las hilachas
donde, en noches de inviernos, a lo solsticio, cuando Mitra nacía
(era en el solsticio de diciembre cuando mejor lo pasábamos)
nuevos pastores velan sin lágrima derramada
ni quejumbrona la desaparecida Raquel:
otra leyenda en la exalada
davídica, menos sanguinaria, + cargadita a la ternura
pero igual das tu brazo a torcer, y mira como lloro.

(Ya con Jerusalén destruída, las piedras templares por los suelos, los Fariseos convertidos en Rabís, perdida la pelea: la causa común aconseja la mitigación de los daños, y esperar que Roma atragante las leyendas, y yo me dé por aludido, mira como a moco tendido lloro, que contigo ni caso).

El tiempo pasa rápido.
El tiempo todo lo cura.
Sin imprenta, lo ocurre que se llenan de copuchas.
Desaparecida Babilonia, la Gran Ramera
desaparecida tú
se impone su forma de Roma la heredera renacida
y mira, tienes que hacerlo, mira como gimo y lloro y meso y no te apiadas.

Apócrifo cuentista, (ya hablo como en tercera a
lo puro seudo)
cierto + poeta que constructor de verdades bellas
bonitizó al buey, al burro cortó sus orejas
las ovejas lanares trasquiló extasiadas
y a lo bello, y a lo escaso
y a los expulgados de narices
su acto de magia renovada pintados renacidos
que nuestros ni pintones recuerdan
y no saben:
y a ti te bajó la falda y los cuadros arrasados:
mira como me arranco los cabellos, por eso:
El olvido es muy necesario a todo mito.

Tú: prefieres el + abstracto pehuén
árbol del mono sorprendido
salpicado de algodón quirúrgico, para que no derrita,
para que las entrepienas no sufran la achicoria.

Mejor sería, mucho mejor, amigarse con ella:
pero de ti ya no quiere saber nada.

(Y de la Pacha Mama, al pacho mamo
lo encierren en la ceniza y extraigan la cuarta persona).
Mira como lagrimeo.

Total, Mitra tampoco le conociera
cuando
el 25 de cada diciembre
renacía celebrando el solsticio de diciembre
del invierno de allá, que acá nos asamos a lo mero pato:
y entonces agarras tu bikini y celebramos la piel y los traspasos
y la ausencia de nieve por un tiempo y el recuerdo
de algo que nunca conocimos. Ay, nunca conocimos.

Pero tú, bribona, no me llevas ni de apuntes.

Ya llevamos dos mil años: ¿y lo obtenido?
Te sigues haciendo la cucha
a pesar de las platitudes del Eliot: abolieron el Purgatorio
y el Infierno ya sólo un lugar de lejitos: fantástico
mejor que comer lagartijas;
y del resto: como si todo empantanado:
creo que seguiremos fornicando en sonetos.


El saber ciertas cosas no ayuda de nada en la escaramuza de los sexos. Ella, con su soberbio espacio entre los muslos, juega a interesante, rodeada de una corte de exaltados. Tú, no tienes chance ninguna. Mira como re-lloro: un 25 de diciembre me diste la patada. Ay. Ay. Ay. Mira.



   

  

No hay comentarios:

Publicar un comentario