domingo, 31 de julio de 2011

IMPREVISTOS (de Expropiación del árbol y otros textos)





IMPREVISTOS


Sobre el escritorio la carta impecable y muda,
como cisne dormido que se apronta en su descanso.

Que llegue la clepsidra a su rito y emprender el vuelo.
El siguiente en la vuelta de los cielos y la esperanza
del envío.

Y la estampilla, y el timbraje, y el cartero,
y el agua que se riza,
y el posible extravío, y la ansiedad, la rajadura,
la tormenta, el camino abrupto,
el luchecillo exterminado
una imprvista ascendente que extravíe el rumbo
a lo profundo de la sima..

Las severas aduanas de la travesía.
Los cazadores furtivos, el aleteo.
Y hasta la otra por fin oscura orilla.
O al menos la tercera estancia:
en la apertura de la vida y el azaroso ajetreo
de aquel rumbo:

Bueno, así tal vez. Cuando brilla lo honesto
y la transparencia fulgura o excusas.

Otras, el caer llega brusco. Que nadie se da cuenta.

A la larga, y en la corta, al final nunca nadie se da cuenta:

Sólo queda algunas cartas, falsificadas
o ciertas, qué pueda importar?
la mar de las veces. Costumbres de una edad desapareciente
en el asombro, en su rito, los envíos
las contenidas emociones.
Un rastro tenue en el blanco siempre incierto.

La misma sentencia que pende sobre una travesía cualquiera:
Lo no afirmado, lo que dejaba ocurrir como casual:

sobre quien envía su pasado-presente
sobre quien va hacia su final previsto
sobre quien recibe la sentencia.

Sobre quien vuela o no vuela.
Sobre quien lee o no lee.

Nunca nadie se da cuenta, después que ya llegada.
Y siempre llega,

esa carta. Ese final de la certeza. Esa como cadena que le quiebra
y deja trunca la partida.


sábado, 30 de julio de 2011

BRINDIS POR LA RESACA (de Expropiación del árbol y otros textos)







BRINDIS POR LA RESACA






Todo debiera ser solemne donde el vino;
y cuando no:
castiga.

Así la primera planta. Las uvitas.
Así la última copa.
La inesperada cuenta incompartida en la bulliciosa Uva:
la parranda de milenios

o

todo debiera ser solemne cuando el vino.

Complicidad del tiempo y la madera,
calentura del hocico,
muros de bodegas como barcos,
los repetitivos oficios, los velos, los espejos,
los tobillos, los perros muertos al caldo y su fermento,
los orujos, el cuero en botas que desmadra,
las vasijas de greda maternales,
la caca de perro que fermenta tanto como el dueño,
que todo debiera ser solemne como ese encuentro
de abejas y cristales:

las risas de la uva, del amor, del extravío,
las tinajas abiertas, el caldo por los surcos:
las familias arrasadas.

Pero no la cerveza
no la cerveza en este verdadero taller,
con ese literato verdadero, y su amor por olvidados,
en justo la Merced: la marcada diferencia
en el clima de ancestros y fijezas,
donde todo fue casi solemne sin filitas.

Nada debiera ser casual en torno al vino;

y si lo es: abruma.

Heredad del humano y de su nada:
en el trabajo, en el descanso, cuando ritos, cuando olvidos:
en amores y castigos,
leyendas, profecías, sahumerios o sagrados embauques
de parrandas en las laderas de los cerros.

Todo tan solemne, como dentro de una copa dorada que se alza.
Ah el brindis,

Ah, qué metafísica la vid!

Aquella nave de fermentos, vapores,
esas enormes pipas como escuadras en la bruma.

Y esa bodega navegante bajo la lluvia
de las leyendas sumerias
esa vigilia de especies pendientes en su hilo
durante 40 zozobras, durante 40 tormentos:

Ah, qué acuosa la víspera del vino
sus crujidos, vaivenes, solemnes matracas,
nauseabundos encierros,
para un acto de magia y de mareos
una paloma ebria sobre el techo del mundo
el escenario, el caldo primitivo,
su inicio en vapores, solemnes fantasías, y cuentos:
Cuentos de simbólica herejía.

Y al final una bocanada de aire puro, y al seco:
Cómo para celebrarlo! No?

Tras de bambalinas, un macho cabrío sonríe
con sus pampanitos a cuestas, ceñidas las sienes,
surcado de ninfas y desvelos;
correrías para nada solemne de tan espirituales.

Esos desnudos dolores de cabeza,
esas risas, esos respetos al beodo,
esos arbitrarios repartos y teñidos.

Así, hora como en el principio, lo que cambia no es la copa,
es el gesto. El gesto solemne. Ritual.
Iniciático.

¿Somos lo que queda en la resaca?

Las pinzas. Ah, pero si están ebrias:
ahí mismito agarras papa:
y nos bebemos la primera,
y chupamos la segunda,
y resacamos la tercera.

Y cuánta tranca entre pecho y cuenta!
A ella nos afirmamos con todos los signos
posibles /y hasta algunos en demasía

por si las moscas abrumaran.

Hasta el instante que atrapa en subterfugios,
hasta el fin de tu tiempo.

Porque todo es solemne cuando el vino.
/Hasta la sagrada canción del buitre/.








miércoles, 27 de julio de 2011

Y ESO OTRO LIBRO: eso que le llaman El libro de los muertos. (de Expropación del árbol y otros textos)



Aquí no tienen el fragmento parédico más antiguo.
Solo pixeles bien organizados.





Y ESO OTRO LIBRO



Ah         y ése que le llaman “El Libro de los Muertos”

ése ya traducido en partes suculentas:
abiertas muchas de sus parrafadas
variadas sus versiones /significativas coincidencias/
explicables discrepancias: por páginas quebradas

según lo obsesivo que hayan sido
carne de los mitos en regeneración ilusa
vegetales duros / descarriado el ganado
peces escurridizos      pasto de los sabios reyes pescadores

Ése: mucho ruido y caza bobos entre los ingenuos
mucha sapiencia su des-ciencia
entre los expertos

Ahora debiera estar de super moda:
¡Si hasta a la nueva novela le llaman ciencia!
O al menos conocimiento: perplejidad de perplejidad
la gente ya no sabe qué hacer con la cabeza

Géneros ungüentos lavativas
las letanías primeras
solo más enérgicas: más para colitis definitiva
la práctica: no dejar el comistrajo
salsitas vocativos sahumerios
el comienzo de la química sesgada
toc toc // tric tric
salitre cenizas y fuera! desde chunchules
a rebosados:
El comienzo de la lengua escrita /el poder de los rituales

Monitos en posiciones     palotes esquemáticos
y el profe cagado de la risa
solteros pobretones / casados con mucho grasa
eunucos a la pelea interna de palacios o en templos de poder
compartiendo el secreto de las bellas
el como sapiente habla de oficiantes para las noches sin cuenta
costumbres esotéricas / miedos con sus insomnios
preservar el alma de la podredumbre
preparar el cuerpo para su más cómoda entrada a la nada
o ni hacerlo
para siempre y un más nunca         no vaya a ser que nos regrese
fantasmasia:
La suculenta de los vivos       nada

Sin olvidar su paso por el peso en el vacío
al olvido poco a poco
cómo consuelan los mitos
si hasta contaminan diccionarios
su reparto en conjuntos excluyentes

Salvo de vivos en busca de tesoros
o /como el mundo ha cambiado/
de arqueólogos cada vez menos destructivos asegurando los seguros
o guerras aventando los despojos a cambio de armas
aún más que almitas deseadas en la adoración de los dioses únicos
Hoy: mejor beca que entusiasmo

Que si fuiste rascucho: para ti no había libro

¿Una versión moderna?

Se amerita un largo enumerando:
que la retórica ni siquiera ya amerita:

Embalsamientos
Misas de difuntos /con sus brochures
Crematorios      y a los rosales de San Pato
Parques del recuerdo: Donde lo probable
al cabo de 700 no te recuerde nadie

Clínicas Morgues /aún para Presidentes/
Cadenas quebradas: Que el juececillo declarará suicidio
Cementerios
Para regocijo de su cuenta y del extraño comportamiento
heredado por la Filomena

Respiración boca a boca /Eso! cuando es la Lola/
Gorgoritos Gorgoritos

Boletas abonos Hospitales Militares
(A confirmar el asunteque)
Hambrunas     Esquizofrenias a lo Truman
Destinos ciertos

Indicaciones:

Reúnan los panfletos                       los libros en la subasta
la propaganda benemérita               las instrucciones
ordenadas por bandos                     y salmodias
los hábitos las preparaciones           los fetos abortados
las letanías los diagramas                el subsuelo

los títulos (sobre todo de acciones si eres el miente)

los exo-terismos-eso arquitecturas agonías
exorcismos lágrimas crónicas copete
los ritos
la ceniza: ahora

Muchos en concluyendo y lo principal en citas:

Como ven: un libro que no termina de escribirse y siempre es leído
mientras existan los humanos

// a penas en el nivel de las pocas existentes crónicas
superficiales /que a hacer y no a garrapatear hemos venido

aunque dé por indagar los por qué ilusorios y los cómo necesarios//

Comenzado en el tiempo de los homo cavernosos:

no los del tontillo displicente inglesoso cuentista de misterio
convertido

neandertalientes o sapiosos
que la torpe imaginación descalabra cuando desata
su atrape de inocentes

Siempre es bueno un oscuro converseo más no íntimo:
como en la vida:
o suben a la cabeza y no solo las ilusiones

Terminado, sepa Moya, nunca

El embalsamista ahora no envía a la eternidad
ahora solo comparte la platita     ya de deudos
O ceniza           y se queda con las joyas
Y el con sagrado?: ése ya no tiene santos en la corte

Ni el dominio dogmático y cierto: Pero tendrá su fin
su pulcritud
su apoteosis        cuando el último y nadie:

El libro de la vida




martes, 26 de julio de 2011

EL LIBRO DE LOS MUERTOS (de Expropiación de la Corteza y otros textos)




(pertenece a Expropiación de la Corteza y otros textos)


EL LIBRO DE LOS MUERTOS



Si llegaras a toparte con El Libro de los Muertos
Si urgieras a toparte con El Libro de los Muertos:

Tropezando en medio promontorios
hurgando bajo columnatas /si el deseo árido anhelante
husmeando lápidas    sótanos    páginas
o simplemente sentado con un gin con gin / o sufriendo colaless
riendo a todo pulmón
o muy tendido en los ensueños o colgado de la brocha
la posición que elijas adentro        muy adentro
afuera       muy afuera /de Templos visitados /casamatas rituales
Pirámides de alcurnia
aventuras frustradas en su término
Tumbas para un recordatorio provisorio
restaurantes de encuentros y otros acaeceres
que largo sería soñar como certeza o ademanes:

Dicen:

Si llegaras a tocarte con El Libro de los Muertos:

Todos los misterios     allí     claros como el agua
(o turbios por el rezo)

Junto a datos particulares del cómo la dicha-pasado
y del cuándo la certeza
despelando el camino de la vida y de la muerte
como secretos por los laberintos del tiempo caído
los torbellinos del espacio alzado
para alimentar el alma del perplejo

Sería libro infinito
sin la página del medio
y etc. y etcétera y et caetera y todo muy aburrido
y altamente improbable

Salvo eso de los datos aciagos del asunto
en 100 %:    ciertos
en dónde los rituales:    exactos
en cuándo la certeza del encuentro:    fidedigno

Seguro /es lo más/ si a él te topas
y siempre es tiempo
y sagrado     no lo alcanza a impedir el óbolo:

no sabrás qué es eso     y su misterio
ni sabrías ya leerlo
a pesar que allí mismito /delante tuyo/

salvo cuando ya muy tarde para rechazar la no invitación

ya demasiado tarde los celajes       tarde la definitiva serpiente
como carne que se hace palabra en su lectura

pues te mueres ipso facto

Siempre pasa
Y todos se lo topan
Y aunque no lo busquen

Lo único cierto definitivo reiterado y seguro
y no sagrado:

Encontrarlo.



lunes, 25 de julio de 2011

ACERCA DEL TREN Y OTRAS GOLOSINAS (díptico) (de Expropiación del árbol y otros textos)



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I




QUE VUELVA



Entre los mayores crímenes olvidados, en el tiempo de la dictadura:
el asesinato del tren por los ramales.

No que no haya habido aún mayores, más la delicia del tirano,
y más enormes y más vistos
por esos
que dijeron que no veían nada:

Fue soterrado: de hierro, de durmientes, de alcancías:

Ese que evaporan para hincharse los bolsillos.
Este que unía, y ausente,
separa.

Oh Padre Chile, te imploramos: danos el tren cotidiano,
el tren de cada día:
El que sube al volcán,      y encajona los valles que aprisiona.

El que jadea en la pampa,      y dilata los colores.
Junta las mochilas y en noches gélidas promueve los contactos.
El que asoma al Tutubén,       en medio de los juncos.

El que va a la playa,         donde el viento susurra silencios como
                                         que van o como que vienen
y ya puedes aprovisionar de arrumacos la Cecilia.

El paralelo al Maule,        Ay Clemente. Ay Conti.
Comiendo empanadas cada detención. Cada atraque.

El que ‘el 5 estrellas’,       nos robara, falsas,
de vidrio,                          bisuteras.

Ay vuelve, ay transporta las perdidas ilusiones,
ay, produce infancias que en noches estrelladas
se abisman y refuerzan, y sueñan recreando
los paseos.

ay, podamos perdonar:

los agobiadores de estaciones,        7 indulgencias,
los violadores de rieles,                  14 indulgencias,
los torturadores de durmientes,      50 indulgencias,

aisladores de pueblitos,                  el infinito ganado,
sofocadores de plegarias,                la convivencia.

Y a los que pronto y luego y en sordina,
como de cristianos mal habidos, hábitos camuflantes,
sonrisas de Tobi,
a la sombra protectora y radical de un índice estadístico
¿estadista?
robaron la manu-tracción,
la Espina Vertebral, al Chile flaco,
desmembrado en castas, y ni siquiera despiojado:

Dén-le Dios mal Galardón, al menos.
Y un destino insulso de Planeta, capitán de los secretos.

Opio, puro Opio.
Pero justo sueño.

Que fue peor que ballestero.
Toda una comparsa de ballestas.

Los avivados, más influyentes que los vivos,
cuando los vivos, en separatas lineales viven el oprobio que prolonga,
en lo posible de la medida,
el festín de cucarachas: gordas baratas
helicópteros y aviones personales.

Que vuelva el tren, piden los nietos.
         Que vuelva el tren, piden los nietos.
                   Que vuelva el tren, piden los nietos.

(¿O no es más que la nostalgia?)
         (¿O no es más que la nostalgia?)
                   (¿O no es más que la nostalgia?).

Si miramos sabiamente:
En los Estados Juntos, en la Bretaña Grande, en la Francia,
¡y hasta en la China, en el Sol Naciente, los Yunkers!

los mantienen,
los renuevan,
y los aman.

Desarrollan lo que aquí charreteras insaciables
desrielaron:

Y los idiotas, y las manos de asesores, y los excristianos, y las Lucías:
con sus caras bobas y centritos de refocilo con jóvenes capitanes
a promover de cama en mayoría:

ya, no repitas, basta!

Que vuelva el tren, piden los nietos.
         Que vuelva el tren, piden los nietos.
                   Que vuelva el tren, piden los nietos.




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II
EL TREN DE LA DISFANCIA



Siempre va lleno el tren en los recuerdos.
Nunca falta quien señas hace, haga, haría.

Alguien corre, alguien baja a la carrera.
Alguien mira los durmientes alejándose.
Alguien reserva los boletos. Sueña.

Alguien los álamos cuenta al paso de la infancia,

las ovejas, los caballos, y las vacas,
miran la boca desdentada,
el canasto movedizo de cogote rojo, o pelado,
los niños bajo el puente, los tractores,
la fila de camiones, autos detenidos, buses, chanchas,
los que compiten en paralelo si al tren ganan.

tra-ca-trán    tra-ca-tac
tra-ca-trán    tra-ca-tac

Los postes tan veloces.
Esos puentes enjaulados que dan qué sobresalto:

TRA TRA TRÁN  //  TRA TRA TRÁN

La Pilar de Rancagua en el recuerdo

tra-ca-trán    tra-ca-tac
tra-ca-trán    tra-ca-tac

de la infancia.

Agita las manos dando buenas, dando malas.
Ofrece cancioneros, y duraznos.

Solazan calugas, manzanas, curicanos,
Bostezan particulares y gangas, una sonrisa,
Saliban tortillas, sanguruches, alfajores,

Olfateas murtillas al cazo de aluminio.

Llega tarde. Lo pierde. Lo gana.

Corta los boletos, tira la cadena, cierra la ventana,
Bilz y Pap vocea en su canasto.
O malta y pílsener, y de jamón con queso;

una mugrecilla en el ojo y llorar por días venideros,

arrollado, humitas, queso de cabeza,
miradas, arrumacos, alfa y beta jores,
o re güenitas las de rescoldo chicharrones
y gallinas, (tortillitas) gatos y conejos,

y hasta la tímida-hermosa-sonrisa de la Sandra.


Alguien te mira, y tú  /  devuelves la mirada.
Alguien baja, estación al paso,
y sabes, y presientes, y dudas, y dueles
que la verás ya nunca,

ni en tus sueños.

Y se aleja tan rápido,
como en esa estación fantasma,

Sí,                                                  como la Sandra y su sonrisa.

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miércoles, 20 de julio de 2011

CANCIÓN DE LA PENA PARIDA (en el 36 de Acerca de Naufragios)





desde: la parte: La reiteración de la Práctica
(el segundo del 36° "Tríptico para el Olvido")


de: Acerca de Naufragios




el I del 36



CANCIÓN DE LA PENA PARIDA







Y yaces como detenido
como si al mar lo hubieran retirado

y no quisiera regresar

en la espera que retorne la cordura
agobia la idea del instante
ya no habrá más la frescura del engaño
ni una hola que contenga el despertar

porque hubo un pedir permanencia
y hubo un callar de locura

el blanco del amanecer no cristaliza
salvo en esa tenue neblina de recuerdos
ya no asoma lo esperado ni avizoras
en el muelle donde acallas y retuerces

donde lo cierto es la distancia
y lo sabido
la distancia
y lo ocultado
en aquel lugar

en aquel lugar de lo extremo

allí donde sonríen el tiempo y la esperanza
y acometen nuevas fechorías

porque lo sabes
la ternura rechazada
lo sabes
del engaño la violencia
y no puedes ocultar la soledad

cuando la sabiduría acongoja la conciencia.





frf
20-jul-2011



martes, 19 de julio de 2011

CANCIÓN DE LA HONDA PENA (en el 36 de Acerca de Naufragios)

  
  


desde: la parte: La reiteración de la Práctica
(el segundo del 36° "Tríptico para el Olvido")


de: Acerca de Naufragios



el II del 36



CANCIÓN DE LA HONDA PENA




Entonces      cuando sueña le acojan pesadillas
y el viento de la simpleza lo transporte
y lo más insulso y directo en su ayuda venga
esos sonidos que traspasan y sucumban

oh dioses misericordiosos y en retroceso vespertino
por una vez       / por una otra vez enseñen vuestra justicia

piensa y se llena de fiebre
y la maligna lo amarga
y estremece el rechinar de la conciencia
y teje la red de certidumbres
que le queman que lo destruyen
y amargan el mate del brasero
en que consume la soledad aprisionada

a visible /a yerta y grávida
esparciendo grises negros en el blanco de su alma

cómo fue posible
cómo fue posible
corriera detrás de lo banal
y allá se esté bebiendo y solazada
golpean las nubes
trituran los vientos
imagina la desdicha

nada puede con la pena que lo embarga.





frf
19-07-2011