lunes, 13 de febrero de 2012

METAFÍSICA II (el 39 de Algo Como Eso)

   
  








(pertenece a: Algo Como Eso)


39
METAFÍSICA II




Hemos aprendido que el deseo no es
renunciable:
 
Como granada reparte sus rubíes rugosos / jugos clandestinos
 
líquidos colorados       atrapa
desteñidas                    huidas
noches                         en vilo
lo amable, / lo violento, / el desatino,

/la espera
 
/y la calma.
 
Tan real como imaginario:
ave fénix del rastro de nuestras exhaustas
cenizas o máscaras.
 

 

 


Entonces jugamos a ser amantes legales.
Una polvorienta legalidad de ilusiones:
 
Las horas se estancan en su arrastre
como si concientes en su manera de alud
incierto y contenido
complotan la paciencia y la tardanza.
 
Compartimos, a sonrisas, el Su Mai que no cansas de ordenar
pareja clandestina,
personas camufladas en el barro amables
desligamos desde calles concurridas
líquidos esos tugurios legales del placer y las sardinas
rubíes chinos aún más solicitados
donde has extremado que lleve
mi brazo posesivo sobre tus pensamientos ausentes
reales como sombras soñadas y cautas
 
/señales y ritos.
 
En sonrisa egoísta solicito
máscara prudente
el preparado de seis callampas impronunciables
en revueltas de clase:
que tú no pruebas
ni repruebas
como toda experta prometida el momento del silencio,
la duda, / el tiempo, / el alud del presente.
 

 
 
 


Tú,
una primavera sin alcohol
sin pasados brotes que te aquejen
muy acuerdo en las sorpresas: ni siquiera le haces
los polvillos que la dicha
calienta o enardece
el retorno de la ausencia.
 
Yo,
agua mineral
y no estorbe
y no estorbe
y no estorbe la capacidad
pronta a desplegarse,
a veces y frecuente, carente sospecho
y en azul corrijo presto.
 

 




Nadie duda que algo extraño flota
concentra, enardece la esperanza
que de Sabines el consejo es seguido
y tú ciertamente eres jovencilla
y te refieren “¿qué desea la señora?”
 
y me esponjo como Swan
recuperando el tiempo perdido.

  

  



A la intimidad de las pieles
a los silencios subterfugios
donde el lujo huimos
y te das de ver primero
volcán quieto acumulando rubíes y secretos
la teleserie realista
lozanía a tus palabras da
y no reclamos
bajo la sábana
aislante del tedio
la espera, la rutina.
 

 
 
 


El momento secreto
el recuerdo que se esparce
el ajuste de cuentas con el destino
incierto olmo, incierto mirlo
/piedra que nos creció separados
 
como a todos los últimos repiques
de la vieja
cantinela
apaguen
diciendo:
el retorno ha comenzado
 
preguntas entre un quejido
y otro silencio
cuando sabiamente administras la granada
 
que nada es más que la prudencia
esa helada calidez tuya
la inminencia de la explosión viscosa
en torno al centro duro en que me has retenido.







Y las palabras son eficaces
y las manos se tornan más diestras
y las lenguas más explorativas
y compenetran los huesos
y del ritual participan flexibles
 
gozosas, rutinarias,
/los humedales del recuerdo.
 
¿Quieres que me deje los zapatos?
 
Continuamos por otros cuantos olvidos
como si de verdad fuéramos la pareja enamorada:
 
tú, como actriz sabia juegas
a lo estás, acunando el calor de la dicha
 
cuerdo, reposado, bobo
imito que no, reiterando los espejos y verdades
 
Hasta la próxima llamada.
 

 

 


Y ya no podrán ver consustancialidades
esta relación de ambarino rubí, jugosas verdades
o congojas
 
pero sí la realidad de la cosa líquida que explota:
 
y el mundo despliega su atractivo.

   
 
 
 
 


       

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