lunes, 2 de septiembre de 2013

LAGUNAS URBANAS (de: El Paraíso Desubicado)

   
 







desde: El Paraíso Desubicado



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LAGUNAS URBANAS



Las cercanías de pasto se fueron llenando de espumante
provocada y sapiente,
de urgencia en las toallas esparcidas.
Curiosas experiencias y atajos
presabidos:
Como un tablero para un juego de retrasos.

Encuentros sin previas fijaciones,
camarines democráticos,
que no terminan abruptos con el canje de los tickets.

Puesto que allí los soportes y verbales urgencias
exponían caricias provocadas como cuando
esas carreras por hot dogs
o susurros, conmocionan el orden o:
exponían, y siempre posible, intercambios
de sombras bajo las brisas
o miramientos en producir la resurgencia
de la nada para nuevos comienzos

mientras el sol seguía su curso inexorable
al secamiento de la esperanza.

Acciones fugaces tendientes al probamiento
del grado en la intimidad de la destreza,
en zambullidas y la materia
predispuesta, donde el agua
cubría de exuberancia los sueños avizores.

Difusos concretan redondeces en medio de la grama
atracciones y un network
de neuronas excitadas permitiendo
la costumbre, o el césped contingente de penurias.

Oh, el césped invitante de hormigas cariñosas
y manos y muslos, con helados y ombligos
cariacontecidos
como amargores o turrones que no esperan.

Murmuraciones conducen al más ferviente regocijo
del hipotálamo
al estrechamiento del látex
agraciado y presto que marca la diferencia.
Sombras pulcramente dispuestas,
o reposo de vientres y aquietados los susurros.

De conciencias e intercambio de sudores
el perfeccionamiento de traseros en la óptica
casual del albedrío.
Urgencias de sueños tan cerca,
de marcas y espacios tan llenos del recuerdo
prudente después del oye nos vemos a las 12.

Mientras la costumbre
permanece y surjan ciudadanos de temple
y los espacios marquen persistencias:
pieles retornando a su destino.
Pues todo se cumple de acuerdo
a ternuras o retrocesos, a mayor recato,
a más abundancia de rayos y luces
o hipnosis en la gradación de la conciencia.

Salvo el tiempo circular de la popular extrema
tan ansiado
tan la hora del matinal de promesas
o la misa de 11.




  
  

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