miércoles, 25 de abril de 2012

13 Diapos con Perlas de Sabiduría de Lao TseNada

   
    



los tesoros de Lao TseNada






Trece Diapositivas de Lao TseNada con Perlas de Sabiduría






Diapositiva 01 (el verdadero amor...)


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Diapositiva 02 (el viaje de mil millas)



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Diapositiva 03 (reglas rectamente torcidas)


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Diapositiva 04 (La + perla de todas)


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Diapositiva 05 (reglas para jolgorios y sahumerios) 


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Diapositiva 06 (la realista utopía)

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Diapositiva 07 (vislumbramiento de la soledad)


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Diapositiva 08 (la perla normalita)

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Diapositiva 09 (la perla de Samos)


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Diapositiva 10 (la perla definitiva o la definitiva perla)


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Diapositiva 11 (retornando al que gusta tanto)



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Diapositiva 12 (la perla ritual)




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Diapositiva 13 (la de la buena suerte)



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¿Alguien sabe de dónde es esta fotografía?
esa mirada de carbones tristes directo a los ojos
ese gesto de ofrecer y a la vez proteger sin dar
como si a quitar le fueran
(si alguien sabe: decirlo: gracias)



domingo, 22 de abril de 2012

DE PRONTO UNO SIENTE EL SILENCIO DE LA NOCHE SOLITARIA (de Cosas del FaceBook y otra tripas)

  
  









(de: Cosas del FaceBook y otras tripas)



DE PRONTO UNO SIENTE EL SILENCIO DE LA NOCHE SOLITARIA




De pronto uno siente el silencio
de la noche solitaria

como si los insomnios no quisieran venir
la vigilia cae rendida en sueños estériles
más abajo de la cordura
más abajo del lugar donde los pájaros anidan sus demonios:

Los participantes / y a la prima + querida
aquella de la + pura testarudez luminosa
nada de cogollitos de almorranas:
Saludos desagradecidos
Saludos llenos de pájaros cansados o sombras irredentas
/marginales condiciones para fijar la memoria:

No olvidemos al Cardenal testarudo
de la Santa Madre (no mucho):
al que rechazas oh dador de besitos:

Róncate Carolina / mucho ojo / Carolina
ya te lo dijeron / cuando en Nicolandia
/ hasta un parpadeo tuyo sería silencio Carolina
/ y las generaciones de futuros espejos libertarios
/ sabrían de tus dudas / tus sonrisas libertinas
/ no lo desafores Carolina libertaria
/ reza tus suspiros Ohhhhhhhhhhhh cascabelera
que en desoyendo tus mohines y ya nada movido por ellos
se nos curó para siempre y un hábito

Con mayor encanto: cuidar los ruiditos graciosos
/o luzbélicos de un encanto narciso:
La gracia no está en arropar de hábitos sagrados
sombras conmovidas en el vientre tumefacto
que cualquiera rocha la desnudez bajo los ombligos
la bendita mantafernalia Carolina de mis amores
y carencias y libertades ciegas

Hace 6 minutos · Me gusta.

Envidio ese salir tuyo a nuevo día
a la montaña sin estruendo
al silencio de las alturas
a la manera en que las sombras huyen cuando los hipos

Tienen razón:
mucha la nostalgia
y la marginalidad
y el ansia de pertenencia:
y las dudas cosquillean
como barracos de las verijas ensalzados

Los sonidos cosquillean y amedrentan
si de pronto uno siente de la noche el silencio solitario

Ocurrió      enlazados insomnes a la tribulación
esas conversaciones provocadas / esas muestras
sincopando las huidas
esas la desazón de la inocencia y
<El Decálogo del Escritor> que rige la sordina

poeta chilena entre los huiros del asombro
novelista chileno cuajado de matices en lo oscuro
otras personas como jauría de ternuras
entretenidas las quejas y liberadas las ansias

a veces poéticas guasas a veces punceteras delicias
la unión / la desazón del tiempo que se huye
el momento de bandadas

y el escribano algo picado planeando / sostenido su jote metafísico
contra! ataca indirecto a la palabra yugular
a la palabra corazón ataca
a la palabra bajo cuerda
al final de las cadencias no / y los muslos? tampoco:
que los hábitos talares causan el desoriente de los ritos

a las dos de la mañana del silencio la hora
cuando el cuchillo en su texto / o la navaja en el agua
a las 05:00 /sobado y amasado
a las 05:30 /del echarse a dormir:
con el horno que ya estaba de bollos y detritus:

<Las cosas se escriben solas o no se escriben>

Entre misterios y nostalgias y angustias
o algo irónico como paraguas con agujeros en el mango

Rehacer desde las frases hechas se usa
que tú lo habrás notado: se usa y se abusa
vienen desde lo antiguo / y desde lo nuevo: se re-usan
esas imágenes robadas en el cazar de la nostalgia
en la tradición de la supina transparencia y abandono
Señor Señor ya te lo decían
(El de la Cruz verbaliza sobre otras
previas menudencias y abandonos)

la acción de copista-editor en cruces
algo nuevo y diferente:
lo previo: el material de los silencios
la habilidad de las sombras obsesivas
lo nuevo: la inspiración de la hora
el velo que se raja
esas obsesivas sombras ya caducas
la visión de mundo adjura entre cuatro paredes
y una roca partida:

En verdad en verdad os secreto
las cosas no emocionan solas
ay que darse el trabajo de la especie
jugar sabiamente al árbol / a la noche oscura
más que retrucar o ladinear gruñidos y compuestas
porque aunque puestas no componen lozanías:

La transformación: casa de la urgencia (inspiración que le faltan)
el respeto por los suelos
técnica esperpéntica plañidera sosa
como un escarba-dientes en busca de su dueño
guiadas: cierta interior comezón
y la urgencia y la visión del relámpago que nos parte
o mundo propio atrapando algo / un alfiler
nuevo que de lo viejo venga
revuelque en el fango como rito primigenio
un camisón a deseos

(pasa a veces
el intercambio normal de opiniones
salen frases que impactan en la hojalata del tedio)

<Y tienen razón: mucho la nostalgia / la marginalidad el ansia de pertenencia: las hormigas
entonces los titubeos cosquillean si de pronto
como si brusco o si el eco
uno siente el silencio de la solitaria / de la noche y de sus párpados>

¡eso! <las palabras burbujean y arremolinan y callan
si de pronto + solitaria uno siente de la noche       el silencio>

Jorobar!: <de pronto uno siente de la noche solitaria
una extraña falta de sonidos / un vacío temeroso>

a eso de las 2 en punto en sombra de la redonda y amarilla y llena
cuando solo / y transformado en texto

Intencionalmente sus sonoridades: NO SALEN sus ecos

sus <De pronto uno siente el silencio de la noche solitaria>:

y tener y transformar
y en ruido y silencios y noche y solitaria
como espárragos
como esparcidos como cigarras o grillos o confidentes o nadas
o siente

A lo mejor hasta cierto:
las palabras se escriben solas o no se escriben
y has quedado cachudo como ese tiuque casando una paloma
de fuego
o diablo atrapado en la cerrazón de su mollera
o en el caldero de los deseos o en la estopa

El silencio transforma en símbolo
el símbolo que huye
de nostalgia
la nostalgia atrapada en marginalidad
en ansia de pertenencia
angustia y soledad
marginalidad de la noche y el silencio
de las mariposas mal aconsejadas / la soledad
/su vecina necesaria y recóndita

el hacer patético que aísla o tartamudea o a la vez une
como silencio que habla

pues nada has olvidado de la magia del copista
como si del humo a la nada aborrasca y contamina
las manos re/arman insomnios
el quieto temblor de noches que poco digan
de ausencias o resurrecciones
con qué nostalgia las palabras repiten formas irrepetibles
también la hora última
también la tan parecida al júbilo
también en esta conversación casi serena
casi como si lirios estuviesen en filas esperando
o puñales risueños bajo el poncho de la noche
y velos que se rajan y muertos que revientan en sus tumbas
y tumbas que se abran y nadie constata
salvo en cueros siglos más tarde enmendados
y compuestos a la casa de misterios y bobadas

pero deja todo como estaba (aunque algo escape)
y sale sin hacer ruido a un nuevo día en la montaña
a una manera como las sombras remontan las quejumbres

Lo íntimo de ti: un día en la montaña
Y nuevo y silencio y oscuro como manta
como el estropicio que entiende otra cosa
otra cucaracha otra copa de dama

No repitamos Cardenal de la Santa Madre (ni tanto):

<Carolina atrápate Carolina / mucho aroma Carolina / hasta el titubeo tuyo será soslayado / y generaciones de futuros espejos libertidas / sabrán de tus dudas tus sonrisas / no lo olvides Carolina / cuida tus quejidos / teje tus cuidados y apróntate>

Con mayor encanto: cuidar los eructos / los hipos / las muecas las navajas
Hace 5 horas · Me gusta · 1.

Sospecha ese salir tuyo a nuevo día a la montaña sin estruendo
al silencio
de la altura y los cortes del viento en las orejas y sandalias

Y mucha razón: y mucho la nostalgia y la marginalidad y el ansia de pertenencia:
entonces
las cosquillean y palabrean
entonces las burbujean si de pronto uno siente el silencio
y de la noche solitaria los ecos y quejidos de lagarto
en vela y ateridos

Estás condenado a ser libre llegan como estertores

a "en la angustia adquiere el ser conciencia de su libertad
o si prefieres la angustia: el modo ser / de la libertad”
se aparecen como ecos esqueléticos

“como conciencia del sí y su modo "
como manera atrabiliaria de oscurecer la diferencia clara
de los huesos vivos y los huesos fosilizados
y la cazuela de huesos o el libre albedrío
llevado a otro plano / a otra dimensión de la conciencia
y su universo paralelo y agostado

a lo esencial: / al riesgo
a la contingencia
y el afán

a estar aquí o ahí
o a besitos
pues angustian los besitos
y yo palurdo creía /que era en la práctica de los besitos
esa angustia que nos escarba / ese universo que se escapa

Las palabras son y serán almácigos
digo
cuidadas
pero el mercado lo avienta todo
vaya manera de angustiar la bolsa
esa más libre que nada por sus riesgos
y su azar y sus delicias y los insomnios
y el no cuidar de nadie salvo del sí mismo y sus taras

Y el cubo de lata en la cabeza:
Hijo: simplemente eres un genio del ingenio en la botella

Por eso: cuida las murmuraciones Carolina

Ya es de noche y ya es silencio / y ya solitarian las cosas que
se sienten y no se sienten
según el viento vira o no vira
o se escabulle como detenido


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Finito: frf 22-04-2012 12:48










    
    





miércoles, 11 de abril de 2012

¿HABRÁSE VISTO RAZA +? (a vuelo de pájaro) el 38 de Expropiación del árbol y otros textos

  
  







(desde: Expropiación del árbol y otros textos)



38
¿HABRÁSE VISTO RAZA +? (a vuelo de pájaro)


(con los debidos agradecimientos
a las innúmeras fuentes tomadas
sin autorización)


Así mismito.
Así no más fue:
 
Un día supimos
que no todo era sólo
                   fornicar
                   consecuencias,
comer         los restos,
dormir        a sobresaltos:
soñar          en la pared
                   y caminar,
mucho caminar, / en espera del alba.
 
Ese día el viento apacible y traicionero,
el fuego acogedor y traicionero,
el agua nutricia y traicionera,
la tierra acogedora y traicionera.
 
Cansados del regocijo:
el dios que amontona las nubes
el dios que tiembla la tierra
la diosa de casco tremolante
el dios que mata de lejos
la diosa insaciable.
 
Y un dios tonante como pulga irascible,
polvorita, la consumación de sus celos,
volcánico, ardor y pesadumbre,
y celoso de sus piedras y pellejos
y apareció en la zarza.
 
Se hizo único.

 
 

 
Para entonces ya sabíamos mucho:
 
que la tierra no era plana,
que gira en torno al sol,
que hay como 400 mil estadios a la Luna.
 
Afortunadamente empalagados

los romanos arruinaron de riquezas.
 
Infecundas sus peleas por la tierra.

Los bárbaros, ganantes en la rencilla,
su libertinaje de espadas y de siervos.
 
Doblegaron la cerviz / ante la Tiara.

Y comenzó la decadencia.
 
Ah, los provincianos de acá nos hicieron

                       el centro,
 
la última chupada del pulgar,

la tierra inmóvil en el ombligo
mismo
de la creación perfecta
sus cielos musicales y vidriados.
 
Un poquitillo trisada observan;

decían:
defecto del cristal con que no la miran.
 
Ah, qué delicia, / hijos de Dios,

como destilado de cansancio.
El mero punto fijo de ese ombligo eterno.
 
La caída en ascenso, una poética

de calderos y parrillas:

 
 
Aunque en arresto domiciliario.

Miró los cielos y vio
el sol perfecto acunaba manchas vio
el Gran Júpiter tonante:
satélites perforaban su esfera de cristal, vio;
Y la misma Citerea: lunática, vio
lo que veía (con defectos en el cristal y todo).
 
Aquel que arrancó donde los réprobos,

a mayor gloria del Dios único,
cálculo tricio ya en olvido, cómo la Tierra
tuesta en torno al Sol, y Marte,
y Venus y Mercurio, elipsis novedosas
vibran con la música divina
ya no tan perfectas en su realismo
de cloaca;
 
y Júpiter poderoso, y Saturno,

como nuez pachucha, vio
y quedó pasmado.

 

 
Todo continuó rapidísimo:
 
El dios cegante no más que uno

de tercera
o cuarta en medio de millones,
y el hombre, (y la mujer en anticipo),
los mesmos hijos de Dios,
descen-dientes de la abuela de la Chita.
 
Y aquí, entre medio, las oscuras fuerzas

de lo soñado
a pesar, explican más
hetairas faldas a media desazón interesada
que las poderosas de la razón
entre corpiños desolados y miriñaques
en receso.
 
Para cuando Kurt Gödel,

ese checoamericano en el siglo XX,
llegado a 1906 años AD,
probó, con su poca nada: platónica pesadumbre,
somos incapaces de pensar, con prueba nutricia,
algo, en su estructura, a la vez consistente y completo,
como hot-dog sin su mostaza,
con lógica que solo sapos capos contumaces
puedan conseguir,
en el torbellino de la duda,
y este escribano no es el caso:
 
ya nadie sostiene muy en serio
que el hombre sea a su imagen y semeja,
frustra más bien mortal;
salvo como oprobio.
 
Cuando la salvación última. Es.

¿Qué es?
Divina consecuencia. Sabernos
lógicamente
finitos, liberados a la altura del unto:
Qué hermosura: no saber de qué hablamos
ni si lo afirmado: verdad.
(sostenido, sin empacho, por quien por tierra echara
que uno + otro es dos y dos es uno).
 
 

 
Lo concreto queda a mano y salvo,
finalmente definitivo, igual
que orquídeas desplegadas
en la fulgurante vida de la avispa.
 
Por eso las orquídeas pueden ser bellas

y malignas, y tramposas, y las favoritas,
que el cielo nos sorben y sonrisas,
y la magnífica serpiente en el calcañar.
 
 

 
Ya podemos caminar y soñar
y dormir, y comer
o fornicar
y sin culpas,
en el atardecer del descanso.
 
La lectura que es como sueño;

y practicar ciencia, lo inconcluso
sin peticionar al eterno.
 
 

 
Ah, pero los ritos permanecen,
los ritos: tan bellos,
 
y los cantos,

y las procesiones,
y la magia,
 
la Kábala,

lo esotérico
el Tarot.
 
La discusión y la guerra.

 
El mercado a nuestra semejanza,

a nuestra imagen, a nuestra vergüenza
y condena.
 
Exactamente, así mismito fue:

 
Como pueblo sin revolución.

 





  
  

lunes, 9 de abril de 2012

LOS ESCOGIDOS DE LOS DIOSES (el 39 de Expropiación del árbol y otros textos)

  
  










(de: Expropiación del árbol y otros textos)




39
LOS ESCOGIDOS DE LOS DIOSES




Y aquellos escogidos, esos que se echan
en las redes,
re-arman sin legos símbolos elegidos,
un milagro de peces,
una tormenta de babas colgando, amados de las diosas,
sus desatadas intimidades la providencia de sus destinos
de gracia y condena y albedrío.
  
De una mirada secan una flor,
o duraznos.
Y no arrepienten.
  
Excelsa un hablante empecinado como maldiciendo
a su creador
o cierta atmósfera libertaria esparcida
a contrapelo presintiendo el suicido programado
del buey Apis y su corte de
recuerdos.
  
Con uno de sus deseos             destruyen la montaña
y de oro rehacen tarántulas      o pantuflas abigarran
en el curso de las líneas            de la mano.
 
Artefactos numéricos o letrados,
artificios de simpática culebra.
 
Sutil relación promiscua del artefacto
que al suelo se venga si sustraen uno sólo
tan solo uno solo de sus materiales dispersos.
 
Solo aglutinan al interior de ese edificio:
 
y bailan                  juntos                        las menudencias,
y cantan                 patéticamente            separados los secretos
como                      si exhaustos,              como si tullidos
                              por la espera,            o enardecen
los recuerdos,        o callan                      quietos,
                              regocijados                al borde del abismo:
Como hechos         a pedir:                      en el total disperso:
 
el vendaval de las arenas del encuentro
sus partes tan variadas,
como lechos revueltos, sastres a la medida,
secretos compartidos.
  
Para el tiempo en que la flor
renace
en la cumbre de la montaña / y su gloria esparce
en la crecida del reflujo y su atractivo.
 
El Genio: clausurando su botella empecina,
los analistas no lo rochan o hablan de los ciclos.
 
Un alma en la forma interna,
cimenta lo superficialmente esparcido,
algo así
como el espíritu uniendo tres distintos:
el mismo hálito, su vestimenta y quien
se autoviste de misterios.
 
Es de genios residir en ese ámbito.
 
Uno así
tratará de hacer trampa extender sombras para embrollos
aún más quimeras y recuerdos,
y que sabios sean lerdos superados.
 
Sospechan un saco de patatas dotadas
de aire familiar,
la misma marca, el mismo saco,
una sola sureña procedencia,
una sola variedad en la inmensa variedad de la tierra,
un signo entrampado en anticipo.
 
Abismante aquel que sigue un plano y sitúa
los ladrillos de su vida en el derrotero
de ese plano;
 
y uno, o dos, pregunta:
 
¿sigue el plano su vida,
o su vida sigue al plano de ese viaje al encuentro
del sí mismo y la huida más que ligera?
 
Y deja un error en su vida
como error en la secuencia
del despliegue de ese plano.
 
Intercambia a quebrar el ritmo del galope
cuando el hablante escucha o Pablo se cae
del caballo y se quiebra la promesa de la crisma.
 
Galope y escritura:
 
uno y lo mismo
o muerto y a lo largo de todo el derrotero,
en el regreso del dormido,
aullar los destinos truchos,
descubrir el entorno,
sufrir la luz de ese rayo,
trisar la permanencia,
futuros lamentos, impotencia desatada
presentimientos del eterno retorno.
 
De cualquiera manera son los escogidos
de los dioses.
 
Un modo de decir tan fraudulento
y certero
como los dioses mismos.
 
Pero qué enorme.
Qué raro.
Cómo atrapa.
 
Si hasta el más grande y simpático:
 
se enreda en el justo sacrificio.
 
 
 




  
   

LA VERDADERA RAZÓN (el 40 de: Expropiación del árbol y otros textos)

    
  





  



(de: Expropiación del árbol y otros textos)



40

LA VERDADERA RAZÓN
(El hombre bueno no discute.
Lao Tse)
  
 
  
el sabio no mal gasta, ensaladas de amapolas palabreras
parece oscuramente fulgir cuando sus partidos
sus culebras, sus privados grupis camuflando
el autobombo, cerrados en parejas
como rayo que ilumina y destruye y conserva:

siempre sea un sabio bueno, un apio con palta
a la amistad excelsa y regalona
y no exactamente para algo / ni en el corredor
de los oprobios:

Otras, puede ser mariposas / y angustia: el vacío
que antecede al descalabro
no como el péndulo que baja
como rayo sostenido antes la descarga: el inicio del final:
El silencio que precede a la borrasca.

(Son otros: definitivamente otros
nos llegan en herencia: nos fuerzan la mollera silenciosamente
ratas que corroen la cordura, el edén superado
a puro cambio:
se imponen: nos torturan y silencian).


QUOTE

NO SE PUEDE DOS VECES Y DESPUÉS LA NADA


Introito al altare dei
se abre el texto

Ah, vamos, viejo Heráclito, el lúcido y cambiante
también te llegó
el momento del óbolo, el nítido óbolo
y no hubo barquero, ¿hubo? ¿había cambiado?
Allí nadie se embarca dos veces.

Todo lo vaporoso se va
se huye hacia el ser no existir sonante
el no ente que le dijo, quien te discutía
aunque Parménides nos trate de zoquetes
nos opine permanencias casuales en la creencia de lo bello:
ese trozo suculento / o su ausencia, tan aparte
el camino de la verdad.

No sabía mucho, por eso gruñe y
denosta
pre-supone cuchillos bajo el manto
– ahora excomulgan sus criaturas –
y queda la tierra y su ciclo y recórcholis para
pasmo de atrapados:

¿pero el ser? Muchas flores, muchos damascos
¡Qué pensar + consolador! y triste como aqueso
no + consuelo y metafísica, cuando murmurar
recuerdan las rosas, su perfume
su suavidad de seda artificial cubriendo
los muslos
esos avances y retrocesos para el recuerdo.

Qué modo más elegante – poroso –
de hurtarle el verbo a la evidencia
dueño de fundo extasiado en la deriva
desenrolla el huir del miedo
la condena
los cálidos y húmedos avances en la quietud del jadeo

el viejo miedo a la noche fecunda.

Dos veces no presentarás el óbolo
y lo harás siempre; aún bajo campanas
de oxígeno, ipso facto al inicio de los trámites:

Y después nada para ti – tan poroso –
La nada misma.
Quedan palabras como astillas
y otros palabreros, y ya no lo sabes:

Por eso que se escribe, por eso que se lee
como pasatiempo de lúcidos condenados.

Y ni siquiera armándose aquesto nos conduce
a la vida eterna.

Los ciclos largos, despiadados.
Terribles. No tienen consciencia.
Nítidamente desalmados.

Mmm qué bien huele la mirra, a infancia, a Ítacas

y las Tres Marías seguirán guiñándonos el ojo
y los grandes zapallos, retintos
de tan oscuros
y la orquídea misteriosa.

Se cierra.
Ite misa est.

UNQUOTE

Pero somos idiotillas, y entonces
discutimos.

Mmm.

Nos aterra el silencio.