martes, 14 de enero de 2014

LA REAL COSA AHÍ (de: Composiciones para un Barrido y un Fregado)

 
 







desde: Composiciones para un Barrido y un Fregado






22


LA REAL COSA AHÍ



Esas ricas peleítas entre el materialismo y el idealismo siempre han inquietado a los que se ocupan en algo más que de las entrepiernas. Reconocer la profunda atracción de la orquídea secreta va por el lado de lo que los vergonzantes cambian de nombre; afirmar que la carne debe ser superada y es superada en el espíritu va del lado de lo risueño. Pero la mayoría ni se ocupa de estas cosas: se dividen entre los que miran la cola o miran la cara. ¿De qué lado perteneces uno? Desde que la Luna me envió con ojos de espiral a interpretar el rechazo: no estoy para nada seguro.


(divertimento a modo de bostezo)


Interesado andaba en ella:
(si medía entre sus colores y terciopelos el calibre
de los deseos truncos) le sorbía las esperanzas
y frustraciones
hasta que leyó, yo también

cuál                   la única, la universal rosa real
lacios                 sus pétalos, los huecos trajinados
el tiempo           brillantes, el espacio azul cautivo, llena
del espíritu         dudosa, o visión consagrada
o vuelos             migratorios, o conquistas
o los retretes      y saunas en filas y dispuestos

como batallón descriptible de imaginativos pulgones
asaltando la rosa realista, sus texturas
sus palabras que dan jugo
o ternura y cobran: como el fuego llamado
de San Antonio con Bandera en la esquina de la esperanza
esos caracoles a las profundidades del averno.

Ahora sabemos:
sueñas apaciguar un dolor, tan como apropiar un diamante:
sonidos de sus irreverentes estambres atrapados
+ onto propios, más con locura la imagen
+ del espíritu: (d)escribes cual emanación su cuerpo
sus fugas y retornos ya con el seso completamente sorbido
y tumefacto

esperanzados complotando, soñolientos
leen y no sospechan:
ese mago de Hoz, secuaces las sombras
manos etéreas, más clientes:
cual oblíganos a subvertir para nada
el intento de la belleza o la suprema horripilancia:

Ah, se entiende por qué jugar con dados no quería;
evitando rosas que multiplican inciertas
como Russell dispuesto a conceder la lógica
la invención de lo real es la expansión al infinito
en silogismos esenciales
o perturbaría el equilibrio, las conciencias
completamente despreocupadas de las rosas
de lo ron y lo tabaco
cual corresponde donde lo económico
donde la luna se apaga
y lo empírico: lo sutil y bifurcante: impide el invento
o palabras nasales y complejas que solo a media se
emiten.

Formas de ayuda, dejos en las mentes
el pensamiento rebasa
la imaginación rebasa
recuerdan un tiempo de locuras
ruborosas, sutiles, mantecas que se apegan
a lo revelado incierto
aquellas confundiendo el unicornio con el perdido
el real con el plebeyo, y a las filitas le hacen ordinarios
y gentiles dados a recordar la maravilla.

Sospechemos imaginantes
el todo potencias agradece magnánimo:
no por ello fulmina, pero ese lugar telequistético
al cual condenado
ni la Inquisición misericorde, sus almas bondadosas
puedan salvar tan fogosa teoría

todo aquello que de alguna manera (no importa cuál)
se hace presente directa o indirectamente a nuestra experiencia
y convive de cerca o de lejos con nuestra existencia personal:

¿Un troll gozando una cuncuna en el banco de la beba?
Sí. Sí. Sí.

¿La Sandra que regresa tan cierta, tan imaginada?
Sí, Sí. Sí.

¿La afirmación que en el principio eran ruidillos?
Sí, Sí, Sí.

Maestría en la muestra tan reducida: más creíble
referir aquello que no cansa
lo que afuera queda a resguardo: y los magots
gloriarán displicentes:
la de ellos, la del asalto, los pulgones invasivos
y las cucarachas témporo-espaciosas serán reivindicadas:

mmm

Ovejas de lana real, el aventurero novelista
creador de reyes y secuaces, balan agradecidos:
El unicornio se auto reconoce.
El cantautor lo recupera.
Deja de sufrir.

Sí. Sí. Sí.

Al suyo, al azul, y también sería como sintaxis concreta
nada pre-o-post-fatalista, su mucho colorado y expertos: esgrime
agradecido miradas a la luna.

Y él, orgulla darle su raspa vientre y delirio
ese ingenuo de las sombras movedizas:
el que arriba rebuzna o carcajea, respetuoso
un poco lo apartan / le hacen espacio cotidiano
acomodan palabras torturadas.

Sí. Sí. Sí

Mash y Avenarius quedarían año-videos o compactos.
Nadie vendría en ayuda: o la palabra renuncia
montar su Pegaso,  su a pesar de reales
en nuestra personal existencia de asaltantes de la luna.

Sí. Sí. Sí.

Vino a salvarnos.

Y es falso, de falsedad irreal, que lo real sea respuesta
perenne e insoluble mientras existan las herencias que imaginas:

Sí. Sí. Sí.

Lo que imaginas, una elfa deliciosa
Una tarántula erótica
Una orquídea a medio camino:

No, No, No, eso no.

La historia de las parrafadas agri-dulces
ero-mágicas en la niebla del recuerdo
como dice en 22 sin cansancio
ya lo resuelto en el 21, con displicencia
afortunadamente para nada, le suman veinte
estratos de Walkirias, sedimentos de Uríes
Ninfas aquelarres.
Y pregona un extrovertido plato de curiosa
avena instantánea
imaginaria leche cuajada: o a lo menos: ideal azúcar
que no engorda.

Hambre acojonante
: donde el dibujo muestra
y decidan
cuál de los dos, y cómo lo hace: el 2.0 o el a luca.

Ahora comprueba: fiel no será, y llora y sonríe.

La Suprema
divierte, arrastra, suplanta como colaless aventajado
el arte, la culebra
esos invitados de la nostalgia
plato rebosante de olorosa porfía en el designio:

Nadie
nadie habrá que pueda
nadie para negar cuán reales
cuán olorosas rebosan supremas
esas achicorias carnívoras y hambrientas:

Sus más auténticos y sumergidos estratos
la ficción:
la real, la auténtica, la superior:
la cavernícola
y si te pillan jugando con ventaja
cortan: la curiosa, el exhalante atributo del misterio.

Absorto husmea por ella. ¡Qué va!
La Luna llena / alumbra el camino de su olfato.

Le roban el celular: ¿y ahora cómo llama
cómo implora a la infancia por venir?

Sí. Sí. Sí.

Experiencia. Existencia. Realidad.

Porque las orquídeas imaginarias abruman
tanto como las reales cuando en celofán en mitad de la vida.


En definitiva: las cosas siguen muy confusas, y es una lata soberana comenzar por resolver qué es la cosa: mejor, mucho mejor, continuar con los fatales atractos. Al menos sabremos del camino, y hasta, tal vez, nos perpetuemos: cosa que debe dejarnos completamente impávidos: ellos ni lo agradecerán siquiera.

  
  

  
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario