jueves, 21 de marzo de 2013

LO PERMITIDO por una mirada (el 4 de Algo Como Eso)

 
 
 






(desde: ALGO COMO ESO)




4
LO PERMITIDO por una mirada



A veces me pregunto por
qué tan solo tus labios     pusilánimes?

tus manos                        de rubí
mejillas                            lijas u olorosas?
cabellos                           azul cuervo ya desteñido
genéricas geométricas     puras,
a lo más besos,                casticismos castos de a los cinco
sobre todo si tras de la puerta más académica o nívea o soterrada

son celebrados por quienes te codician,
y siempre contenidos,
siempre con pudor exaltado, indicando lo ajeno
a la vida,
expresa y de este mundo: poco.

Como inocentes bellaquerías ya mentadas
tras la sombra del intérprete erudito
y su apuesta por lo sano.

Sé que tus labios, gruesos y mecánicos,
como todo el universo cuando
recorren cierta desazón de la esperanza,

y más divino aún, si es tu tímida entrenada
la del insistente, y su espera, la húmeda y prepotente
cuando se recata.

Tus manos escupen el olvido,
y el terror y el abandono:

lo prohibido hurgan,
exquisitan el temor
                            argucias el gemido
o claman lo presente.

En cuanto a tus pestañas y muslos,
no podría yo exaltarles más
que al azabache, al mate,
a lo fingido y diáfano.

Y tus besos     Ah tus besos.

Estoy seguro que Lázaro regresó solo para condenarlos:
vade retro; y ya
quieto,
a su deber volvió con los gusanos.

En historias: muy creyente.

La influencia de unas tías
entre aquellas paralíticas y otras de la mesa: ponedoras.

Quisiera antes mal celebrar la sal de esas gotas,
de pasado,
desde tus extremos extirpo,
desde tu plano pérfido, mandrágora,
desde tu cola, atractante o venenosa,
desde tus recuerdos, ya idos
tu piel si estamos en eso, comandas,

y los ausentes ritmos y pavores,
cuando entre tus pausas succiono,
o en la cumbre de tus favores
caros.

A propósito:
ritos de perrilla en celo, son
lunas de perrilla en celo, cuando la pesadilla
en las sombras planos de perrilla, en la duda
pomelos de perrilla en rabia y ducha y casta nada,
favores, no de perrilla, en cuática:
de gata despiadada.

Insitos, de no impúber experta tanto.
Al calcañal enroscada en la costumbre.

Pero no lo haré.
Ni tú debieras pensar que nuestra abundancia, es,
solo comercio.

Cuando a un chifa,                me chifla la expertés
que atrapa, al poner nerviosos,
los que miran tu encendedor movido
de alejarte a las cavernas
o los clavas al mirarlos.

Y si viendo televisión la apagas,
que has cerrado la puerta, del paraíso, sé,
más acá de la espada.

Y más allá todavía:
Aquello que tú prometes y recatas,
para conmigo, para con otros, / y enojoso,
y no logro retener    y atrapas.

Esas huellas en el lodo.
Esa brisa en la noche cálida y caída
de rumores y de sombras.

Pero más que nada, más que todo,
es tu sonrisa fingida que perpetras, tu mirada
que practicas, atenta, tu indivisa atención de teatro, esa
que aprendiste acompañando, en night clubs,
ahora en decadencia como pecado,

lo que hoy quería celebrar, agradecer, bendecir
y dejar constancia.





   
   
  

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