jueves, 9 de junio de 2011

NO MÁS QUE CUENTO






NO MÁS QUE CUENTO







Prepotente,                         Palabras que nos vibran la mollera.
Soberbio,                           Padre de todas las desdichas.
Como Equino engreído,     En boca de histéricos en pieles de camello.
Fatuo,                                 Rayo incendiando los graneros.
Ave del oriente.                  Ratas taponando alcantarillas.

Te vi.
Sí,
te vi:
Y ahora vuelvo a darte la noticia.

Asesino de mano mora, ambidextro en su sapiencia:
Como si ni una hoja caiga a su pudrimiento verde original
a su exterminio en horas de esperanza
sin que tú lo marques cierto,            qué maravilla:
Como si ni un deseo oscuro despliegue su delirio.

Él está en tus manos: y envías a tu esbirro en ademán de solazarte.

Te vi: No podrás negarlo.
Y ahora vuelvo a darte la noticia.

Todo el pueblo te concibe como el más Maligno.
El natreador del agua. Así todos desesperen.
El sosador de la sal. Y nadie ya conciba venideros.
El de las tinieblas. Doblegando de terror los aleluyas.

Porque envías a tu espíritu para herirlos haciendo la del gato
agazapado sobre palomas malolientes.

Te vi:
Porque si ya todo lo sabías, en tu comodidad fuera del tiempo:
Lagarto perezoso: Fatuo eres, o perseveras eres en el arsénico: astuto.
Pavo Real. O como cisne engreído / nada de pavo.
Una Gorgona. Lentejas sumagadas.
Y ahora vuelvo a darte la noticia.

Porque él: fue más que tú: él,
un debilucho, sarna de quarks hastiados de la vida,
campo oprimido de castigos deliciosos y fecundos
electrones desvariando a su afligido rechazo.
Huesos lirondos llorando a carcajadas.

Pero tú: Tú,
que te creen la última chupada del surco putrefacto en lo glorioso:
Tú, el Gran Poder, El Ente, el motorcito:
La ricura de la pobla
todo un pueblo te imagina en latrocinios:

Y ahora vuelvo a darte la noticia.


 





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