martes, 3 de enero de 2012

LAS MARACAS en la música celeste (de Informe de Campo)

  

 

  


texto desde Informe de Campo


Hagámosle caso, me propuse un bienaventurado momento, al aquí como allá, al abajo como arriba, a la "felices y dichosas" <armonía universal>, las correspondencias bien amadas de poetas y poetas; así inspirado, a poder no más, salió de un tirón finito este lustre afinado a los signos y demases en prueba de la infinita bondad y justezas, prudencia y resonancias, de la divina música de cristal en las alturas de la pureza de esas esferas que regían, Salinas, el adentro como afuera.




LAS MARACAS en la música celeste




I

Ah, las magníficas maracas:                               Introito al altare tei

Los espejismosonidos,
cómo los recrean, cómo los sordinan
los raspan, los menean, ruidan
las maracas

y / cómo rechazan el cansancio
su arritmo de rítmico y locuaz
tan duro, tan furtivo
las maracas de verdad en el camino del ritmo
esos espejismos en la oferta de la vida
que no cuaja, / pero:
aperran, / como postergando, / aperran
su destino
para nada musical

que ya

a (un) buen tocador de maracas: imposible desviarlo
de su misión celestial, / de angelicosa en bestia original
en el camino del ritmo, / como diablo desatado en ángel,
con el orgullo en la piel, o exterminadora trompeta
cumple por terminar acabando
con el imperio exigido, / de marcar el dominio /
en las caderas del ritmo

y las maracas aferran

esas manos que dominan
esos pies que las mueven a compás
esas lenguas que chasquea:

Es su jerga,
lo más rápido que aprendes:
como raspe como raspa como ra
en el arte del psico de pateo provechoso

aquellas / no tan rasposas delicias transparentes
como tris tris tris / como tras tras tras
la delicia del sonido
trice trice / trice trice
el sudor de la delicia
trace trace / trace trace
sus jugosos más íntimos, voraces
se fueran al de diablo entorpecido, o arcángel demorado
de fugaz

tin tin o tan tan            o un peor
ras ras ras / ras ras ras
el de la guarda que aqueja y horroriza

porque a veces el ruedo declarado fértil en la segura luna
se brusco cambia y entorpece con la pálida
si huracán de sonidos infernales
de otro mundo / de otro mundo /
y es / como si del trópico a la cueca
y te saturan sus pendencias

Tiquitiqui / tí / / tiquitiqui / tí/ /[1] / y tan que al cerro la lleví
en el eco de la vida
Porque la vida es un repetir lo mesmo
cuando la muerte domina
Tiquitiqui / ti / / tiquitiqui / ti/ / y tan que al cerro la comí.

Que atrapa:

Y Suena la conversa!
rrrrrrr re / rrrrrrr-re / raz / raz:[2]
lijosas / coquetosas / deliciosas
a maracas duras / a maracas agrias / a duchas maracas
rrrrrrr re / rrrrrrr-re /
raz / raz:

En el tiempo          / de la recupera
del retornar al presente
lo que el pasado sofoca
de un futuro que no llega
en la verdad que no acaba:

(En su propio arte en desimporte: del chaca chaca chaca
como sonido de adviento
chuqui chuqui chuqui /
de un ofertorio preciso
y chuqui chuqui / cha)

sin idos,
porque nada ha terminado

como si el congelamiento fuera la vida
tan muy en serio / tan como cristaloso
de todo hacer chiquichiqui
de todo gozar el chiquichiqui
de todo jugar al chiquichiqui interminable
o chuquichuqui donde necesario en oferta
como en suelo, en descampado
en la tinita del baño, la sofá
en la escalera, en el cuarto de invitados,

como en el sonido rasposo       NO
ni cuando bien raspadas, esas que fascinan
lo latino,
con sudor ganarías, en lo reservado, cuán cierto
o lo
en privado, en la oficina, para más seguro
con tan sólo un raspecillo de bondad

que todo meneo acaba en el espasmo
en tantas muertes pequeñitas
que se van cortados de contar, cuando
los números atropellan de cansados:

Por lo tanto:


II

La defensa india:                                                       Kyrie eléctrico

que muy chico, en la dimensión relativa del espanto
                         el ataque más complejo
a desatar los temores de la infancia,
lilipútico el ardido, / y no en lo absoluto del metro,
porque arte ladino es el pateo que se aprende
a matas de salto con la vida
cuando la vida se estanca en curso seco:

y tomándolo y soltándolo
como no se toma a un gusanito
sin la costumbre del asco
como si fuera pingajo abstracto
                                        o dormido
que al sueño dado / que a la desidia
y otra vez que zamarrea al abstracto pingajito
que culebrón si despierto
que no suena el es debido
y horroroso, como ¡oso, oso!
Y na.

Como que su mucho y tanto chueco,
el ataque más torcido / artero de certero/
con eficacia de complejo
así la vida, la orquesta, el padrino
te obliga sin quererlo
mucho flaco / mucho chico
mucho NA.

Y zamarrean al pobre gusanito
y más gusano parece y más chiquito
se retrae, se esconde, se arruga
en el seco curso
se esfuma, / se humedece / que la tierra me trague/
alarma y sueña y enrojece el gusanito, / si calmara,
y desaparece en medio su arrugarse
y tan frío, que se pone, tan helado, tan la muerte,
que antes creíase tan diestro:

para ya / no + volver por más, / no + volver por más, / ay /
ay, que ya nunca más volver /hay/ por más
si allá en el cielo: el infernal zorzal zamarrea
y no se lo quiere comer: / y no se lo quiere comer /
se lo quieren tragar
y no estaba en el acuerdo

y ya muerto, se va al cielo cotidiano
para ya / nunca más volver
ay, ya nunca + volver
a esta tierra de maldad: transformado en buen gusano,
en gusano santo: en pasmado gusano por espanto y tierra

o

palo re torcido / de intenciones
esas que del infierno comanda con su olor a 6 6 6
poco serias, mal jugadas / bien perdidas
hualle deribado por el rayo
un su privado caballo en la trompeta
una luz que lo fulmina
y lo esparce y lo avienta y lo retuerce
en lo creído en la mirada de la tierra

lo como sardiquiza, lo ironiza, lo empelota
lo devuelve a la infancia desarmada
pasto de ajeno / jugo en crecimiento interesado
que nada: en la transforma se extravía

hongos y escarabajos regocijados en (las) alturas
profundas de la tierra cama
y que clueco y qué monótono, y que tan
y tan
arruinada la esperanza: el pasado regocijo

o tin y tin           /              o raquítico,     / se va

celulítico del alma apachurrada por la acequia
que su curso le anticipa
y tan re poco de eficaz
                               para tan
de robles la prestancia
fulminado en (ese) rayoruido de maraca.

La tan celestial música que atrapa / y arranca / y abandona
en ex colalesses antes bodies blancos
ex transparencias en negrilla entretejida
esa industria febril que a toda su demanda
se adapta y embellece para puerca reciedumbre
para el paso de miradas

para nitidisar a concho cierto el atractante
del profundo y bello a la observancia
tan jaleo del averno delicioso
y que wrong y wrong / y que wrong / y wrang:

// Así no les den demasiado en la guaraca // :

cuando abiertas y entregadas
a su mecánica extraviosa en el mercado
cuando de la tierra al cielo: bajadas
más oscuro, más oscuro, más oscuro
bajo el rollo de ampolletas.

En los tiempos del consumo tan masivo,
y tan granel la oferta abundantosa, tan como en la bifurca
del destino
su ritmo músico y solaz / y pendenciero
o contumaz de maracas en la banda (desbandada)
en el Mall del /chiqui/ /chaca/
que acaba con el hambre    no problem
promueve al individuo       what a crack
concentra la riqueza.           such a beauty

Las que excelsan en la guerra
de siquis contra mercado / de oculto
en lo (tan) transparente de la invisible
guerra y libertad promovida a pildorillas
de sabia sin receta
difundida o predicada por el cielo de la alcurnia concentrada
armonizan y astutillas en lo bajo

sicopatean juiciosas: // ra ra ra //.

Es el arte’e la codicia / + abierta / es la garra /
la adapta universal / es la carne
así sucumba lo abstracto de la especie
en lo concreto del fango borroso de la vida:

la melódica precisa: y run y que te run y solo run
sin olvido que el también de ese ran
te abre la esperanza de escapar
al cielo de otra codicia / otra amanecida verdadera
otra que no llega / o tal vez en la semilla
y ese ran y ese ran
como runrunera / y runrunero / y ra ra

su ritmo + exacto, qué matraca, traca traca
para corte que renueve o sucumba
sin lo mucho que arriesgar el tran
que te dicen
de su merecida ganancia / en ansias
de libertad / de rosas / de ternuras que se escapan
en acoples y asonancias de yazzpase
pentagrama sudoroso. Oso / oso / y oso,
maraqueando al sincopado batallar.

¡Qué se han creído por diez lucas?


III

La defensa siciliana:                                                     Kyrie elésico

Qué muy blando.
Que en dureza / que ablandanga.
Qué no duran.
Como suavidad que acoraza.

Y qué lánguidos se tornan los deseos.
Y qué de húmedos deseos se te van,
donde tienes tras caído, y malas marcas
el deseo se te agosta y se te va.

Porque:

Nada de ritmo en la pendencia.

El escudo del lamento y la desgracia.
Ruidos insoportan la velada claridad
de mercado que enajena viejas relaciones
de familias y noblezas / destruye el conjuntivo del atrape,
y la coliga para nuevo coligar
que no llega, / que retarda/ que te imponen desconciertos
armonizadas maracadas en su ritmo universal
que libera / y que atrapa
y al pasado expulsa, y no deja, y no sustancia, y al futuro
concretar, y no epifana, más que en bandas de maracas.

Que muy como dicho de lo ha Dios hondo
en lo oculto de un espejo que ni al presente lo perturba:
Ese espejito espejito: no soy lo yo: / lo más bonito?

Que muy como vistos, desabridos de pasar
Que no duras, que no mueves
que te vas:

Y los Hálitos. / las Costras.
Cesantes calzoncillos, calcetines transformados en esperas
y traca / tá.

Y raca-taca y raca-taca , sigue el sahumerio
sigue el ritmo / sigue el baile / para sin parar
taca taca riquitiqui tiqui tán, / de escapulario
de mercado que concreta su llamada / de indulgencia
y gusanitos que se taiman / de impiedad.

Y trini ton. Y trini tan, como si siempre el colgado
en la baraja.
Cómo mucho la matraca de la experta:
y lánguidos, / se arrancan / se apachuchan
y a la cresta
o colorados, se les van,
para renuevo(s) (de) decenas
que postergan la esperanza.

Taimadas en el rosado ambiente, ese colorado
de azulejo fulgurante
para el hambre, abrirse / o postergar
para al hambre, / las piernas / en diferir
para con hambre, lo oscuro / de lo cálido
/la puta de la suerte, / o ramera en la ventana:

así: soñar en las semillas, nueva vida, o + ternura
nueva estancia, o que no llega
repitancias o valeítos a guardar en las boticas
pa no acabar trasquilada
en lo húmedo en oferta: la abundancia.

Astuta protesta tan activa
contrapunto que tan que te atenaza
te enerva / te jodiza / te parece que ganaste
contra / ante / para
los globalizadores invisibles del mercado:
el + muy amado de la Iglesia
tan global, que sí gana la batalla
/ y la guerra.

Los capitalistas y arduos. / Los empresarios y astutos.

La empresaría, el religare/ empresarial del interés a todo trapo
capital, como oculta poundiana usura / en la lujuria
ya crecida y ya sabia, /y que igual no produce Fray Angélicos,/
contratacan: /síverán/; /yacerán/ / qué jalea
del infierno universal, del celestial universo, donde hasta la tierra
se tranza.

Cómo no, un instrumento de maraca?

Pero antes:

Forma de mantener la autoestima a flote,
la orquídea inmaculada
esa palabra subterránea
del inconciente que lo forma y lo fastidia
en la zozobra, en el olvido,
en la profunda / la sola soledad colita,
contra la borrasca, o el desperdicio de la tiesa
oportunidad + empresaria. Hurra, / Hurra

y Hurra / y ra.

O

Arriba más de la corona, tanto re tocar
de rodillas o de espaldas, o a caballo / re parar
y hasta perritos simulando la proeza.

Y entonces:
Que Lo paguen los honestos consumidores del escaso bien
del mal:

Tu tu tu túuu, / tu túuu




IV

Ataque Ruy López:

Que con dón o con na:
que como que soy o no soy
que como que pienso / luego jodo
que como jodo / luego maraca y + maraca
y maraquear, en la banda que armoniza
el abstracto interés concreto en la ganancia
y la abridera de piernas y la cerradera de brazos
y la candada de un concreto acabe por diez lucas:
a dos y media por atendida que atrapes
por tu culpa si se escapan / por tu gravísima culpa:

Rojas luces rojamente se difunden
o el desgano o regulado
de tanta tramposa y recurrente petición / de no hacer na
que compele a otro / hacer na
y otro mas:

mientras dure el silencio bullicio de la noche
o el bullicio silencio de los días de esa espera que no acaba.




V

Y ENTONCES (otra vez):

Los capitalistas de juiciosos contra atacan,                        Ofertatorio

con astucia / con poética avaricia,
usúrica constancia, marketinera bondad,
atrape de lo oscuro / y en lo claro
empresariales a concho / brazos cortos
agarres largos / pirañas
en sus propios ritmos y meneos / chantajeos
zancadillas / y francesas / grecos a espejar:

ra ra rá

ra ra rá

Ra Ra Rá

neutralizantes / de tan viciosas costumbres: / las atractan
/ las conmuevan, las humanan
las artizan / las rayitas / y blancan:
ja ja.
y ganan / por ya viejos, y re diablos:

Violentas filitas inertes con sangre de narices
sin derecho a “me duele la cabeza”:

El maltrato de lombrices bien tratadas
el velado paladar o
el paraíso prometido en el colchón de la tierra
más prometida del caliente calentar

que se esparce y consolida
tsunami de bondad / divina la bondad
providencia que no acaba
ni en lo bueno / ni en lo malo / de la tierra
y asegura quel milagro si tan hoy que no se fía
muy cierto que mañana será otro día: / cuando mueras.

Así jalan, así trabajan. Cómo se afanan / Con su poco de
resfrío boliviano que le dicen.

Pepas / saques / papelillos / del año que te pidan.
Maracas de proletas / de con mucha de conciencia
de clase en lo abisal

o sexo lastre y superficie
calabazas de plástico global / tan amplio
tanto como marcando líneas reservadas
privados adventicios
amplias presentaciones en plástico despliegue
oberturas a cerrar el cuchitril del encuentro (que no encuentra)
entre espejos que reflejan los portentos
que presenta / altos tacos
bodies: dichos, chapes: a coloretes runcios
transparencias / que menean.

Y por tanto: horas pasan sin arrítmicas
rebeldías de una arritmia desganada / fuera del mercado/
quel mercado es la delicia:
Oh, bien de consumo sin par!

Sin decidias,
sin coraje de
Ocupadas.         Y tirín / titín / y rín tin tán[3].

Y el mercado / diversa, (su prestancia)
y el mercado / amplitúa divertiente (el atractivo)
y el mercado / desarrolla la ley universal (su propiedad):

En ángelo / lo más ángelobestial(-es) / de estos cielos
re-bautizados de Tantauco
en las nubes / donde uno como hombre
lo menos humanocelestial / una tierra, la tierra,
la única y su limbo
encuentros de ardorosa catequesis o aperturas
en listas preferidas de cuentas y clientes de verdad.

Ya en atrape.

Angustia la ceniza blanca entre cristianos / y moras
bienes complementarios donde la pálida / comanda
el rítmico meneo de la cuática / maráquica / y global
sustitutos del paraíso en la cama bien
dispuesta al chacoteo /+bien/ del traca traca / traca taca / traca tán[4].
(o chiqui chiqui miserioso de animal que se entusiasma)

Donde en regocijo todos ganan.
Todos pierden. Todos empatan. Porque los cielos
siempre se postergan para un día de mañana
we’ll meet again , don’t nowhere, do’nt no when.

Y el rojo de sapiencia parpadea al ritmo
al globalidad / que se esparce / que penetra
que nos viola / en estas maracas sincopadas
de aquí en la tierra / el cielo: su ahora: / y naca vesperal.

Sin otra más alternativa que la repitancia
de ese como hombre en esas nubes que sí llegan
mientras las otras se hacen las rogadas.



VI

[Defensa Rudimentaria:

¿Me puedo dejar los sostenes?]
Porque los zapatos, / éso / otra cosa.

Tacos para concentración como blancas negras agujitas
invitaciones de obscuras y re claras
en el cuadrilátero ajetreado de
intención greco, en la transada lucha
/ no romanas costumbrías /
en la arena del ritmo oscuro, denso
y apretado genio / de genial /,
para un venial conseja
por la boca que te emboca
/ o por el culto que te asienta /

/ y el trolo emboba / nos enloba bobos, de imaginarias cacerías /

o la tan inteligente por zorra,
que te husmea, / y te atrapa, / y no te cansa,
y hasta por ninguna parte, según comanda la prudencia
de la Santa abstinencia aconsejada
desde Roma, salvo imbunchados en seminarios de la lepra.

Pero la diosa es otra y otra y otra / adarga más sagrada.

Éso se llama: marketing de oferta activa.
Y generosa.

(que la santa madre conoce promueve indulge y refocila)
conoce              la prudencia
promueve         los secretos
indulge             la cuática secreta
refocila             el canónico derecho

Sueños calurosos de angustia tórrida en vuelos o cansados.
4 obispos en su masaje y custodia!
Agregación de valor. Nada de marketeos a la deriva.
6 generales subsidiados!
Creación de refractarias necesidades de vital alevosía
9 ministros aseguran las sentencias
vitalidad a la deriva. En las nubes de uno como hombre,
que no llega, ni lo esperan ya siquiera,
cierta mente como hombre / o como hembra
la exigencia correctamente + política
la diferencia que no hace:
La banda de maracas, La banda de maracos
todas suenan.

Consumos a medias del semencandia y babaszúcar.
Tri-Adaptación de la oferta cálida a la demanda esquiva.
Escudos de cuero con forma de corazón coraza.

La demanda avasalla de liberta
enclaviza de obediente, (librada) de bondad
en lo blanco / en lo negro / en aquello
tan global y provinciano en su rutina.




VII

Y obviamente como no son + bellas                             Comunionitis
cuando + tristes los clientes,
la mercancucha de blanducha y lisonjera
y su volcánica verdad
aún si la(s) patean
y nunca tanto el animal de la costumbre
que incrementa la ganancia aventando a la cliente
las ordena / o sugiere / atender reconcentradas/
en olvido fuciladas
tan rientes / tan abiertas / obedientes
porque tres en uno es el misterio
y cuán mejor si duplicadas
casi hermosas / casi hadas
y olvidadas
de las indias sicilianas ruizpastores
y conatos de maldad: la soterrada.

Y, sí, y / hasta gozar la suerte, la exactitud / la delicia
la más sin prisa
de ser elegidas por el ángel de llegada
sus alitas en despliegue
al tablero del acierto en presencia de verdad.

Y se pintan ampolletas / rojas rojas rojas / coloradas:
(según los cuchitriles en disponga)

Y se organizan retaguardias / colegialas
Y las reservas se avituallan / enfermeras
para una Defensa ciega y magistral
que uniforma los procesos / asegure la igualdad:
chapes / bodies y demases:en maravilla de oferta

Entonces el ciclo recomienza ampliado y gozoso
llenándose de aves y nuestros

Elévase la productiva marginal:[5]
extra atención por maraca al ritmo si no acaba.

La obscura transparencia del deseo.
Fidelizan los clientes.
El riesgo se esparce como telas
arácnidas sortean escorpiones o babosas.

La distribución emblanquecina asegura
las carteras sapientes de la + honesta inversión
en carne suculenta, acciones con su alza
alborozada / y riesgos a la baja

salvo // la comisión sanitaria // te emboquen los rivales
mejor aceitantes con ungüentos + dorados
sus cortes en los santos, botaderas del monte
al valle: la llantería y arrancar por los tejados

(Y la demanda se expande / a más no más

de tanto el más matar de los encuentros y delicias
en inverosímiles posiciones de destreza
atendiendo la demanda que no acaba con filitas
y billetes enroscados que las sorben
en la más estricta militancia).

Niñas de leche, por ningún motivo, maracas
en la orquesta del destino
a pesar del ritmo impresionante,
a presentarse. Y hagan cola. Y hagan pieza

En pasando el chequeteo / del espejo / semi oculto,
por si la casuela se empalaga.
O ¿hay un privado disponible?

Tracatán tracatán tin / rin tin / tin tan. {bis




VIII

Pero ojo,                                                                       Ite maraca est
en el ambiente:

Maraca, Instrumento musical sud-americano.
O de acá: latino / categoría mulata /
divino en su ritmo celestial de tan terrestre entremeces
ebonies / lingeries / rayitas / hentais / cumbias, colalesses.

Pero ojo,
en el ambiente:

Maraca, / la que por gusto, hace / y de su gusto
Gratis, / y en su tiempo: libre y justo
de sudor en libertad / en su marcar de costumbres
porque la libre es libertad y ganada, / y actúa la maraca en su prestancia
colalesses / lingeries / hentais / rayitas/ entremeses / ebonies y categorías cansadas

Consistente en atendiente de sauneros
en sus ratos duchos por amol / y salsa
en Bellavista, más que na’o solo en viernes
o más bien domingos de recreo, o cumbia
y pisco masco y ron con na.

Sol luciente en calabazas con granitos de maíz
pop corn janiwa o + crujiente
en su interior de huequitos de verdad.

Para una buena sonajera:      / En Chile, Ramera.
Toquen rameras! / y que no los sicopateen. Vih!

No todo es cuestión de suerte / o reluce / o acostumbra.
De pueblo pequeño, o desde pobla,
a la Gran Ciudad y sus luces de atractante contra el hambre de verdad.

Ah, las magníficas maracas!

No puedan faltar rumbeando
o al partir / a la más horizontal de las parrandas,
en el más sicopateado de los meneos globales
de un mercado en auge, siempre en auge.
Siempre en auge:

Siempre en auge
Aunque caiga.

Ah, las divinas maracas celestiales
y globales atrapadas
en la orquesta
+ global, de esta austral y señalada provincia           A aa ameee e en.
para nada provinciana.                                                                   bis




IX

Epílogo Rumbero                                Tantu ve er go / Maraque e o
                                                                 e festiculus mome  e  entus
                                                                                   ragi ni  i  i u os

Ah, si el cielo supiera
cómo
lo imita la tierra;

pero está escuálido / potente
atendiendo a sus
clientes,
embobados en la espera con sus bodies
transparentes de brisas
de abajo como arriba
la corriente que conecta con lo extraño

lo querido
lo lejano con lo cerca
lo cierto con lo mentido
lo orgullo con lo entrega
lo de aquí / lo de allá

luminosidad correspondiente
divina y resonante que refleja
lo bello por lo crujiente
esperando a por sus plumas, las narices
vientecillos del averno donde al sol, la cuchufleta
a que lleguen las rameras
con sus “formas” bellas y perfectas
de eterno ramos bajo especie de maracas

sonajeras, que refulgen en las brisas del averno.

Y el cielo se estremece por cada ramera que llega
porque más vale “una”, ramera recatada
que todos sus justos de clientes.

Y echas pebres?, no / no llegan, no:

Aparecen reconstituidas / refulgentes
sus membranitas otra vez intactas cerquita de sus bellos
que atesoran los arcángeles cuando sin velos,
las mieses. Sus labios frescos y tensados:

Porque mucho han gozado y mucho han sufrido:
mucho amor han dado:
mucho perdón merecido
mucho perdón se estremecen
las maracas / las maracas en la música celeste y celestial.

Y desde el calientucho Infiernillo
con todos sus gusanitos en ristre
las miran los sebastiánicos empresarios
traspasados, / o / heriáticos, sus flechadas
ganancias como picas
los capis en sus listas
sus cohortes lame culos
sus doncellas y doncellos
y el Seba una gotita implorando
no más sea:

semen, pero fresco.

(Cuando Don Sata, no se cuida’e vigilarlos).

Y don Pedro, encargado por don Jecho en su landia
del eterno:
ni una gotita! permuta o re
tribuye:
que ya muy bien que gocen sus derrames
cuando las orquestas comandaban
en el goce de sus reinos junto al mar.

A todo esto, el rumiador de palabras como un Alcalde
cualquiera
las administra, temeroso y pre potente,
a esas ya maracas, en la música celeste
y de la risa se atiende de tan pocazo
que las cree:

Ni una gotita siquiera?

¡Ni una!
Que ya menearon bastante.

Ni sus flujos vaginales.
frescos, olorositos,
ganosos, reconstituyentes.

No bien atiende maraca guaraqueada
más que al sincopado y rítmico sicopateo del músico celeste:

incentivarle la esperanza
peor el cielo mal ganado que un infierno bien perdido:
un eterno bien ganado es como este canto al maraqueo:

Encubiertas agentes de moral privada
conocedoras de la diferencia:
entre eficacia y eficiencia: vida real,
paraíso del mercado:

Maracan el espacio
hasta lo más recóndito han sonoro
a falta de maestro
de música primera
maracan de la nada al mismo cielo.




X

Epiloguito nostálgico:

Y de sopetón me dijo
a título de escopeta dijo,
La Angy dijo

y a veces acabo
y me da una furia
y más los sicopateo

los recago.


Y me bajó una angustia
y el desánimo
porque a mí

a mí nunca me había sicopateado.




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El hablante salta en una patita al ritmo de las maracas, y yo, seguidor de teorías: me lavo las manos y seco las axilas. Y si el ritmo no salió muy ódico: la culpa es del hablante: medio libertino: no quiso nada con la vida retirada, + bien metido hasta el cuello en la de acá. Por eso: no hay que meterse con sandungueros, ni ríos.






[1] Jitanjáfora antimaracas

[2] Y esta sí que es maracuda

[3] Pobrecitas las vencidas jitanjáforas. Ya cansadas,
y entregadas a su suerte de maracas, en la banda
de las manos invisibles que las mueven y las tocan, acerejándolas.

[4] Y ya pueden imaginar qué tipo de jitanjáfora.

[5] Forma suiticonómica de referir un incremento
en la oferta musical de servicios de maracas
porque a más eficiente el chiqui chiqui
más eficaz el chaca chaca.
  


   
   

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