jueves, 20 de marzo de 2014

SUEÑOS Y ESPEJISMOS (el 6° de Acerca de Naufragios)

 
 







también de la parte: Regreso a la Cordura





desde: Acerca de Naufragios









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SUEÑOS Y ESPEJISMOS






Hacer la revolución celeste ésa
más importante que revelada / la soñada nostalgia
de los ciclos
/ de un tajo degollar al gallo con plomo su albedrío
y sueños nebulosos amanecidos por años luz
hipos arrojados al margen
estrellan / atrabiliarias colapsadas y estériles
astros / dados / al rejuvenecer / y el hambre
a la carrera como dos patas de pollo sin su cabeza
en la revolución / o cuaternaria de los trópicos.


No pregona pero sueñan cómo nos gusta
¿té, pan, mantequilla? La sirenidad
la búsqueda poblacional bien atrincherada
universidades y ministerios, las escaramuzas
el corrimiento hacia el rojo:
he aquí la estridencia sobre el techo de hojalata.

Charla bullente y pervertida, llena de parsecs
y paralajes, no, en la profundización de los vacíos
¿quién no fornica? quién no desliza
debajo la falda su pequeño urdimiento con el uniforme
al pleno?
Los invitados interesan
verduras y confeccionan, arreboles y celajan
distinguidos y ciclados en el clamor de la llama.


Por fin traducen los ingleses
puesto que la prepara y hacía frío, en la TV
profunda carrera, los sueños siderales
cuando Jeff Chandler muere en Okinawa.

Pareciera que todo recuerda a la Alejandra:
aún el invierno retrasa 20 años
y no queda más que producir el deslavado folleto
explicativo de cometas, eclípticas y sacudidas.
¡Qué carajo! Más postergación hubiera sido
desatino o exceso de equinoccios, él, el Coronel manda
aunque el solsticio los envuelve y no renuncia.
¿Dónde estarán sus amigos, las consideraciones
del invierno? Venid a ver el folleto sobre el tejado de hojalata.


Consideren los Precios de Producción
consideren la Alejandra de nana en La Silla
y al hijo del comandante probando nebulosas
su curso único, por el precedente, por la patria.
Y en Escuela, clausura la prudencia
la Alejandra como Flor María, el Ernestito
que mira y anda, y no juega aquello
y no engrosa la cintura, su pequeña mano venida a ver
la Alejandra en su misión samaritana.

Como buen hijo de los astros cría cuervos
y salen guachinangas, salen coleópteros
salen violetas con el color de la infamia
y la Alejandra hace mutis por la hojalata del foro.


Así la revolución celeste postergan para
otro ciclo cuando nuevamente desaten las lenguas los velatorios
la voluntad de palabras precisen nuevas calendas
nuevos astrolabios
y sin transar ni una arruga
los mea culpas siderales sean cambiados por directorios
tolemaicos, profitosos y sapientes.






   
  

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