viernes, 26 de abril de 2013

RETROCESO EN PROFUNDIZACIONES (de: El Surco Confundido)

 
 
 






(de la primera sección: Lunes: vagas noticias)


(desde: El Surco Confundido)



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RETROCESO EN PROFUNDIZACIONES


Sordos chirridos por el hueco limitado.
Esa serie infinita con comienzo en la fe,
en la flojera, en el miedo más tremendo.

Si altiro, como melón en mano, ni música,
ni escrito que prolongue la delicia, o la madre
de todo vicio: aún aquellos más atractantes,
ni qué grave resonancia,        no simultáneo cuándo
de asperezas:
                                             como corno francés
                                             y desafina.

Por ti, para entonces de lirio de esos que se prenden
por ella, por nunca ni de sastre en las varias
lámparas a vela desplegadas en llamitas extintas,
o para nada, si nosotros, ni de tubo lumínico en carencias
corridas al rojo de las marcas y cruentas velocidades.
Ni cautas sonatas. Ni osados timbres en suspenso,
o instrumentos que perpetúen la desazón
de esa tierna fe que ancianos defienden y esparcen
entre jóvenes                         que aspiran a viejos:
y ya lo son e tan                    incautos.

Graves sonidos en el nada de hoy, urgidos, terminales.
Cuando incestuosas notas o fulminantes fechas:
esperas y esperas en alargue. Nada terminante.

Ni donde embriones los recuerdos o subvertidas las promesas
puesto que sudas y desnudas o enrojeces de pillado,
como campanas al vuelo, (perdidas en la noche de Lincoln).
Después de un chifa. Una sonata de Bach.
Con el futuro apaciguado. Una cierta cantata.

Cultores del sacro sacrificio,
si horizontes, pequeñitos, si perfiles, desencajados
por el mal uso de los fierros,
corta y sordo, mudo o quejas;
pero ya no te quiere escuchas
ni en otoño ni en platea:
ni en un Londres de tenues pesadillas.

Y al paso del tiempo:

Ni en otoño ni en platea
musitó,                                  para no olvidarlo.





  
  

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