jueves, 31 de marzo de 2011

CERTEZAS ARITMÉTICAS

   







CERTEZAS ARITMÉTICAS



Hay un algo cierto que se va escurriendo
(y no son los dedos los inhábiles)
todas las noches algo + /
todas las mañanas algo – /
y al despertar las sumas se hacen
+ arduas.

No hay genio en la botella que socorra,
la maldita botella de esas noches, de esos días
no hay esperanza en este duelo con
la aritmética

la constancia de esos días; de esas noches, la certeza.
El gris se va apagando.

Y el sol que se pone y sale
y al ocaso
a veces la luna acompaña

y en ese + :               / atrapas lo que escurre
y en ese – :               / se va escurriendo
el sueño de los días.

Esos sueños ya envasados
los
sobre aquella barca en el río de los sueños.

Esos sueños con redondos colores
apuntalando
desmoronadas pesadillas apenas los ojos cierran
y vagan por el lago.

Y caso no haces, o tratas, de lo negro
diciendo como letanía:
todo blanco.

Saber la cercanía
tan cerca
tan a la vuelta de la esquina, obliga
lo menos en más
lo más que atrapa
crece / crece / crece extraño

y ese genio en la botella: ríe.

No son los dedos los inhábiles.






   
   

APROPIACIÓN DE UN REFLEJO








(desde: <Apuntes para una Scarlett>



APROPIACIÓN DE UN REFLEJO
(o del desastre y las secuelas)

Y explotó
Y se hizo hombre
a la rapidez de lo obscuro inmenso

Y sufrió como creado

(Que había subido a un monte
Y había una cruz)

O a veces terco /tan el metal más frío/ o como
el transparente mirar de dos
cuando a los ojos se aman
(y si es que encuentran los reflejos)
su composición de sombras paralelas

Tanto que descompuso la luz

Se autopensó
(Con gravedad / con incertidumbre)

Bueno: aún estamos en eso


Y el siguiente no le parece merecedor
de un mismo destino?











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EL RÍO APACIBLE (de Si tan solo existieras)



(desde: <Si tan solo existieras>)


EL RÍO APACIBLE

   
No tengo tiempo.
No tenemos tiempo.

Dónde están las esperanzas, que ayer guardaría,
por si mañana
aquélla que no respondiera?

¿Hay alguien?
¿Hay allí alguien?

La tarde aproximando perpetúa un tiempo exuberante.
Ah, aquí están las malditas.

¿Quién me las subvierte?
¿Quién juega a promover desazones?
¿Quién responde de sus actos?

El río es apacible cuando es apacible.
¿Por qué nadie contesta?

No creas su apariencia, de paz, de dulzura.
Es traicionero, como aquello que no conoces,
aunque trates,
y no le remuerde la conciencia.

Porque jamás serás el otro
diluido bruscamente.
¿Hay alguien?
¿Hay sin embargo alguien?

¿Acaso vas con tu camisa chorreando
en busca del tiempo
- tu tiempo sosegado -
atónito,
tus pulmones llenos de lluvia,
tu pasar de tiempo cumplido en punto,
y helechos, y fucsias de mejillas,
tus gusanos diligentes,
y el cajón de mañío que no presumías?

¿Por qué no contestas?

Ah, qué río tan apacible ¿verdad?

¿Quién,
quién la distribución clandestina
organizará los libros a tu padre?

No tenemos tiempo.
Nunca hay tiempo para nada.

Y, Millaray, con quién compartirá
el humo de tu yerba?

¿Hay todavía alguien?

¿Hay allí alguno?

¿Hubo, nunca?

Tal vez los cisnes de cuello negro continúen alzando su vuelo
los coipos construyendo sus nidos
de barro y paja

acuáticos junto a la isla

y las bandurrias, chillonas
sus formaciones en escuadrilla, a contra luz de la tarde.

¿A dónde iría tu mirada con ellos?



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SONETOS



Quién no se ha visto tentado con la forma
para luego irse de bruces?

También me ocurrió.

Pero fue interesante.

Aquí 13 muestras de un intento que si bien
no siempre feliz, me enseñó mucho
de todo, y de respeto.

Aumentó enormemente mi admiración por
los Maestros del pasado.
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(Desde: <Sobre-tiempo>)

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Hacia el norte del estío

Abierto instante bajo los olivos
y naranjos, tus regustados dejos,
al huir de otra sombra, tan ajenos,
fuimos pesados: de durar mezquinos.

Quietos, al borde de casual estío,
en sagrado rito, ya en destierro,
blandan las quejas, trocas de silencio,
de oro y lodo, o gusanos de un olvido.

Desde tu vientre de agua y de arena
hube en llevar y traer el recuerdo
de noches de surcos: ritos furtivos.

Callé tus dejos y la gloria pena:
Quiso mi tiempo que naciera muerto
único encuentro que me supo vivo.

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Neblina de lo eterno efímero

¿Recuerdas? En la cumbre y cercanía
dos eran que en barro erótico amaban
junto a siete pecados que prestaban
su sed de cielo a nuestra valentía.

Que allí un pecado capital crecía
ambos oscuramente lo pensaban
donde en tul lodo primordial dejaban
inocente el secreto que vivía.

Junto a íntimo boldo fue aquel juego
de agua y greda, de manos y figuras,
cuando un roble, de siete, no existía

ese invierno robado y dado al fuego.
Hoy recuerdo el secreto y las ternuras
de infancia: modelando lejanía.

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Rosa con candado

Para mi greña: ascenso de peldaños.
Rosa secreta, insospechada estrella,
mostré palurdo y a trocar por ella
de su palabra momentos como años.

Huí la duda de nacientes daños
que apóstol de cordura curte bella,
de escarpada roca, ella; yo sin huella
con silencios, palustre, sin escaños.

Momentos de tu encuentro sin futuro,
palabras que perturban mi pasado,
rosa de fulgores, dolor presente.

El tiempo de mi tiempo tornó oscuro.
Secreto nunca nuestro fue cortado:
Taller de casi vida y tan ausente.

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De ateos y creyentes

¿Qué pueda decir que no esté ya dicho?
Ya no encuentro palabra enamorada
de tus huesos, mis huesos, su morada
que mi carne tu carne den por nicho.

Que nos sea el silencio, tuyo y mío,
y en sus signos blándannos sabia espada,
donde desrecójanse en la ensenada
última, nuestras ruinas del estío.

¿Coronados más allá del ocaso?
¿Humillados botón ante horizontes
sería nuestro sueño realista?

Juntos seremos del gusano caso.
Estiércol más allá del Tabor Monte.
No habrá mirada en la postrera vista.

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De eterna grana

Hay quienes lloran tu belleza vana,
o ironizan tu efímera hermosura.
Para otros simbolizas la locura
de la rosada vanidad humana.

Mas yo sé que tú, rosa, no eres nada
más que una trampa llena de cordura,
donde tu sexo expones con finura
al insecto que cumple su jornada.

Y sospecho una flor de eterna grana,
para siempre rosa, incastamente bella,
tan desnuda sexual rosa tu estrella
ni la corten ni te hagan breve y vana.

No es mi pena la rosa del verso
ni me afana el estéril esfuerzo.

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Rosa de tardanza

Para ti, que fuiste un sueño, que muerta
ya estás purificada por el fuego
imaginado en túneles de ciego,
bancos descifrados de espera cierta

construyo esta plegaria de esperanza:
Rosa renovada: Rosa de amor:
Codiciada en alturas de dolor:
Alejandrina rosa de tardanza.

Para ti este amor imposible y ciego,
que no podrás rechazar, ni aceptar.
Principio y final del este misterio:

Derramas con aromas el desierto:
Perseveras en el color del azar:
Tú: mi puñal, mi espejo, y mi salterio.

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Espejismo de lo efímero

Eres como te recuerdo, dormida.
Dos ojos llamándome desde el techo,
o encerrada y viva en tu oscuro lecho,
dueña de ti misma. Tú y tu vida.

Tres semanas juntos, después huida,
de vuelta en tu universo tan estrecho:
Los mismos rincones, el mismo trecho,
tus sueños donde juegas a escondida.

No transas tu destino ni compartes,
y si a mí has tornado son tus artes
tomar lo que te ofrecen, sin promesa.

Soy yo quien algo cree compartimos.
Tú, ajena a mis ajenos desestimos.
Yo, sigo en la ilusión y mi torpeza.

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Sin salida: sólo respuestas

Hecho viviente a penas y recuerdos
te lleva cardón incrustado al pecho,
donde le incubas picudo barbecho
de pasiones de mico y vuelos lerdos.

Tu ideal le hizo como a lobo y cerdos,
a más cerruco cuanto más derecho.
Tu vientre rompe su clamor estrecho:
tantos destierros cuanto menos cuerdos.

Estoy exhausto, bruja, me has vencido.
Si nuevo intento, viejo derrotero.
No hay llamas: cenizas muertas, huesos.

Cual pasión de víbora fue tu nido.
Al final triunfaste. Ya nada espero.
Vamos, tú y yo, para siempre presos.

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Esqueleto

Tal vez fui quien te hubo desalojado:
Lo cierto es que de mí te hubiste huido.
Quiera el destierro, un nuevo desolvido,
nos reencontrase juntos el viejo hado.

Que tu vida el futuro de mi vida
sea, y tú, mi ala demorada crezcas,
y así tu tiempo de futuro y yesca
queme el punto picudo de la espina.

De vida que se agosta con su espera.
De cabeza que añora su corona.
De esqueleto que implora su cadena:

Mi sangre y su renuevo con tu sangre.
Mi suerte mezquine esa: su asta roma,
y, de permanencia, se aplaque esta hambre.

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Como en día de San Martín

A la España, alumnestro aventajado,
propinaste tu propio franquetazo,
y llegas al resquicio de tu ocaso,
en tu final, temido y torturado.

La más fina ironía de la vida
te dio poder de confirmar la muerte:
y cuando al fin llegó tu propia suerte
fue con suerte de torturada vida.

Pequeños de empequeñecida España
tu exquisita agonía prolongaban
y avivando tu agonía alargaban
moribunda la muerte de tu España:

El final del Caudillo y su tortura
fue espejo de su Estado de locura.

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CASUAL DESTINO

Es torpe, tú ya sí lo presentías
cuando apostaste la tarde final,
nuestro aburrido dilema, fatal
velo, que defendamos con porfía

las palabras, que el tiempo cuerdo gasta
o criando mil afanes que el futuro
cuando oscuro, vendrá de ajeno y duro
el día de presente, a colmar hasta

sus más pueriles trucos y artificios.
Porque el tiempo que al fin fue casi nuestro
borrarálo aquel pasado más diestro

que ya tiene en figuras, edificios.
Tercos, seguimos el juego de escritas
dulzuras de estas memorias finitas.

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DUELLUM REACTUALIZADO
                                                  Homenaje nº38

Dos poetas se encuentran frente a frente
torsos desnudos sus muslos enlazan
forcejean sudan frotan sus armas
exhaustos luchan sus odios urgentes.

Preñan el aire de roncos jadeos
ansias sangrientas en duelo fatal
amorosos jóvenes en mortal
tormento absortos dulces escarceos

donde la lucha impone su delirio
sima ardorosa de infierno gozoso
abrazados se consumen de amor

maduran sus tiempos en cuerpos ardidos
torpemente amigos ruedan fogosos
a otra lucha de excusable pavor.

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VOY ... COMO UN CIEGO
                                      por las transparencias (IDEM)

Nunca supe tu nombre. Permanezco
condenado. No encontrarlo. No serte.
Todos los tiempos de huellas y buscas.
Con ansia de sed tu falda. Tu estatura,
como sal de presencia vacilante.

Blusa blanca encendida. Rayo negro,
llama, llamada, llamarada, muerte.
Vívida prenda de ascuas, brasa viva.
Soñaciones de serpientes, manzana.
Verte y no verte y saberte de muerte.

Todos mis días de sol, si tú fueras.
Todas tus noches de luna, mi carne.
Verte y no verte, de hieles y sales.
Tiempo que empozas. No sabes, ni mueres.


frf




martes, 29 de marzo de 2011

VISIÓN DE ETERNIDAD (de Si tan solo existieras)



(desde "Si tan solo existieras")

VISIÓN DE ETERNIDAD



Ojos de canelo ardientes pezones de azafrán contaminados
¿Qué haces que te presienta?
Diestra enardecida / yelos sabios
mírate al espejo
¿Podrías alguna vez verte como yo te veo?

Tenebrosamente que sí Qué delirio opaco

Cuando el velo y el paseo hacia tu altar

Qué amante de remate
Diestros muslos culebrilla en celo
Acogedora de azabache
Pantano profundo tu vientre
Pámpanos ansiosos la sed de fuegos

Lameré el sudor – tu cansancio – tus jugos íntimos
contemplo
Qué ácido olor prepara nuestra sabiduría
Huelo este comercio

Ah las lenguas negras de tu pelo nativo
Los besos murmurados coloridos de murtillas
La flecha imprecisa del recuerdo
Tu sapiencia corrosiva / el sabor de tu ombligo
La mordedura de nuestro tiempo

Mi cansancio       la sed de tu piel sola
¿Cómo es que me palpas cuando me escuchas?
¿Dónde acosa tu mirada después de los ritos?

Reposemos     dadora diestra     santa     de espaldas

Déjame agradarte   /así/    déjame entrar en tu espera
volvamos al cansancio
Esta cama es cuanto tenemos

¿o teníamos      dijeras?

Cuánto tal vez al igual que manzanas jugueteras
debiéramos absorber esta nada que eres y soy
palpitar más intensamente Más en el recuerdo?

Este espacio fatigoso y enclaustra
como si nunca fuéramos libres
que nos fue todo a pesar que no nuestro?

Ni sigue ya en ninguna parte presentida
o en el huerto o el exilio o la llegada
ni porque allá nos cerca / o aquí lejanos
juntemos nuestras desazones:

Pero no ahora:

A mordernos como desesperados
desesperarnos como si amantes desunidos
desunirnos a pesar de tan juntos:
Tan distantes?

Tan tú o yo en mismas desazones
perdidos en el rito que nos hiere

y amanece separados

Esta carne es cuanto tenemos
El mañana no será tan cierto
Déjame creer que habrá mañana ¿Habrá mañana?
Aún es tiempo /
/ sonrisas y sonidos?

Ah mi sombra soñada
en tardes y desvelos / a la hora té del ritual
nostálgicos
cuando salimos del hotel   /esa mañana soñolienta
cuando voy en micro a toda hora en auto
de carrera de ayuno despavorido
en tus pómulos erguidos de polaca
en el tiempo / la noche que se aleja
el amanecer de repente casi juntos
vientre como imán perturbado colérico
tu leve olor

a hembra ácida
tu pelo negro de mezcla nativa

el baile dorado de tus espejos desnudos

la suavidad de tu oscuro espacio

mi mano

esparce con la espuma que marca la partida
el reflejo del triunfo de tu piel

el aroma triste de tus axilas

nalgas y muslos duros de azafrán
a cebollas tenues a coles núbiles
a recuerdos desprendidos



  
  

NOCHE Y DÍA (de "Algo Como Eso": el 1)



(desde: "Algo como eso")

1


NOCHE Y DÍA



  
Cuando él va        en oscura decisión contra el tiempo
que para ir necesita no de excusas
pero siempre la busca para desenfrentar
la oportunidad del encuentro:

Cómo saber si Paula hubiera aparecido
como si el deseo de verla fuera resistible
y no bastara        sin avisarte la visita
y así lo hace siempre
a modo de eludir el rastro que le estraga:

y tu recuerdo le oscurece el día
y le ves llegar desde la ausencia o el tedio
en los asientos donde esperan /en copuchas/
zapatos copas miradas
gordas billeteras toqueteos camuflados /saludables/
aliento de cigarrillos
lo blanco contra la angustia /y mucho sudor/
variado sudor que condense el desánimo y la cólera

desamparado y habitué /babosa enigmática/

te deslizas como si ansiosa por entre las parejas
en formación      en tardanza temprana
entre la esperanza y el asedio
y le abrazas
y le besas
y hay una mirada de medusa
y le efluvias tu magia
de dispuesta
de cactus amoroso
como si te alegraras de verlo
como pétalo de orquídea en sonrisa
como si le hubieras estado esperando

y le dices

me alegro negrito que vengas
porque basta la retórica
te echaba de menos

y se miran a los ojos
y él te abraza y besa tu beso
y tú no te quemas
y sentado en el taburete       en la desazón
donde emulan de vedettes las temporeras internas
racimos de oscuras mariposas doradas
mientras dura son la espera y su acalle
te afirma entre las piernas
observa
con profesional desmesura
palpa la textura de tu ropa
apegada a la piel que se despliega
realzada por apenas velas o escaparates
te pregunta por tu vestimenta negra de tramposa
de la primera vez:

esa que hace que parezcas de 15
y tan encantos deja en acceso a la intemperie
que no se sabe por dónde comenzar
la exploración de los rituales

del acercamiento al intercambio

del yo busco des aquello en la transcambia cotidiana
ofrecido / por/en / el ambiente de tus juegos de pobla

que si era pantalón imposible o vestido camuflado
y tú le recuerdas otra vez que era blanca
la malla lycra
esa azulina celestial en el recuerdo
y que qué regalo hiciste que no la usas


El ritual cuando estás ocupada?


En el reservado         no
para los intercambios sin reservas

Donde dices: aquí no podemos
pero igual lo encubres porque los dobles
porque la oportunidad dorada
y le ves llegar

Entonces te avisan en rumor de tedio
y tú le envías mensajes para sostener la envidia
que la esperes
que ya te desocupas
desde donde un grillo pasa
y su chirrido: lúgubre y preciso

exterminado
y mudo

y quedan tacos sordos
que resisten su monótono reclamo

Pero /por sobre todo/ hay ese cristal de sed
esperando su trabajo

y un colaless colérico reciente
              su abandono

cuanto cuidado que tengas

entonces manchas grises cafesosas
movedizas como cucharillas sorprendidas
aquietan la huida /por debajo del sofá/
como si a la escena interrogan su prestigio:

Y queda un silencio incompleto transpirado suspendido
como de agonía         / ciertamente de abandono

Y cuando se encuentran en lo fijo
él no te pregunta por tu malla de lycra
y tú sabes que la primera media hora
será crucial
y difícil

Porque si en el secreto hubieras
sólo sabrías que estuvo    / y marcha




Pero la orquídea despliega
sus encantos vitales de máscara dispuesta
y sombras y colores y texturas
le dicen al indeciso llegado
que sí que se acerque y se atreva
cada uno de los visos
cada uno de tus aromas
le indican
no tu despliegue de orquídea experta
la encarnación de la dispuesta amada
la necesidad de perpetuarse
y se apega a ti
y se adentra en sus anhelos de avispa
y corre y recorre tu piel
dejando y llevando el polen de monedas
con que tú vives orquídea cenicienta
y él no vuela hacia otra pasión desorbitada
hasta no desahogar
por apenas tiempos nada
sus ansias de perpetuación estériles
  
 
 
Santiago de Chile, 2001