jueves, 31 de marzo de 2011

EL RÍO APACIBLE (de Si tan solo existieras)



(desde: <Si tan solo existieras>)


EL RÍO APACIBLE

   
No tengo tiempo.
No tenemos tiempo.

Dónde están las esperanzas, que ayer guardaría,
por si mañana
aquélla que no respondiera?

¿Hay alguien?
¿Hay allí alguien?

La tarde aproximando perpetúa un tiempo exuberante.
Ah, aquí están las malditas.

¿Quién me las subvierte?
¿Quién juega a promover desazones?
¿Quién responde de sus actos?

El río es apacible cuando es apacible.
¿Por qué nadie contesta?

No creas su apariencia, de paz, de dulzura.
Es traicionero, como aquello que no conoces,
aunque trates,
y no le remuerde la conciencia.

Porque jamás serás el otro
diluido bruscamente.
¿Hay alguien?
¿Hay sin embargo alguien?

¿Acaso vas con tu camisa chorreando
en busca del tiempo
- tu tiempo sosegado -
atónito,
tus pulmones llenos de lluvia,
tu pasar de tiempo cumplido en punto,
y helechos, y fucsias de mejillas,
tus gusanos diligentes,
y el cajón de mañío que no presumías?

¿Por qué no contestas?

Ah, qué río tan apacible ¿verdad?

¿Quién,
quién la distribución clandestina
organizará los libros a tu padre?

No tenemos tiempo.
Nunca hay tiempo para nada.

Y, Millaray, con quién compartirá
el humo de tu yerba?

¿Hay todavía alguien?

¿Hay allí alguno?

¿Hubo, nunca?

Tal vez los cisnes de cuello negro continúen alzando su vuelo
los coipos construyendo sus nidos
de barro y paja

acuáticos junto a la isla

y las bandurrias, chillonas
sus formaciones en escuadrilla, a contra luz de la tarde.

¿A dónde iría tu mirada con ellos?



---------------------------------

No hay comentarios:

Publicar un comentario