viernes, 7 de febrero de 2014

ADVIENTO (plegarias y frustraciones) (el 14° de Apuntes para un desarrollo subrepticio)

 
 
 




de la parte: De otros lados






desde: Apuntes para un desarrollo subrepticio






14







ADVIENTO (plegarias y frustraciones)






¿Dónde dormías, virgen ausentista y casquivana?                           Otras argucias
¿Cuándo tuvieran reposo, dorada y nínfula o ingenua
esas implorantes aventuras y carencias?
¿Qué, cual persistente ardor que no haya su reposo
juegos o soñaciones o huidas de repente?
Aquellas oscuridades atan los incautos
las tinieblas resplandecen tu atractivo furtivo y oscuro
sigiloso como una mantis.

Pero viene la lengua y su lija de vocablos
y júntanse expertos sonidos al intercambio de roces
al septiembre de razones a un otoño de promesas.





No quieres imponer tu presencia velada pero juegas
las suavidades y curvas la oscuridad de lo abrupto

no exiges dominio           ni pleitesías azucenas
o ternuras                        como fuentes impacientes
                                       remecen la conciencia

puesto que idas un murmullo en pasiones y tiradas
¿a qué dar sin recibir la condena?
¿a qué recibir intercambios ajenos en la dicha?
pero, riela silente y angustia, o completamente ida
no pueden las bellas, las nubes, las malignas destrezas
los casuales encuentros
esas búsquedas implacables y pequeñas fortunas

cíclicas                            en retornos y nuncas
o casi baratas                   jamás no deseadas formas viajeras

y diéranle en moneda y pechos y atrabiliarios

o muslos                         que no soportan lo estricto
o continuos                     como pidiendo socorro

ansiosos en las arenas y un sol de aceitunas
aquel equilibrio de inciertas herencias seguras
sus manos también se le abriesen
al cierre y golosa cumpliera tersuras y rechazos
entre un bus y su partida para nunca
así permanezcan enteros en la claraboya luminosa
así sufran o exploren honduras y partidos
la lucha esa de equilibrios inestables

esperas                            entretanto la luz refleja o perdida
y dejos de luna                como impensados contenidos
así queden para siempre nunca satisfechos.

No los besos mentidos, bábicos, meritando discordias
o el continuo trajín contenido de turbias y estrellas
en pieles cubiertas y encuentros fortuitos
rezagos de más antiguas carencias, o tenebrosas
no los pactos efímeros de noche temprana
no los tiempos cansados o carpas solitarias

medidos                          como nuevas cartas
nuevas soñaciones           antiguas carencias

aqueste intercambio continuo y agatado
o espeso insurrecto          tan lleno de argucias

tan laborioso                   que no pudieran rechazar
                                       el canto de los gallos
ni humectante                  a pesar la imprudencia
o putrefacto                     de mostrar muslos o codicias
                                       cuando cucúan palomas
y tan atractivo o buscado / o violento y vendida.

Nadie pudiera otra vez la marcha hacia Punta de Lobos
o el vientre trayendo del mar su llama nocturna




las curvas sentidas           el campamento en tesoros
los seres                          después del lavado o tinieblas
los pinos                         rechazantes en la discordia
el espejo dorado              dos bellas hacia reparto
los pasos                         como nunca deseados
                                       como si cacarearan gallinas
y caricias de mente, o labios pensativos

cuando el aroma en ausencias, o dejos
o la culpa de encantos y su aroma de abandonos
porque hasta los cuervos huyeron de aquellos espacios.

¿Quién duda cuáles manos paralizan la demora?
¿Por qué el viento silba condenas o rezagos?

Oh bien, Oh mal, Ah lo terrible necio
en nuestra cabeza, pugnas en tributos o ruegos
nuestra memoria del jardín arrasado
donde los paquerets ya no ocultan los juegos
palabras y signos, como platos de lentejas
como nuestra pequeña verdad agobiada
busca la cruz y alcanza su olvido
casi inocente belleza y no al arrastre
de nuestro menudo orden miserable
con todas las rosas cortadas, triturados los juncos
sin flores los cerezos




rezumando excusas         o el viento en los pinos cansados
y cruces                           cuando la creencia fuera llegar a la espuma
o esperanzas                    a pesar del regreso por playa infecunda
anatemas                         y compartir la sinrazón
de nuestra más improbable utopía en misterios
deshojando margaritas como si fueran relojes mecánicos

solos                               como sin moras ni esperanzas
desde                               el miedo a los ruedos y toros de
materia                            por las más irredenta costumbre a separar
del tiempo hecho espacio o espacio esfumado
con solo tosca mostrando las huellas

impertérritos                    por aquellas mentiras ni osadas
o asperezas                      cuando el camino sinuoso
devuélvanos                    el susto
                                       el quedar aislados o
la eterna                          conjunción en desatinos previstos
y nada                             que pueda cambiar los augurios
consumida toda la hulla, desaparecidos los camarones inquietos




el ardor invisible y soberbio de mangosta con su cobra triturada
o la duda que acrece fervores y deseos que el águila calva
logre acomodar sus palos a tiempo
demasías                         por el negro de la arena
indolentes                        más fina, más extremos
o el mal si menor del hombre de blanco
que acalla la queja, encubre y denuncias
o ampara los hornos, los campos poblados de mantis
el gas                               en costumbre irredenta
la venganza                     aplazada para otro ejercicio.

¿Quiénes dudan aquel justo castigo?
este amor sobornable, esa mano escarmiento
¿quiénes matan eternos amores?
¿cómo pueden amparos?
¿cuántos juzgan el sino?
¿quién asume el otro pavor iracundo mayor
en la cruz del mito romano?
¿Quién transforma leyendas en ritos tan revelados?



Tú conoces su amor que le mata
Tú sostienes amor que le espante o clemencias
Tú soportas amor que le odia incesante
Ese deseo violento de ensalzar el castigo
Ah los mitos de amor y dominio culpable
Oh los verbos que inducen silencios
Oh las pompas que olvidan su origen.

Tal vez tengan de amor ese otro milenio
y agonices centuria a centuria tu acomodo a destiempos
a esclerosis                      donde solo existe el retorno
y el olvido                       y nada en nada lo nuevo.

Donde déjente púrpuras por blancos
o piedras                         que marquen o rueguen la putrefacción del estado
o inciensos                      que agreguen dulzuras del odio y
ropajes de esdrújulos.

Ahora que has muerto de nuevo la última ninguna esperanza.

Ah los muslos tan cercas, tan lejos, tan manos
con ojos y lenguas tocables
tan mudos
tan los ciertos espantos
tan de titanio las muletas de las muñecas su casa
que ya no producen dolores ni gozos.





Cógela, llévala
penétrala
anuncia la nueva venida
conquista la tregua, sucumbe el intento.

También permanecen aquí ensimismando
también mirantes praderas
destinos                           in-an-on-decisos de tanto albedrío
ausencias                         o presencias de azarosos los hados
sopesan la duda, extreman el camino de calas
sin presentes resuelvan enigmas
o perdido en la trama de nada, o nada parezca la inquina
las tercas, y a qué posar lucidez si conduce a lo mismo?
donde el camino verdadero es una leyenda de vida agotada:



Hoy reconoce humilde, ya expulsada la escasa sapiencia
extenuado                       infatuante sorpresa y las avellanas
muda artefacto                porque son vida la búsqueda
sereno                             al lado su falda
y conceda tal vez existir o puedas si ya no orientar:
al menos un goce tartamudo o un goce cataléptico

los signos                        de ese sendero al sosiego interrupto
las marcas                       no repetían designios
y cueros antiguos            de tantos saberes en forma de mujer
sagrados, y secos            o para siempre perdidos o convulsos
quehaceres expertos        en la indecencia del rito y su sombra
en la frescura de los sauces en el ardor de los mitos.

Mas nada cambia salvo su mezquino ámbito subterráneo
inciertas agudas certezas, en sombra y ausente
y calor reunido, para quebrantar esas piedras
o la especie / perpetuar su agonía después que las ratas
dominaran su patio trasero

y alarga                           la carencia en razones, en secos arbustos
no promuevan                 los encuentros
solo retardos                   solo un momento al sosiego y
miserias                           entre la zarzamora y los agridulces chupones
y sus desazones para un diablo de rojo que arranca. 





¿A qué perturbar su historia en cansancios e inventos?
¿a qué persistir
las calas                           en filas a lo largo las culpas, los
geranios                          tan lejos de pronto en la concupiscencia y cercanos
clarines?                          donde la más absoluta transparencia
donde el blancor al final de sus muslos
o el rubio enmarcando la frente ya ida
y azulinas miradas a escondidas de prisa o
sus manos subir las rodillas, los apremios y dudas
escuchaban 10, 20, 30
agitados pulmones y el latido de sienes
prontos a no reventar la dureza y la fuerza
contenidos                       para otro momento de alturas
agitados                           por la presencia indecisa, el retorno
culpables                         de aquello que saben y callan
y el 1, 2, 3 al vuelco como válvula
moviéndose a otro paqueret más promisorio
a retomar la exploración de permitidos agobios
a persistir ocupaciones del menor los espacios

tan juntos                        tan como poco precisos como ese azucarcandia
tan silencios                    como la comunión de espantos dolidos
tan ansiado                      como el rechazo del crimen de esos juguetes
ya secos

tan jardín se llene otra vez de la angustia
de ritos, silencios, y agobios
recuerdos-carencias, y difuntos
de flores, de muslos, y de manos
en blanco algodón, o roja y escocesa
o terciopelos y azul y no eléctrico
con ojos, con labios, con pelo, y dudas para siempre
a perpetuar el recuerdo desvaído o difunto y difuso.

De no hay tiempo ni pueda tocarle
aunque le aten palabras sabias, versículos malignos:
versículos                        onerosos y a la pasada
tan misterios                    como pulgones sacrosantos
tan insinuantes                como muslos de ranas
que estén más allá del recuerdo, más allá de la caída
de noviembre a diciembre
en la memoria                 seleccionando faldas y rosarios
o de actos                        como juegos en la posada
y olivos                           bajo la claraboya
de bajo y Azapa              donde los buses renuevan encantos
y al lado te cubra desnuda

te lengüe                         en palabras secretas
te palpe                           desde lo más antiguo
te sude                             a lo más redondo
te muerda                        contra el arcano





tu oscura potencia aquella avaricia dulce y sagrada
tu amiga experta y doctora en sapiencias
de brusca y sabia y oculto placer demorado
sonrían sus manos secretas, sus dejos
o durecen y ansiosas de dicha y de nuevas
tus manos ya diestras como las rezadoras a
regar tus propias sorpresas
y muerdes y allegas y clamas y buscas
con discípulos dientes y labios.

Oh, maga considerada y notable que logras
desatas         recuerdos de cierto pasado
y sueñas      liberaciones, y a futuros caminos
esa noche de olivos y fuentes
esa tarde de enaguas y pieles
ese ausente de barro en la ausencia
esa máquina de prismas y rezos

y de agua         en la verdura de la tarde
y mosquitos     que no siempre perturban aunque incomoden
y verde            siempre verde el instante
y su sombra     que acorte el futuro
y alejos            y ancle el pasado por tiempo en
secretos reniegos, en dulzores de
las propias semillas, las propias manivelas y azares
si miradas sabiamente
terminaban en polvos y corduras
salazones y platinos

abriendo los muslos        como amapolas
flectando aspavientos      que escapen
cruzando las gracias        en la más inverosímil carencia
succionando pasados       de lo silvestre y poblado en lo seco.

Mujer de tres maridos y una mirada
amigas sinnúmeras          que envidian y estatuan
amigos, sin cuento          que esparcen y torbellinan
el fracaso de 1000 días abstractos y sus letanías
te obligo
te hurgo
te sorbo:



te chupo te acabo te trago
te amigo te mudo te tiempo
te como te tiro te sudo
te amargo te moldo te esfumo
te marco te asombro te encubro
te cargo te amoldo te incesto
te amaño te huyo te templo
te estupro te enseño te ahogo
te parto de rompo te violo
te ablando te amorfo te enseño
te amago te adulzo te cacho
te acopio te juego te lamo
te escarnio te tiento te huyo
te agobio te erecto te lacio
te acoso y te aprendo:

como esos ecos deliciosos de los ratoncillos
en torno a las miguitas del tiempo

sábana a sábana
esqueleto a esqueleto
lodo a lodo, y comercio

sombra a sombra
viento a viento
cauto a cauto, y silencio

cama a cama
mudo a mudo
luz a luz, y término

ducha a ducha
niño a niño
noche a noche, y trasero

playa a playa
negro a negro
dulce a dulce
silla a silla, y alturas

jadeo a jadeo
yerba a yerba
duro a duro, y despidos

pieza a pieza
sueño a sueño

nalga o letras
sol y lombrices

en los advientos del equinoccio y las huidas de los solsticios

mano o vertiente
(con nada para imposible)
hora en sueño
(con todo para los llantos)
labio tuerca y salmodias
(sal sin seno con todo para lo cierto)
velo y tiempo o camuflados y lumínicos
boca a raíz como segundo a misterio
(húmedo de lleno de escaso como huella)
muslo ceniza en el papel de lo cierto
cadera relámpagos, prisiones, entuertos
sonrisa y silencio:

y roca y roca
y baño y baño
con pesa y pesa
con auto y auto
de cansancio a cansancio
de huida a huida
con lengua y lengua
en encuentro a encuentro

esa o la experta sedosa
ese o el nacido fracaso
esos o el agobio de palabras y reglas

deja te vaya mostrando

cómo lo tiene
cómo lo hace
cómo lo usa
cómo lo aqueja
cómo lo palpa
cómo lo enerva
cómo lo exalta
cómo lo adiestra
cómo lo induce
cómo lo encubre
cómo lo extrema
cómo lo agita
cómo lo observa
cómo lo absorbe
cómo lo agarra
cómo lo acopla
cómo la amaga
cómo lo llena
cómo lo estruja
cómo lo aquieta

como lo cambio de vastos vestigios

como cuando sí que te alejas, y no maduran:

la amiga polaca sedienta de alcances
la + pequeña y reflejo de hermanas
la prima insaciable
el polo de contumaces silencios
y solos y juntos
no juzgan cuánto enseñaste y experta
conciencia de oscuros rumbos y abiertos

en la lejanía     lo certero que castillos / o crasos de entonces
con nadas        no pesadumbres o pastillas y avellanas
como lúcidas o ausentes desmadejadas colombinas
fijaciones         palomitas en los circuitos de aquello
que no se concreta, ni perturba el arcoíris de horizontes cuajados
o destinos y murgas para el olvido.

Pero nada que valga la pena cuando ni siquiera los ruidos
ni sus acomodos llegan a producir agobios reales.







   
  


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