martes, 4 de febrero de 2014

DECISIONES EN LA PLAZA /el 11° de Apuntes para un desarrollo subrepticio/

 
 






De otros lados




desde: Apuntes para un desarrollo subrepticio








11

DECISIONES EN LA PLAZA




Vacío      con desconsuelo:                                                    El verdadero problema
Como balón desinflando en su experiencia de proceso
cuando el corcho de la infancia lejos salta
y quedas solo y tiritando
Curtido    Triturado     Del porte de una mosca
y con miedo
que la mantis se te acerque
o se te aleje

Dormecían susurros: mitos y leyendas
ciertos del armazón que permanece
Siempre el armazón permanece por un tiempo
doblega    y sacudos y vacíos
y rastros de los cadáveres saboreados:
la mantis nunca descansa

La estructura percibe lo duradero
lo calmoso y posible:
Las amapolas y lo verde como efímero
Queda como el recuerdo de primas en la infancia
cuando fijamos nuestra inclinación hacia ellas:
definimos el curso de los sobresaltos

La destrucción llega hasta los planos
Andamios de visión heredada o impuesta
Poner a cubierto desde cimientos
                                                     otra y desconocida:
Otra rosa que sea rosa
Otro centro que difuso y residente
y resista aún si cruzado por la nada

Ardua tarea inconclusa en su origen o destino
Aún más arduo que reinventar mariposas
cuando la “A” significa
“Amar a Dios por sobre”
y súbitamente la “A”
despliega / nuevas preguntas:
Con todas las viejas respuestas desasidas y aventadas
/y el curita chico de la infancia pasa a no más que recuerdo
y el cura obrero cuando joven    un amigo arduo en su creencia/

En la Plaza y con lo oscuro    sin liceanas a la deriva
Ñuñoa y el sudor    y la noche que se alarga
años y años que se alarga
y el frío y la niebla
y una luz de mercurio parpadea:
parpadea por sobre de esa vieja mantis corrosiva
las respuestas de la infancia     sereno como un lago
en calma que se puebla para nueva deriva
apegado a la tierra
sus mariposas y alacranes ya sin miedos



  





sábado, 1 de febrero de 2014

DUDAS y su sonata /el 4° de Apuntes para un desarrollo subrepticio/

 










desde: Apuntes para un desarrollo subrepticio






4

DUDAS y su sonata


Telas-arañas-como-relumbres o algo más sutil        más donde empozar
                                                                      lo fugaz     presente
                                                              las sombras       idas
                                                       lo que redunda         y empalaga
                                               sin dar prisa                     consume / apaga
                                        sueños más prudentes               no chispan /
                                o retendrían los misales                   Dios nos libre
                                    las médulas huecas                      lo + duradero

Lo ganado estaría sujeto a una tirada de dados en la mesa
De lo incierto de herrumbre y de moho a pesar de su retorno

Y las cajitas que resuenan esos fines como si retornaran siempre
Semanas y sus piscinas     y definitivos     y murmullos /
No serían más que literatura / abandono / monjas y curas

Pero hay una pequeña luz      una pequeña negrura

Una solitaria lagartija    y no en el cuento sin final
Un murciélago articula juguetón telas-arañas     un-animé-de-sueños
Examina gotitas de baba y esperma    la constancia
y signos esparcidos de modo implícito     urgen decisiones que no llegan

En lo oculto de un saber:      Que no esparcirán
ya más ecos   ni su espacio / ni su pausa / y dejarán a los pentagrama
completar el ritmo

Así la fractura    y los retumbos
/porque las cajitas se han vaciado/    tomarán responsabilidad
y el misal llorará la pedida
//Y los sonidos /con estrépitos apagados/ se harán propios//

Una cola agita retintines

Cortada ruboriza la penumbra: las vibraciones del relente
Condenado en la memoria como vaho / como escarcha
Como miedo o hasta como ironía en un decir
ajeno de la pobla / como si la voluntad de poder fuera cierta

Que no pasa          que concentra su retraso
y debe serenar      como velo que se raja
o el regreso aparente de la constancia y de las culpas
se harán carne de un agobio permanente
ya muerto lo que rige / no quede más que el tiempo y su transcurso
personificado en la conciencia de patanes y de sabios

Después de la misa    después del chocolate
los clavos de olor    los panes de huevo     los testimonios

Algo incierto como la alegría o su eco o las tardanzas
de la apertura y su cierre

Quién puede contener el pasado
quién el bullicio agolpa y evapora
quién el terreno de la dudas venideras?
dónde el futuro ahora aquí mismito?

Para qué comprar los tickets     las palomitas?

Su voz venía como la neblina o el coraje nublaba la certeza
Del interior ciertamente no    De allí no era
Ni de allí donde surge una inquieta tenuidad
Como un decir torpe de ausencia-luces-presencias-nadas: todo-propio

La certeza

Valgan la piel y el calor de enero
o el mes de María    sus divagaciones amadas
Uno que otro desacuerdo vespertino
Una que otra llamada     una chata esperanza   un retorno del medioevo

El viento Sus hilos Las dudas cansadas Las amapolas
secretas      Apelmazadas
Estridencias de romero     o de menta desentonos
Cucuruchos crujen     abortos acaecen
Fantasmas empozados     Medias en la distancia
O una asonancia de letanías y ganas como meta física de clérigos:

Porque aquello que parece lejano también oprime
y amarra

Aquello que no logra
Horas en el advenimiento de la presencia / Reiteraciones
Esa impensada orquídea prestando su congoja
Su manera de atrapes El ejercitar de la brisa

/ El valle íntimo como si nada siguiera
/ La montaña como si su cansancio continuara de viento y dudas
/ El pueblo somnoliento se estirara acobardado

Se hacen llamadas

Y todo sigue como si no cambiara el rito
de la espera
La evidente ignominia del atraso







   
  

jueves, 30 de enero de 2014

A UNA MIRADA (texto dedicado a Lo Ledesma)

 
Composición realizada por Lo Ledesma:
 






A UNA MIRADA
                                                                                          (a Lo Ledesma)




Si pudiéramos atrapar la energía
y expandirnos
al cielo
al cielo tendríamos por testigo
Un caballo, un caballo vigilante
fulmina a mejor vida
su mirada vigilante
nos fija justo ahí
y nos llena de energía


frf
11:15 – miércoles 29 de enero de 2014






Lo Ledesma
(foto extraída desde FaceBook, desde: Lilymeth Mena)

Escultura de Botero, en Santiago de Chile, delante del Museo de Arte Moderno,
foto de Lorena Ledesma - 2014

La foto apareció en el muro de Lo Ledesma en FaceBook
bajo la siguiente leyenda:

14 de enero
 Un Botero ¿frente al Museo de Bellas Artes? — Con Jorge Muzam en Santiago de Chile.



viernes, 24 de enero de 2014

NUNCA HE VISTO UNO TRISTE (el 6 de VERSOS SECUESTRADOS)

 
 






desde: Versos Secuestrados




6







NUNCA HE VISTO UNO TRISTE
(para poner a prueba la paciencia)




He visto fuertes, altos
rechonchos, viejos, rojos, bajos
rugosos, hojados, secos y enfermos
aunque no todas las posibilidades porque la vida
es corta, la vergüenza mucha y escasa la prudencia,

y abrumados de quejumbre de vida miserable
o enhiestos y mordaces como decires nuevos
en tiempos de marcar la senda
a modo de justificación, de sacar la vuelta
de desviar la atención hacia lo posible:

y tiesos, frondosos, flexibles, raquíticos
verdes, lisos amarillos, olorosos, mustios
jóvenes, enanos, solitarios y extranjeros
sobre todo extranjeros cuando la vida se abre
y aunque quien mira se centre, y aún así eso externo otro
se hace visible
a un chirlo se estaría de la apertura a lo mejor

rientes como agitados de brisas mañaneras
a carcajadas contra la tormenta que trata
pero ganan la entereza y marcan lo elevado
o hasta permiten apreciar eso oculto, eso como
la razón de la existencia atrayendo y conmoviendo
y provocando los desatinos, las movidas, los renuevos

o en filas, sin nidos, autóctonos, con
frutos, en círculos, de flores, putrefactos
encorvados, con dueños, ausentes
entonces baja y se posesiona el dolor o al menos
la duda de si algo tiene sentido o vale la pena
insistir yendo en la búsqueda de la significación
cuando se la ve alejar enfundada en pantalones pescadores
o bikinis

o rechazando el ojo de algún aprovechado
que a violarlos pretende bajándoles
su falda de esperanzas o rajándolos
medio a medio de su fruto
que arrancar no pueden cuando están fuertemente
adheridos a la tierra, a la vida de los ancestros
a lo posible en lo extasiado y puro

o rechazados, en flores
sin o con pájaros, desafinados, cafés
nativos, feos, enclenques, o enfundados
al igual que esos púberes recién en las sacristías
agüachados por clérigos y monseñores
que a cambio de los secretos de la vida eterna
les restriegan el ramaje de lo oculto y lo incierto

o zaheridos por el fuego de colonos idiotas
que arrasan la vida buscando mediocres muertes
opulentas de sudor y calentura
que todo es posible y aunque no necesario
como esas exquisitas miradas a lo permisible
en días primaverales cuando se renueva la esperanza
o al menos retornan los volantines
y aún el hilo conducente se encabrita y sonríe

y domesticados agrupados al pie de un cerro
en la quebrada, en el zaguán, en el cuadro
apretujados, tallados, hermosos y gallardos
la vida rebosante de alegría y brisas ofuscando
y levantando las faldas en revoloteo de manos
y miradas llenas de esperanzas y parabienes

como si el peñón pequeño y el grandote
sólo pudieran vivir de veras cuando
ocultos tras de la maraña
los jadeos y los silencios y la plenitud
de la dicha contra el azul en la altura
pasan jotes como bienvenidas y cálidas
sombras movedizas bajo el ramaje

es decir: juveniles, ancianos, ulmos
robles, paltos, maquis, boldos, higueras
notros, lingues, espinos, lumas
todas las posibilidades de la exuberancia
desplegando la dicha de lo pleno
a la sombra de los deseos y las risas

escritos

lengas, pimientos, álamos, pehuenes
quillayes, litres, avellanos, eucaliptos
alerces, palmas, arrayanes, y canelos
con ciertamente también las rubias, las morenas
las pelirrojas, las flacas, las exquisitamente
provistas de ese espacio soñado entre los muslos
y ya sea en filas, o en pirámides, y hasta en las
letanías, se confundan invitando a mejor vida

una sarta de sonidos contumaces
que ni hemos visto
salvo laminitillas o graciosos parques
con tiernos caminillos, penetruras tan civilizadas
o como en esos sueños que quisiéramos continuar
a penas despiertos llenos de alegría y esperanza

plátanos, acacios con romadizo
islas feraces y soñadas o al alcance de la mano
si tuvieras una tarjeta suculenta
y una AnitaMaría que te acompañara al fin del mundo
y al comienzo de la dicha, entonces

ni escuchados
ni que en sueños / o no vistos
sus raíces en otra era

y de nuevo, y específicamente también
ya no daba más que lo entretengan
porque hasta las islas tropicales agotan la paciencia

tronchados estirados
quebrados grabados
cortados desgarbados
en esas posibilidades cuando la vida en retroceso
recuerda lo que podría ser si los acaparadores
de los recursos fueran eliminados del juego

deshojados / y/o / vandalizados
enanizados / o/y / empascuados
comerciados para ya con humizados
forzando los recuerdos a futuro
en torno a salamandras de sebo y rabia
todo lo cual es tan realista como que las faldas
y los ombligos y las bellas colitas al aire
allí están para mostrar lo pasajero porque

chipeados / dolarizados
es el destino más seguro una vez que se han
vivido años y años con la cordura extraviada
y los sonidos dispuestos solo para acumular
sin más objeto que acumular otro poco
de lo superfluo y otro mucho de lo innecesario

linos para el sepulcro de los dioses
en tierra ya de nadie
donde la Internet no verdea
a pesar sus matices electro-iónicas
y las cuentas inflándose en preparación de la siguiente
burbuja

puesto que no los he visto
salvo sin las variantes del er
los he

visto

sin las variantes con ir
visto las hemos, que no agradan a veces
las con ir, ni las con er
mencionar / por puro capricho
como del mismo han quedado fuera
las caderas, los pechos, las pantorrillas
a pesar que todos saben, como también las caras,
son parte del atractivo y del entusiasmo o la vida
se terminaría en dos generaciones:
  
Y por supuesto: sin olvidar los ficus ni las contumaces:

Puesto que este árbol no es mío
ni aquél otro tampoco lo sea
ni cuando lo plantara
por aquello de más vida que uno pertenece a todos
y la contraparte en el futuro.

Sin embargo un árbol triste
no, nunca
hasta ayer
como esperable, nunca un árbol triste había
cuando andaba muy decaído
y sin dinero, (ni para comprar zumo de litre)

digamos,               vi un árbol:
hola, me dijo,
                    soy el árbol ¿y tú?

y me dejó con uno o dos
no estoy seguro
tal vez ya no recuerde:

¿Cómo saberlo?
Ah, y también una lista
                                       donde no había ni uno.




  
  


   
   

sábado, 18 de enero de 2014

Balada por la Recurrencia del Encanto (el 23 de Composiciones para un Barrido y un Fregado)

 
 
 






desde: Composiciones para un Barrido y un Fregado








23







Balada por la Recurrencia del Encanto








Que el jugo tenga que ver con la caverna así como los confesionarios con el horizonte no es algo que deba ser probado. Que tengamos más que cuidarnos de un principio imaginario que de la fuerza organizada del conjunto supone la supremacía de los mantenedores del rito por sobre los controladores de la violencia. Pero a medida que se va dejando de creer en premios y castigos eternos la caverna pierde su importancia y el horizonte adquiere la suya.


A cambio, quisieran exprimirles el jugo
y trituran las blusas / y desmenuzan los deseos
y como a tormentos
cotidianos los ardores suyos requiebran
trapos los muslos doloridos
las orquídeas fugaces solazando cadenas:
las ánforas renuentes, esos peplos juguetones
que hasta el Opus Dei expropiara
las sabrosas entidades, las hermosas grebas exaltan
las horrorosas ligas en el asta despliegan
como picoteo de bellas intercambiando aventurillas
y así en la salvación congénita: gozados
o convictos en albedrío
dan el ajeno jugo miserable
como si el espacio se llenara de sarpullidos mudos
carnean violáceos rosedales dorados o rayos penumbran
y naufragan con todos sus gusanos
ardidos y pulcros confesionarios en el horizonte.

No hay ninguna razón para escribir.
Ni para que entiendas.
No nos exigen trivializar el lenguaje de la tribu.
Mejor dormir la siesta.
Crear un mundo de relaciones con la Sulamita.

¿Sabemos cuan poco falta para el soñar y la tragedia?

Sin que nadie encabrite, o aplaque y diga: deja ya de sudar
no salives: o peor, no diga nada:
porque el ser amanece nublado y el alma no alcanza
ni a un tiempo en la espera de esos pasos
y se rinde poco a poco, pero corruptible
va ocultando sombras esparcidas
la desaparición de su ser tras la mirada que lo pierde
cuando lo siguen de campanario en campanario.

Ni para que entiendas.
No hay ninguna razón para escribir torreón o cierva.
No nos exigen trivializar el lenguaje de la tribu.
Mejor dormir la siesta en una de cuatro por cuatro.

Pero ay! ¡Qué pasos, qué sombras, qué soñares!
Las cotidianas? Las de memoria?        (FLACAS)

¿Las que hacen a la vida?              Cruces soñolientas
¿Las que hacen a la muerte?          Cruces que ya no apasionan
¿Las cuasi religiosas?                    Cruces desclavadas
¿Las rituales?                                + y + Cruces, y rosas y encuentros

Como experimentadas             el miedo, el miedo y uno
                                                que otro delirio
Las observan                           las risitas, las orquídeas ajadas.

¿Usan? ¿Desechan?
Como si fueran árboles suplicantes.
Como si fueran un árbol caído.

O escritas en una página          y al perno llegan
                                                si las crees inspiradas
                                                ya en olvido, molicies
                                                con sangre, martillos, quejidos, y moscas
                                                que ya solo: letras y signos

¿Las etc. etc.?                          y no descanses.

No hay ninguna razón para consignar las congojas.
No nos exigen trivializar el lenguaje de la pobla ni el de la puebla.
Ni para que entiendas lárganse las peroratas.

Mejor curtir a las probetas y alas balanzas en el vuelo
y gánate aquí bien acomodado en la penumbra
cosas, mudanzas varias
cuando la estirpe ya no las necesita transformadas
en meros signos de un tiempo sin retorno
ya sólo anclas por costumbre de mirarnos
a la mala: vernos en el otro sin compartir
la esperanza, ni el presente, ni las huellas
esas que llevan a las tumbas cuando se ocultan
los riñones y se cifran las protuberancias:

El lenguaje de la horda nos escapa
o esclaviza sus quejidos y retiene el ruido de fondo:
aunque alambiques, retuerzas o simplezas.

¿Construcciones? ¿A esto le llamamos berenjenas?
Derecho a tener las propias. ¡Y aventarlas!
Y gozar adultos: el cráneo, sus ancestros niños.

No hay ninguna razón para cifrar metáforas.
Ni para que entiendas comparaciones y su masticar
de entrepiernas orales o anales o genitales organizadas
desde los púlpitos y los divanes.

El Pinocho ya se fue en cenizas
y no en paz descansa su memoria.
Y un algo como terco zarandeo del alma suaviza:
arrugando el dolor de los recuerdos

Pero nunca, nunca, nunca se sabe. Nunca la certeza:

Con palabras: las agudezas de la espada
una o dos, o varias atragantan, ¿No?
Benemérito. Designado. Sonrisal cristiano.

Nada convenga las sombras concretas
los recuerdos dolorosos o debes olvidar o la vida
frustra las ignorancias: zombies y filisteos juguetean por ahí
exhortan las cartas babilónicas:
nada de simpáticos azares, enlodando cambalaches
convenzan
relamidas imposturas, esotéricos reyes de trastos siempre
dispuestos al engaño
o enjundiosas, o sabrosas, o beatas:
macanan la fijación primera:

No hay ninguna razón para escribir ni jadear siquiera.

sufran resonancias                 esos sueños o engendros de sueños
lloren patrañas                       inventos como el olvido de lo cierto
la conexión secreta                entierre, encierrre o camufle
íntima-terrible                       vestales, uríes, mártires fornicantes
ético                                      el regusto en el misterio del lodo
ética                                      la acción de la ceniza
última                                    la cena revoltijo
las tocables                            verdades de la infancia
por medio                             sojuzgamientos, modorras, voladuras
signillos palabreros               donde la razón carcajee oprobios
como en el principio             los inventos, el verbo, la caverna
imaginado:                            algo sobre las aguas, como manivelas
                                             dándole organillos y loritos y suertes.

Que estamos / Ya / en el siglo XXI y
Galileo / no sólo / ganó:
la des excomunión-no-nata             dejólos de espaldas en la lona
el des-índice-sarmiento                   forzando atragantada
a nuestra gran palabrera de la tribu
(perdona y pide para mostrar que ella, la única)

y        (a modo de recurrencia del encanto)

          ya bestia, / basta:/ cállate.

Mejor dormir la siesta.



No hay ninguna razón para escribir salvo una compulsión del todo irracional e irresistible conduce a producir mundos que si creados den cuenta de nuestro justificado descontento con el estado de cosas o sugieran lo reblandecidos a que llega la insistencia.