martes, 24 de junio de 2014

CANTO A LA MÁSCARA LLENA: SU LUZ BLANCA (el 17 de Algo Como Eso)

 
 







Desde la parte: INTERMEDIO






de: Algo Como Eso







17


CANTO A LA MÁSCARA LLENA: SU LUZ BLANCA


(texto en dos tandas)


I


La Cosa









Ay desbordada, qué mareas exorbitas?
No me digas nada, ya la carne no nos dice:
no hay juego que involucre los decires
cuando la nada nos abruma

La azulina luz violeta del encanto
embargan y caras parecieran
aquellas esperas cansadas, cuando reservados
apuros agitas
la blanquecina masa eclíptica / como queso rancio
/ o terciopelo ajado las alegorías de un cuento
o cariño amargo o despedida
despliegan la influencia
la manera en que las cosas dilatan del mundo
los hechos y figuras

Esas hipérbolas elípticas atraen agua y tedio
filitas descubiertas o sombras movedizas
atrapan como palabras a la deriva:

Esta desazón celestial que nos retiene
a tu vera y recuajados en el quicio de la gloria
en el decir de los límites

Las monedas ofertorios restablecen la actuación
de tu destino, más público, más indiferente
El clamor de los esfuerzos
Las movidas            La eclíptica que hasta al sol aturde
en noches abiertas y seguras
cuando los silencios o el conteo de monedas

Ya no suenan los salones, signos de tibieza
espejos difunden certidumbres ciudadanas
tintineos de plata, los rumores para otra vida
donde hasta Júpiter aparece embobado y sacudido

Rodeada de cortinas atrapes, espejos ciegos
baratas arranconas, copas de dama
arpegios solipsistas, silogismos pasados de moda
alineadas blancuras, saques, duchas completamente
asequibles a la búsqueda, nubes y arreboles
estrellas y planetas / percentiles y vergüenzas
encuentros abiertos al calor atractante de la verdad
en la jaula cotidiana:

a la sequedad de la vida
a lo duro del camino Dios bendiga

Tanto encuentro en la noche ciudadana tanto horizonte
tantos grados a la izquierda de la plaza
como si todo fuera deductible

Ven a deambular, la carrera de ardores turbios
y radiantes, o contritos
o tal vez solo
presientan el vacío
desde el reservado instante en que espejas
y apagas, y troca-penas, y ansían de tiempo
para ese privado bajo la escalera, o certezas
o al carajo lo indeciso del reflejo
lo que jamás llegará a ser como orquídeas
o cicutas, o viajeras que ocultan
aquí / pues esperarían si pudieran más que un sueño
o lumen de lumine en las más oscuras persistencias

Tantu mergo a la estéril, a la sagrada
virginizadas sombras
en plegarias, el tío Ulises
tan atento
tan como en adecuadas sotanas y ritos
parranderos o jolgorios astutos
asuntos estrictamente enmarcados en la lógica
lo más litúrgico del encanto, tan preparando
esos privados que arrumbas
en cada órbita, en cada bamboleo
dices
las exacciones a la vida, o la culebra en círculo
cerrado, los ritos de encaje y certidumbre
como recién encendida lámpara o frenética
en el repliegue y la tormenta de miradas

de aerolitos en desbande
de vértigos en cada juego de palabras

ruedos, pestañeos, rulos, toquecillos
lentejuelas sin ya, descargas en el vuelo ofreciendo
parroquianos, sueños sacratísimos, su promesa
de exterminio deseos irredentos, jadeos de hace mucho
al azúcar candia esperado donde, más aspersiones
porque solo los signos jarabean y te imploran
mudan a tiempo interrupto o descubren
un enojo no mentido, sacro y puro
esa manera de ir por el mundo de las cosas

Cierto que lo somos, pero hay que tenerse, no?
Todo lo decible cabe en una fina malla
de relaciones superfluas salvo la muerte

Y sopesan, ideas en la línea de un suceso
agarrar la luna con la mano
el sumergimiento carísimo, dulce, sudoroso
o tal vez vayan a lo húmedo, a lo cierto
¿quién pudiera?
esa tensión de la sombra profunda
y rasurada o diestra en vela
esa tiesura que vida probó sus glosas
dando brillo al carcelero pretendido
en los juegos de cicutas

Porque eres suavecita dicen
y eso es más definitivo
que la crítica de una razón exquisita









II


El asunto relacionado









¿Cuántos años hace toda la vida
búscante el vértigo como huidas y reflejos
observantes y desasidas urgentes tonterías
patéticas dudas, secretos clamores
brillos amarillos en lo pleno de lo oscuro?

porque esa parte prohibida realza el atractivo
y ya no son vestigios: el asunto definitivo atrapa
ilumina y mortifica
y nunca atora de polillas el atractivo
sus poderes

Enarbola como a ruletas atentas el destino
vedado
más querúbico
la cierta estrella más seráfica
la desazón más lusbélica
y una que otra a la rusa
Ay torva y seca o insinuante y sabia

Ah mueca rígida donde el ensueño
crispa subterfugios y movidas
porque sonríes
ya frígida o cansada erupciona
el objeto del deseo
tanto hacer la rígida mueca en pastizales
el harem de Baudelaire u otro experto de la vida
enuncia el dominio del estatus

No

De aquí mismito, Karina o Penumbra
quisieran ya morir de amores y esparcidos
como lámpara extinguida o desazón despierta

tras cucarachas curiosas y grillos compañeros

o platos de felpa, espejos de sonidos
puertas correderas, sofás, humos, cometas
tabúes del objeto rezagado
y otros avatares del oficio, la lógica
del discurso
o la casualidad del destino

En la noche y y en el día
sacudiendo y reforzando los sistemas
de dominio: el orden que presenta

Como lámpara, como olor de pena, o brillo y carencia

Y sabes que dos vasos
subvertirás, prometes desatenta o practicas lo aprendido
cuestión de tiempo
sin presencias, con intención de amargura
enredando los adjetivos con momentos de atrape y fuga
la independencia repites
sin gozarlo
que no gustan el ronroneo del escoge y subjuntivo
o el ofertorio del silencio
la repetición de esquemas
las ardidas
y las challas anuncian
y el humo envuelve y no olvidas
la locura aposenta como si las tinieblas reinaran
y la lógica fuera suprema
como sabido lo que en sí y desde sí
es la manera de atrapar incautos y
ganarse el ocio en la academia

Y resignan retornar otra encendida espera
la llegada
otra seriedad de vértigos y honores
toda la vida
que el olvido no hay
pero sí quién de olvidarse frecuenta
por si esta ruina de círculos
relevos
trocuras, o yelos
y grises en movimiento azulino
catatónico o extasiado
como fortaleza sobre el fuego más dormido
del ronco recuerdo frío, vientres y magnetos
como luces parpadeantes en el brillo
de su ya no estar permanecido ni ausente
como arañas lucidas y contritas
no le impida carreras a los desapegos simulados
la ciudad adentro, mañosa, soñolienta
despierta y en cuática ventura
¿yerto?
los alacranes de libertad que anuncias
¿como escudo?
las preguntas por la madre
ya extinguidas
ni enlazadas, ni de lirios
el permanecer en equilibrio y acomodo
porque el método así lo exige
y el pensamiento es libre

Si profirieran tan solo una palabra
que alguien no pudiera explicar
Si tan solo un gesto fuera emitido
como el barrido de la caja y sus vales
y ya no estuviera en los catálogos

Si solo pudiéramos una sonrisa original

o unos brazos en espera cierta, una frente
no arrugada, esos pantalones bien planchados
o inertes

Ya no dices
ya no dices nada
Ya los ciclos no per siguen

Y estás para retornos       Y los encuentros no callan
Y sigues como acurrucada o en exceso despierta
Allí sobre el horizonte amarillando lobos
atrayendo a Júpiter y hasta a Venus si se pone por delante

La ciudad ni cerrada ni abierta o sumergida
mareas exorbita, aquieta y silencia porque cuando la carne ya no dice:
hasta la metafísica calla y ronronea porque
es bien sabido, aunque no de todos
que los límites de esa cuchufleta son los límites
de nuestra relación llena y blanca
así que:
                sigamos jugando
y en lo demás: calla





   
  



   

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