viernes, 27 de junio de 2014

CHISPAS DE LO EXTRAÑO (el 18 de Algo Como Eso)

 
 






Desde la parte: INTERMEDIO







de: Algo Como Eso







18







CHISPAS DE LO EXTRAÑO

                                                                        (tríptico de consumación y contras)





I

Las condiciones de la duda


No hija de sus besos eres
no la escuálida prolongas, ni existencias
para ser de los tuyos
No se trata de armar una verde maceta en medio
de la jungla

Qué poder tengan de vanagloria
o necedad de necedades
si también sólo apenas un instante fue / y
ya es ido como vuelo de las sombras
o sombras en la trama del espejo?

Ni siquiera magnífico o fecundo:
tremenda ironía asustando las sotanas
Muy de acuerdo

Hermana ni siquiera seas
Ni una hipérbole arrebatada y ontológica
Ajenos te marcan
Ni desazón familiar de antigua familia Ptolomea
ni Herodiana, que nostalgia versículos y líneas:

¿Vendrá el alma de tumbo en tumbo
al salto de la forma, metiendo ruido
simulacros
las eufónicas delicias regustando?

No debiéramos en mitos consolantes asilar
la desazón de intrascendencia
como chanchos en el barro añoramos
dobles
familiares circuncisos, extraños almendrados
hasta el día en que espetas, o sonrisas
como desastre alegre que no espera ni la rima
la rutina, rosas y recuerdos

endecasílabos ladinos? tampoco

en el centro mismo de la historia
esos puzles de madera quedados huérfanos
solitarios y sin usos, en polvo protegidos
en el tristísimo mero mismo con Ahumada
allí donde nunca trajinaron los pingüinos:

me casé, eso era que tenía que contarte
a sabiendas como aroma de dalias
podrida alejaría de la muerte el ritual del llanto

Y ahora, ¿qué hace?
Mira, temió, dado tus silencios, sucedáneos
las ausencias en decir las mismas frases
esas sonrisas como relámpagos
y recalcar de su lado las tuyas al unísono, o atados
hubieras soltado en confidencia
regresé al trabajo

Se irán taimando poco a poco diluidos
Nadie constituirá de nuevo lo que la ciudad destruye
y no afirma como leyenda o sagrado

Ya creo, acto de contrición, ni siquiera el padrino
de tu hija será
ni aún renovará la ilusión de ser su padre:
a manera de entroncamientos
Esta ciudad desarticula hasta la competencia
a la hora del reparto

Y ahora, ¿cómo sabrá de su destino
cómo, antes que la condena se cumpla?

Ah, cómo tomaría algo para retener en vano
algo como siquiera el recuerdo
esa sonrisa cómplice, quedaría
la más cercana a una fresia de la infancia
los ojos límpidos, marchitos a veces, o taimados
esas palabras secretas como gestos de entrega
la ciudad tenebrosa ofusca y separa
casi como copihues blancos o fucsias irradiadas
ternura en el contacto y en dedos desasidos

Debiera estar dichoso

Y mira cómo atina
y claro que lo es
y oscura qué sorpresa
en esta hora clara / y lúgubre sonrisa
olvidados caminos y solares y carreras
ser marginal en todas partes:
otra vez la constatación o el desánimo
que la ontología acarrea desde una caverna
y un embuste y un apego por los dioses









II

Metodología


¿Y el mercado?

¿Qué oscura a ver si todo lumínico o saturado
en su prestancia, en individuos germina
el mágico mercado presto, tan fluido
arregla cuentas electrónicas y reales o taimadas?
La duda metódica confirma los capitales
¿Qué tienen contra el ungüento dadivoso?
Ríen los sarpullidos, las certezas a priori hacen su agosto

Esparce la imaginación desatada
acceden las orquídeas y sus pláticas
proliferan Sanchos y hasta
realistas Quijotes en el ocaso al comienzo
de sus gramáticas o ilusos
Facilita la caridad de la otra mano
Asegura un hipérbaton perfecto

Nada, el ser del meollo y del tiempo

Si no fuera su poder, cuaternario, omnívoro
te habrían conocido? El hambre saciado?
¿Pensarían que existen?

de enredarte         introito al altare dei
de tenerte                        abren la puertas
de perderte                            trompetas desatadas
de esperarte                     órganos maullando
de algo                liras, cítaras, clavelinas

de nada            silencio, silencio, lo sagrado
lo paralelepípedo de escucharte:          me caso
Oh                   no hija de mis besos

Calla








III

La Otorrinonaringología



Ah, mejor hubiera vuelto al mundo:
entonces solo lloraría

Esparcen la mirra y el incienso:
la empalagosa humareda de la infancia
Los nuevos espacios donde nada une
y la gnosis y el episteme sonríen emocionados





   
   

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