sábado, 13 de julio de 2013

LA PERDÍA DESDE ENTONCES (el 18 de Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos)

 
 







desde: Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos



18
LA PERDÍA DESDE ENTONCES




Vuelo renovador en cenizas
ave de tiempo rescatada en el fango
tal vez te amen, aunque no lo certifique ni lo niegue
ese exceso de interés en el heno esparcido en cifras.

Soberbios queltehues al vuelo
bandurrias demoradas en alzas
la cercanía será tu recuerdo
tus ausencias en la isla, tu abandono.

No es el amaranto como esfumado en la niebla
no tus plumas tan casi esparcidas de lejanas
no tu grito sordo que conduce.

Ni tu ojo que avizora el exterminio
ni esa mirada: en la búsqueda sostenida de certezas
y en el vuelo, tu vuelo ausente
mi vuelo, del que no habrá registro.

La nostalgia quien está lejos. Recuperarla como lo blanco
y lo negro o esas quebradas inocentes:
Ella es a ti, ciertamente, en la amenaza concertada
donde lo oscuro.

No sus plumas lejanas, ni blanquea su hora precisa
ni su ausencia de vuelo seguro y puro y negro, como
tampoco la chilca, cierta y mestiza, albures pesados
qué lejos esté tan cerca, tan poco transable como papeles
o las murtillas camino de la loma y certidumbres:


Tu vuelo, tus alzadas brisas esparcidas
ese recuerdo que amábala desde el ayer antes
cuando la penumbra llena de relámpagos
desde el tiempo de la bruma y los gritos defendidos
la recuerdan, o si en la bruma los ecos
también comandarían lo arrojado
su esbeltez de planeo, la emoción de ráfaga discreta
porque espacios la concuerdan:

El reflejo, y otro tanto protegidos
que impugnaban desde antes
aún entonces que echases a volar
certidumbre ausente:

Nuestro vuelo. Será pasado en no poco de futuro
o aquí mismo en la fijación de un presente derribado y quieto.





  
  

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