miércoles, 17 de octubre de 2012

DESALIENTO DEL CIUDADANO (desde Si tan sólo existieras)

 
 





desde Si tan sólo existieras



DESALIENTO DEL CIUDADANO



La obscenidad que me invade no es de infinito,
pero muy oscura,
como quiebra cuchillo mellado, sabandija
pesa en el vientre, como espina soñada,
densa,        en el corazón de lo imposible
confusa,     la más tenue mariposa dañina, algo,
torpe,         y orquídeas a lo propenso de lo vago.

Si él lo dice / será cierto?

¿Podemos creer sus palabras como creemos una ronronera?
Se eriza y refriega contra el tobogán, en el centro de su dicha,
a la altura de nuestro tobillo, / ese secular/ y para el caso,
¿creemos a la peluda engatusándonos cariño y rascadores de tejas?
¿o solos, imaginamos sus peces engullidos y sabios
y también los otros, / los peces pecados?

¿Cierto que ellas también multiplican?
¿o parecen tan sólo gruñidos, y ni siquiera sutiles-rudos:
y claramente muy poco creíbles, verdad que la vida?
quién es la luz de la dicha, o el silencio de lo amargo?
¿sería dulce si fuera infinita,
o callada, o prima, o principiada, la desazón de lo vivo?

Ah, si así lo fueras, invadido,
¿quién lamentaría los guerreros?
¿quién soñaría lunas sangrientas?

Solo tú puedes ensoñarnos esas lunas secas y
camelias tortuosas, y de carne suculenta,
ahora que a la palestra vuelves y sonrisas
como si nada hubo pasado, de pobla en pobla,
después de 30, pero, ya es abuela de pasados.

¡No por lo menos!, la oscuridad que le invade,
de estirpe duda y enmarca y vara, en él
denso retorno que nada vuelca y empoza.

Presiento que somos gemelos:

Como si el Once se fuera repitiendo,
Hiroshima acabara nunca,
un permanente Holocausto,
fresias marchitas, con el dulce olor
desvanecido hace 30 / porque no supiste
porque preferías bailar los otros subterfugios
porque jugabas una astuta gata promiscua
como todas las felisas / filosóficas, de paso,
ciertamente provinciana.

Sí, hoy siento oscuro y solo:
si muerto siguiera sintiendo,
como ya nadie escuchara los gritos,
seudo           y contrito
torpe            y exalta
callado.

La oscuridad nos invade.
Invita el cansancio: torpe, y confuso.

Ya no más gatas, por favor, alejen las petunias,
ni menos uniformes dudosos / ni las orquídeas,
negros almidonados,
sospechen de ellos, disfrazan columpios,
como membrillos sin colegiales:
Confusos.    Sin rosarios
Torpes.        Con muestras bífidas
Densos.
Ah, pero si bajo       de blanco fuera
en calzones y corpiños y confusos?

La oscuridad que me invade se arma de losas y témpanos,
se llena de orquídeas confusas.

Como ves, mezclado en los pétalos,
oscuro, oscuro de brillante
calla, de estruendo, / torpe, de sabio.

¿Lees la oscuridad, el silencio que irradia?

¿O no ves nada, como yo, y todos los intentos,
y oscuros para un mantener la desidia?

Porque cuando no te estás dispuesto a darte entero
ya no importa nada, salvo tu bolsillo,
tu relucir en medio de bostezos y dólares como ombligos
y atrapes como catapultas y confusos.





  
   

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